Venados, carpinchos y coatíes en la estación de fauna del Pan de Azúcar
La Estación de Cría de Fauna Autóctona Uruguay Tabaré González Sierra (ECFA) es una destacada reserva ecológica de 86 hectáreas en la falda del Cerro Pan de Azúcar. Alberga especies autóctonas en semilibertad como venados de campo, yaguaretés, carpinchos y coatíes, con entrada gratuita.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Santuario de conservación de la fauna Pampeana
Situada al pie del Cerro Pan de Azúcar, la ECFA es uno de los paseos familiares y educativos más enriquecedores de Piriápolis. Fundada en 1980 por el naturalista Tabaré González Sierra, su misión primordial es el rescate, reproducción y reintroducción de animales nativos en peligro de extinción.
Senderos interpretativos y especies nativas
Caminar por sus senderos sombreados permite observar en amplios recintos naturales a manadas de venados de campo, carpinchos bañándose en lagunas artificiales, gatos monteses, pecaríes de collar, coatíes y una gran variedad de rapaces y aves acuáticas.
Servicios del predio: El parque cuenta con mesas de pícnic bajo los eucaliptos, juegos infantiles de madera, baños públicos y puestos de venta de productos regionales y artesanías.
Cómo llegar
Se ubica sobre la Ruta 37 a solo 6 km al norte del centro de Piriápolis, a escasos minutos del Castillo de Piria.
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Orígenes y compromiso conservacionista de la ECFA
La Estación de Cría de Fauna Autóctona Uruguay Tabaré González Sierra en Piriápolis se ubica al pie del cerro Pan de Azúcar sobre un predio arbolado de casi cien hectáreas.
Fundada en 1980 por iniciativa del naturalista Tabaré González, este centro nació con la misión primordial de proteger y reproducir especies amenazadas de la fauna autóctona uruguaya y del Cono Sur. Su labor pionera en el manejo reproductivo del venado de campo ha sido reconocida por organismos conservacionistas internacionales.
Los recintos están diseñados aprovechando la topografía natural de las faldas serranas, con amplios espacios cercados que incorporan matorrales autóctonos, cañadas de agua de manantial y afloramientos rocosos.
Este planteamiento permite que los animales mantengan hábitos y comportamientos similares a los de la vida silvestre sin sufrir el confinamiento de los zoológicos tradicionales. La preservación del patrimonio genético regional guía cada programa del parque.
Senderos de monte nativo y contacto educativo
El circuito peatonal se adentra por senderos sombreados de coronillas, espinillos, arrayanes y tala, donde los visitantes pueden observar carpinchos descansando junto a lagunas artificiales, grupos de pecaríes de collar hozando la tierra y ágiles coatíes trepando a las ramas.
El parque cuenta además con recintos dedicados a felinos autóctonos como el margay, el gato montés y el yaguarundí, junto a pavas de monte y ñandúes.
Los paneles didácticos repartidos por el recorrido explican la importancia de los corredores biológicos y las amenazas que sufre la biodiversidad pampeana debido a la deforestación y la caza furtiva.
El paseo resulta especialmente formativo para niños y adultos que desean aprender a valorar los ecosistemas locales en un marco de respeto. La serenidad del bosque serrano complementa la experiencia educativa con un reconfortante contacto con la naturaleza.
Respetar la tranquilidad de los animales manteniendo un volumen de voz bajo durante el recorrido.
Evitar arrojar comida a los ejemplares para proteger su dieta regulada por veterinarios.
Llevar calzado deportivo cómodo para caminar por los caminos de tierra y grava bajo el monte.
Un centro de cría con vocación educativa
Los centros de cría de fauna nativa tienen varios objetivos: cuidar a animales que han sido rescatados o decomisados, estudiar sus necesidades y sensibilizar al público sobre la importancia de proteger el ecosistema.
A diferencia de un parque de atracciones, aquí lo importante es comprender, no entretener. Cada recinto sirve para aprender cómo viven los animales en la naturaleza y qué amenazas los afectan.
Lee los paneles informativos con calma y aprovecha para preguntar al personal. Muchas veces, una explicación sencilla cambia la manera en que miras a un animal.
Especies que reconocerás en el recorrido
El carpincho es el roedor más grande del mundo y suele verse junto al agua, tranquilo y sociable. El venado de campo, un cérvido de la pampa, está asociado a los pastizales y ha visto reducirse mucho su hábitat.
Verlos de cerca permite apreciar detalles que en libros o documentales pasan desapercibidos: el movimiento de las orejas, la mirada, la forma de caminar. Fíjate también en las aves, que suelen ofrecer colores y sonidos muy particulares.
Cómo visitar con niños
Hazles preguntas: qué comen, dónde duermen, por qué están aquí. Explícales que no se debe gritar, golpear las vallas ni dar de comer a los animales.
Lleva agua, gorra y calzado cómodo, y planifica las visitas por la mañana o a última hora de la tarde, cuando hay menos calor y los animales suelen estar más activos.
La fauna silvestre no es una mascota
Una lección importante que ofrece este lugar es que los animales silvestres no deben comprarse ni tenerse en casa. El tráfico de fauna es una de las amenazas más graves para muchas especies.
Si en algún momento encuentras a un animal herido o ves que alguien lo vende, puedes avisar a las autoridades ambientales de la zona.





