Antigüedades los domingos y cantina La Pasita en el callejón de los Sapos
El Callejón de los Sapos y su plazuela anexa es uno de los rincones coloniales más pintorescos y fotogénicos de Puebla, enmarcado por casonas del siglo XVII y XVIII pintadas en vivos tonos pastel. Famoso por su tianguis dominical de antigüedades al aire libre, sus talleres de restauración y la legendaria cantina La Pasita, debe su curioso nombre a las crecidas coloniales del río San Francisco que atraían colonias de sapos.
Por Natalia · Publicado el 10 de septiembre de 2026
- Día cumbre
- Domingos (cuando se instala el tianguis de antigüedades, artesanías y monedas)
- Ubicación
- Calle 6 Sur, entre 5 y 7 Oriente, Barrio de los Sapos
- Imperdible culinario
- Tomar una copa de licor de pasita con queso fresco en la cantina La Pasita de 1916
Historia y casonas de tonos pastel
Durante el periodo virreinal, el caudaloso río San Francisco desbordaba periódicamente sus aguas sobre este declive del terreno, formando pequeñas ciénagas y charcas donde proliferaban cientos de batracios que llenaban las noches de croares. De ahí nació el entrañable nombre popular de Callejón de los Sapos.
Hoy en día, sus fachadas con balcones de forja y portones de madera están pintadas en armoniosas tonalidades añil, almagre, mostaza y verde jade, conformando uno de los paisajes urbanos más instagrameables de México.
El bazar dominical de antigüedades
Los domingos, la Plazuela de los Sapos se transforma en un mercado de pulgas y antigüedades. Coleccionistas y paseantes rebuscan entre fonógrafos victorianos, candelabros de bronce, muebles de caoba restaurados, monedas de plata virreinales y cámaras fotográficas antiguas.
Entre semana, las arcadas y zaguanes albergan elegantes tiendas de diseño independiente, librerías de ocasión y boutiques de talavera contemporánea.
La mítica cantina de La Pasita
En la esquina con la calle 5 Oriente es parada ceremonial visitar La Pasita, una minúscula cantina tradicional fundada en 1916 por don Emilio Contreras.
Su brebaje estrella es un licor artesanal de uva pasa servido en caballito tequilero con un cubito de queso fresco ensartado en un palillo, una tradición poblana centenaria.
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Origen del nombre y las antiguas crecidas del río San Francisco
El nombre tan pintoresco de este callejón tiene una explicación hidrológica colonial vinculada al cauce del cercano río San Francisco.
En época virreinal, las constantes crecidas estacionales del torrente provocaban el estancamiento de aguas en esta hondonada urbana, generando charcas y lodazales donde proliferaron colonias enteras de batracios cuyo croar nocturno inundaba las viviendas del barrio.
Para canalizar el agua y aprovechar la corriente, los primeros pobladores instalaron molinos a lo largo del callejón.
Con la canalización y posterior entubamiento del río en el siglo XX, el cauce se secó de manera permanente, pero el recuerdo de aquellos anfibios quedó inmortalizado en el nombre popular de la vía.
El mercado dominical de antigüedades y el coleccionismo histórico
Sobre todo los domingos, el callejón se transforma en un bazar al aire libre donde anticuarios y coleccionistas despliegan puestos repletos de reliquias del pasado mexicano.
Entre las mesas pueden encontrarse monedas virreinales de plata, lámparas de cristal opalescente, vajillas de talavera antigua, cerrojos coloniales de hierro forjado, fonógrafos de cuerda y fotografías sepia de principios del siglo XX.
Las casonas virreinales que enmarcan la calle, pintadas con vivos tonos amarillo ocre, azul añil y rojo almagre, albergan en sus zaguanes tiendas de restauración de muebles finos y galerías de arte popular.
Farolas tradicionales de hierro forjado, balcones floridos con geranios y pequeños zaguanes con portones de madera maciza completan un conjunto arquitectónico lleno de encanto y memoria histórica que adquiere una atmósfera muy especial al caer la tarde.
Visitar el callejón preferentemente en domingo para disfrutar de la animación completa del mercado de antigüedades.
Examinar con detenimiento los patios interiores de las casonas donde se ocultan talleres de restauración de muebles.
Fotografiar las coloridas fachadas virreinales a primera hora del día cuando la calle se encuentra despejada.
Puebla se sirve en la mesa
El callejón es una buena excusa para hablar de cocina poblana.
Puebla es la cuna del mole poblano, una salsa compleja de chiles, especias, frutos secos y chocolate que se sirve con pollo o guajolote, y de los chiles en nogada, un plato de temporada con granada, nogada y perejil que reproduce los colores de la bandera.
También son típicas las cemitas, sándwiches contundentes, y los tacos árabes, resultado de la llegada de comunidades de Oriente Medio.
Pregunta en las tiendas y los locales cercanos qué probar según la época del año y no dudes en pedir explicaciones. Los camareros suelen contar con gusto la historia de cada plato.
Dulces tradicionales
Puebla es también tierra de dulces. Los camotes, elaborados con batata y sabores de frutas, y las tortitas de Santa Clara, hechas con pepita de calabaza, tienen su origen en la tradición conventual.
Compra algunos para llevar a casa o para compartir en el camino, y fíjate en cómo los envuelven en papeles de colores.
Antigüedades: cómo mirar y comprar
Si te interesa el bazar, recorre los puestos con curiosidad y sin prisas. Fíjate en el estado de las piezas, pregunta por su origen y compara entre puestos antes de decidir.
Ten presente que la ley mexicana protege el patrimonio arqueológico, por lo que no está permitido comprar ni sacar del país piezas prehispánicas; si alguien te ofrece algo así, declina con amabilidad.
Reserva tiempo para sentarte en una terraza de la plazuela, mirar el ir y venir de los coleccionistas y escuchar las conversaciones. A menudo lo más interesante de este lugar no son los objetos, sino las historias que los acompañan.
¿Cuál es el mejor día para visitar Los Sapos?
Los domingos, cuando se instala el mercado de antigüedades; los viernes y sábados por la noche hay música en bares y cafés de la plazuela.
¿Qué es exactamente el licor 'La Pasita'?
Es un licor dulce artesanal obtenido por maceración de uvas pasas, servido tradicionalmente con un palillo que lleva una porción de queso fresco y una pasa.
¿Hay restaurantes o cafés en la zona?
Sí, el callejón cuenta con acogedores bistrós con terrazas al aire libre, pizzerías artesanales y cafeterías de especialidad de café de la Sierra Norte de Puebla.








