Camotes y dulces de convento en la calle 6 Oriente de Puebla
La Calle de los Dulces, oficialmente la Calle 6 Oriente en el Centro Histórico de Puebla, es el corredor gastronómico tradicional más dulce y aromático de la ciudad. En unas pocas cuadras, cerca del Exconvento de Santa Clara, se suceden unas cuarenta dulcerías que elaboran los célebres camotes poblanos perfumados, tortitas de Santa Clara, muéganos y borrachitos con licor.
Por Natalia · Publicado el 10 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Avenida 6 Oriente, entre la Calle 5 de Mayo y Calle 4 Norte
- Dulce estrella
- Camotes poblanos de sabores cítricos y tortitas de Santa Clara con semilla de calabaza
- Tradición
- Herencia de repostería conventual femenina novohispana de las monjas clarisas
El paraíso de la confitería conventual
Pasear por la Calle de los Dulces es una experiencia aromática ineludible donde el perfume de la miel caliente, la canela, el piloncillo y las esencias de frutas inunda cada rincón. Su origen está ligado íntimamente a los numerosos conventos de clausura virreinales que florecieron en Puebla.
Las monjas de órdenes como Santa Clara, Santa Rosa y Santa Teresa perfeccionaron refinadas recetas árabes y españolas fusionándolas con ingredientes americanos como el camote y la pepita de calabaza para financiar sus comunidades monásticas.
Camotes poblanos y tortitas de Santa Clara
El camote poblano es el embajador culinario supremo: una pasta suave de batata cocida a fuego lento con azúcar y extractos naturales de guayaba, fresa, naranja, piña o limón, enrollada a mano y envuelta en su clásico papel encerado blanco.
A su lado triunfan las legendarias tortitas de Santa Clara, crujientes galletas redondas rellenas de una suculenta pasta dulce elaborada con pepitas molidas de calabaza y piloncillo, de tradición conventual.
Borrachitos, muéganos y gaznates
En los escaparates de históricas dulcerías familiares como La Gran Fama (fundada en 1892) o El Lirio se exhiben además borrachitos de leche envinados con licor, jamoncillos de piñón, muéganos cubiertos con miel y gaznates rellenos de merengue.
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El secreto conventual del camote y las pastas de fruta
La avenida 6 Oriente, popularmente conocida como la Calle de los Dulces, concentra el florecimiento de una rica tradición culinaria nacida en los conventos de clausura poblanos durante los siglos XVII y XVIII.
Monjas clarisas, carmelitas y dominicas perfeccionaron el confitado de frutas autóctonas con almíbares de caña de azúcar, dando origen al emblemático camote poblano, una suave pulpa de batata cocida, perfumada con esencia de limón, naranja o fresa y envuelta en papel encerado.
El proceso artesanal tradicional exige una cocción lenta en cazos de cobre de fondo grueso, donde el tubérculo se machaca pacientemente con pala de madera hasta alcanzar el punto de pasta untuosa que permite moldear los cilindros característicos.
Esta técnica de confitería convirtió al camote en el símbolo gastronómico de la identidad poblana por excelencia.
Tortitas de Santa Clara, gaznates y jamoncillos de pepita
Junto al camote, las vitrinas de los tradicionales expendios exhiben una gran variedad de dulces con firma conventual.
Sobresalen las tortitas de Santa Clara, cuya base de galleta quebradiza de manteca se hornea antes de rellenarse con un espeso glaseado blanco elaborado a base de pepitas de calabaza molidas y azúcar refinada, logrando un equilibrio de texturas crujientes y suaves.
Otros manjares indispensables son los gaznates de masa frita crujiente rellenos de merengue horneado, los jamoncillos de leche decorados con mitades de nuez de Castilla y los tradicionales borrachitos, dulces de leche envinados con licores como el rompope.
Recorrer esta calle es un festín sensorial donde el aroma a canela y vainilla despierta el apetito de los paseantes.
Solicitar cajas surtidas para probar diversas especialidades como las tortitas de Santa Clara y los jamoncillos.
Comprobar que los camotes vengan en sus tradicionales envoltorios encerados que conservan la humedad natural.
Recorrer la calle por la mañana para observar cómo los artesanos surten los escaparates con producto recién elaborado.
La cocina de los conventos
En los siglos XVII y XVIII, Puebla fue una ciudad de gran actividad religiosa, con numerosos conventos de monjas que elaboraban dulces para el consumo propio, para las celebraciones y para el sustento de la comunidad.
Combinaban ingredientes locales, como el camote, la pepita de calabaza o los frutos de la región, con otros llegados con la colonización, como el azúcar, las almendras o la canela.
De esa mezcla nacieron recetas que, con el tiempo, salieron de los claustros y se convirtieron en patrimonio de la ciudad.
La tradición atribuye también a la cocina conventual de Puebla la invención de otros platos emblemáticos, como el mole poblano. Más allá de leyendas, lo cierto es que los conventos fueron laboratorios de sabor y sus recetas, transmitidas oralmente, se fueron adaptando al gusto del público.
Cómo comprar y probar con criterio
Entrar en una dulcería es una invitación a probar. Pide una degustación pequeña de varias especialidades antes de elegir, pregunta por los ingredientes y por la manera de conservar cada producto. Los camotes, por ejemplo, vienen en sabores variados y se disfrutan mejor a temperatura ambiente.
Las pastas de almendra y los jamoncillos de pepita son más delicados y conviene mantenerlos lejos del calor.
Un recuerdo para llevar
Si quieres regalar dulces, elige cajas surtidas para ofrecer variedad y pregunta por el tiempo de consumo recomendado. Guárdalos en un lugar fresco y protegidos de la humedad.
Compra con calma y, si puedes, escoge establecimientos donde observes que se elaboran de manera artesanal: así apoyas a las familias que mantienen viva esta tradición. Al salir, camina por las calles aledañas, donde la arquitectura de talavera y los portales completan el paseo.
¿Por qué se inventaron los camotes de Puebla?
La tradición popular atribuye su origen a las monjas del convento de Santa Clara, que cocieron camotes con azúcar y los ofrecieron al obispo; el postre gustó tanto que se convirtió en el emblema de la ciudad.
¿Cuánto duran los dulces para llevar de regalo en avión?
Depende del dulce; pregunta en la dulcería por el tiempo de conservación y cómo empacarlos para el viaje.
¿Se puede pagar con tarjeta en las dulcerías de la calle?
Varias dulcerías aceptan tarjeta, pero conviene llevar efectivo por si acaso.








