Veintidós kilómetros y 900 metros de desnivel hasta la base de las Torres

El trekking a Base Las Torres es la ruta de senderismo de un día más emblemática de la Patagonia chilena. Con 22 kilómetros de recorrido ida y vuelta y 900 metros de desnivel acumulado, culmina en el mirador frente a una laguna turquesa custodiada por las tres monumentales agujas de granito de Torres del Paine.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Las tres gigantescas torres de granito del Paine elevándose sobre la laguna glaciar de color verde lechoso
CARLOS TEIXIDOR CADENAS, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La gran aventura senderista de la Patagonia

Caminar hasta los pies de las tres colosales agujas de granito —Torre Norte (Monzino), Torre Central y Torre Sur (Agostini)— representa el sueño cumbre de montañistas de todo el mundo.

La senda remonta el sinuoso valle del río Ascencio entre cañadones expuestos al viento patagónico y frondosos bosques de lengas protegidos dentro del Parque Nacional Torres del Paine.

La expedición suele comenzar temprano en la mañana desde Puerto Natales, la ciudad base de servicios y transporte más cercana en la Patagonia austral de Chile.

Etapas de la ruta: del Valle del Ascencio a la morrena

El sendero se divide en tres secciones bien marcadas: el ascenso inicial hasta el Paso de los Vientos con vistas panorámicas al lago Nordenskjöld; el tramo boscoso sombreado pasando por el Refugio Chileno a orillas del río; y el desafiante kilómetro final sobre la morrena glaciar, donde se trepan bloques de granito empinados hasta coronar la terraza natural del mirador.

Alcanzar la orilla de la laguna y contemplar las paredes verticales de granito reflejadas en el agua turquesa es uno de los momentos más esperados del recorrido.

Equipamiento y recomendaciones de seguridad

Es indispensable contar con calzado de trekking impermeable con buen soporte de tobillo, bastones de senderismo telescópicos, cortavientos térmico y ración de marcha energética. Puedes complementar tu itinerario en el macizo descubriendo los imponentes Cuernos del Paine y el colosal Glaciar Grey.

Horario de corte en el Refugio Chileno:

Por motivos de seguridad y luz diurna, los guardaparques de CONAF impiden el paso hacia la morrena final pasada la media tarde, y conviene consultar el horario de corte antes de ir. Comienza la caminata temprano por la mañana.

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El Paso de los Vientos y el desfiladero del río Ascencio

El ascenso hacia la Base de las Torres es la caminata más célebre y exigente del parque, comenzando en las proximidades del sector Las Torres para internarse por el escarpado valle del río Ascencio.

Tras superar la primera pendiente pronunciada, el sendero bordea una cornisa rocosa conocida como el Paso de los Vientos, donde el desfiladero se estrecha y el viento patagónico arrecia sobre el cauce del río que serpentea en el fondo del cañón.

La senda prosigue a través de un sereno bosque de lengas centenarias en el sector del campamento chileno, donde el murmullo de las aguas cristalinas y la sombra de los árboles proporcionan un grato respiro a los caminantes.

En este tramo boscoso es común cruzar arroyos de deshielo y contemplar la transición de la vegetación hacia los pisos alpinos.

La morena glaciar terminal y la laguna verde al pie de las torres

El último tramo de la ruta constituye el mayor reto físico de la jornada: una empinada morrena glaciar compuesta por colosales bloques de granito inestables y canchales de piedra suelta.

Superar este repecho de unos cuarenta y cinco minutos demanda concentración en la pisada y resistencia en las piernas, siguiendo atentamente las marcas rojas pintadas en las rocas.

Al alcanzar el filo superior de la morrena, el esfuerzo se recompensa con una de las vistas más conocidas de la Patagonia: el circo glaciar que acoge la laguna de aguas verde turquesa, custodiada por las tres colosales agujas de granito vertical (Torre Sur, Torre Central y Torre Norte) elevándose hacia el cielo austral.

La majestuosidad del anfiteatro rocoso corta la respiración de cualquier amante de la montaña.

  • Iniciar la marcha en las primeras horas de la mañana para disponer de luz diurna holgada durante el regreso.

  • Llevar calzado de caña alta para proteger los tobillos en el pedregal suelto de la morrena final.

  • Portar capas de ropa técnica, cortavientos, comida energética y agua para reponer fuerzas en la cumbre.

Un nombre que viene de los antiguos habitantes de la Patagonia

Mucho antes de que los senderistas llegaran a estos valles, el pueblo aonikenk, también conocido como tehuelche, recorría la estepa patagónica siguiendo a los guanacos.

A esa lengua se atribuye el nombre Paine, que suele traducirse como azul, una palabra que describe bien el color de los lagos y de los hielos de la zona.

Tener presente esta herencia ayuda a mirar el parque no solo como un destino deportivo, sino como un territorio con una larga historia humana.

Prepararte para la caminata sin subestimarla

La ruta es larga y combina tramos suaves con subidas pronunciadas, de modo que conviene llegar con cierta condición física. Entrenar caminatas con desnivel en las semanas previas marca la diferencia, igual que usar botas que ya hayas probado. Los bastones ayudan sobre todo en el descenso, cuando las rodillas sufren más.

Planifica la jornada con margen de luz, lleva comida de fácil digestión y agua suficiente, y ten en cuenta que el clima puede cambiar varias veces en un mismo día.

Respeta las sendas marcadas, no dejes residuos ni toques la vegetación y, si te cruzas con guardaparques, escucha sus recomendaciones: conocen el terreno y las condiciones de cada jornada.

Al llegar a la laguna, tómate un tiempo para quedarte quieto. El silencio, el viento entre las rocas y el color de las agujas al cambiar la luz son parte de la recompensa, y merecen más atención que la fotografía de rigor.