Navegar el fiordo Última Esperanza hasta los glaciares Balmaceda y Serrano
La navegación a los Glaciares Balmaceda y Serrano es una clásica travesía marítima por el fiordo Última Esperanza hacia el Parque Nacional Bernardo O'Higgins. Permite admirar el glaciar colgante del monte Balmaceda, caminar hasta la laguna con témpanos del glaciar Serrano y saborear cordero al palo.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Navegando el seno de última Esperanza
El navegante español Juan Ladrillero bautizó este fiordo en 1557 al considerarlo su 'última esperanza' de hallar el paso occidental del Estrecho de Magallanes.
Hoy en día, barcos turísticos y catamaranes zarpan desde las cercanías de Puerto Natales surcando aguas salobres custodiadas por acantilados boscosos, loberías marinas y colonias de cormoranes imperiales.
La excursión es una de las opciones más recomendadas para los días de descanso senderista en Puerto Natales, complementando a la perfección las caminatas de Torres del Paine en el sur de Chile.
El Glaciar colgante y el frente del Serrano
Al aproximarse al monte Balmaceda (2.035 m), la embarcación se detiene frente a su espectacular glaciar colgante, cuyas cascadas de deshielo se precipitan directamente al fiordo.
Posteriormente, el barco desembarca en Puerto Toro para realizar una caminata guiada corta por un sendero de coigües y ñirres hasta la laguna proglacial del Glaciar Serrano.
Frente al muro de hielo milenario, los visitantes contemplan bloques flotantes de hielo azul profundo mientras los guías sirven whisky o pisco sour enfriado con hielo glaciar.
Asado patagónico en estancia tradicional
En el viaje de regreso, la mayoría de los tours recalan en la Estancia Perales para disfrutar de un auténtico almuerzo de cordero al palo asado a la leña con papas nativas y vino chileno.
Al atardecer puedes recorrer el paseo de la Costanera y Muelle Braun & Blanchard o planificar tu visita al Glaciar Grey.
Conexión en zodiac por el río Serrano:
Existe una emocionante variante que conecta el Glaciar Serrano con el Parque Torres del Paine remontando los rápidos del río Serrano en botes semirrígidos zodiac.
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• Glaciar Grey y Campo de Hielo Sur
Paredes verticales del monte Balmaceda y colonias de cormoranes
La travesía náutica hacia los glaciares Balmaceda y Serrano surca las aguas protegidas del fiordo Última Esperanza, adentrándose en el Parque Nacional Bernardo O'Higgins a través de canales flanqueados por montañas imponentes de roca granítica.
En las faldas del monte Balmaceda, densos bosques siempreverdes de coihue de Magallanes y canelos descienden hasta la línea de marea, alternándose con cascadas de deshielo que se despeñan directamente al mar.
Durante la navegación, las embarcaciones se aproximan con sigilo a los islotes y roquedales costeros donde anidan colonias numerosas de cormoranes imperiales de plumaje blanco y negro, así como loberías donde leones marinos de un pelo descansan al sol sobre las rocas húmedas.
El glaciar Balmaceda se divisa en la altura como un colosal manto blanco suspendido en las laderas orientales del pico.
La laguna glaciar del Serrano y los témpanos flotantes
Tras desembarcar en Puerto Toro, un sendero peatonal de madera y grava compactada conduce a través de un bosque húmedo de lengas y musgos boreales hasta la ribera de la laguna del glaciar Serrano.
Este espejo de agua lechosa está poblado por témpanos de hielo flotante desprendidos del frente del glaciar, que crujen y rotan sobre sí mismos impulsados por la brisa austral.
Desde la pasarela frontal de observación se contempla la imponente muralla de hielo milenario del Serrano, cuyas grietas y seracs exhiben intensos tonos azul cerúleo.
La quietud solemne del paraje sólo se interrumpe por el sonido sordo del desprendimiento de pequeños bloques de hielo o el graznido de algún pato quetru en la orilla, regalando un encuentro memorable con la naturaleza salvaje de Magallanes.
Llevar abrigo térmico impermeable y guantes para disfrutar de la navegación en la cubierta exterior del barco.
Caminar con precaución por las pasarelas húmedas de madera que bordean la laguna glaciar de Puerto Toro.
Aprovechar la estancia tradicional al regreso para degustar el clásico asado de cordero al palo magallánico.
El paisaje de la Patagonia chilena visto desde el agua
Navegar por esta zona permite apreciar la escala de un territorio que, desde tierra firme, resulta difícil de abarcar. A ambos lados del canal se alzan montañas cubiertas de bosque y roca, con cascadas que descienden por las laderas tras las lluvias y neblinas que se enganchan en las cumbres.
La luz cambia con rapidez, y es normal que en un mismo trayecto se alternen momentos de sol, nubes bajas y viento.
Si el día lo permite, es posible ver aves marinas y, con suerte, algún mamífero marino. Mantén los ojos abiertos y lleva prismáticos si dispones de ellos, ya que muchas observaciones se producen a cierta distancia.
Vestirte para el clima de la zona
El tiempo en la Patagonia es variable, y en el agua la sensación de frío aumenta con el viento. Lleva varias capas de ropa, una chaqueta impermeable, gorro y guantes, incluso en verano.
Calzado cómodo y con buen agarre es fundamental, tanto en cubierta como en los tramos de caminata. Un termo con una bebida caliente se agradece mucho durante la navegación.





