Subir al Pan de Azúcar y meterse dentro de su cruz de 35 metros

El Cerro Pan de Azúcar es la tercera elevación más alta de Uruguay, con 389 metros de altitud sobre las sierras de Maldonado. En su cumbre se erige una monumental Cruz de cemento armado de 35 metros construida en 1938, a cuyo interior se puede ascender por escalera caracol.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Cerro Pan de Azúcar en el departamento de Maldonado, Uruguay. en piriapolis
Oyauguru, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El gigante granítico de las sierras de Maldonado

Visible desde decenas de kilómetros a la redonda en las costas de Piriápolis, el Cerro Pan de Azúcar es el gran reto para los entusiastas del senderismo y el ecoturismo en Uruguay.

De sus laderas Francisco Piria extrajo los millones de adoquines y sillares de granito con los que pavimentó Montevideo y construyó su balneario.

La travesía a la cumbre y la Cruz interior

El sendero de trekking asciende por un terreno de monte serrano y pedregales entre coronillas, molles y helechos. Tras alcanzar la meseta superior se accede a la base de la Cruz Monumental diseñada por el arquitecto Guillermo Armas O'Shanahan.

Una escalera interna de caracol de 102 peldaños permite subir hasta los brazos horizontales de la cruz, donde ventanas panorámicas regalan una perspectiva que abarca la Bahía de Piriápolis, Laguna del Sauce, Punta del Este y la Sierra de las Ánimas.

Requisitos para el ascenso: Es obligatorio registrarse en la guardia de guardaparques en la base, portar calzado deportivo con buen agarre y llevar al menos 1.5 litros de agua por persona.

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Geología antigua y canteras históricas

El cerro Pan de Azúcar, con sus casi cuatrocientos metros de altura, constituye la tercera elevación más destacada de Uruguay y un hito geográfico fundamental del departamento de Maldonado.

Formado por macizos graníticos precámbricos con más de quinientos millones de años de antigüedad, este cerro suministró la piedra con la que se erigieron los grandes monumentos, muelles y ramblas de Piriápolis.

En sus laderas aún pueden apreciarse los frentes de corte de las antiguas canteras explotadas por cientos de operarios.

La vegetación de sus faldas está compuesta por un monte serrano autóctono donde prosperan coronillas, molles, canelones y helechos que crecen al abrigo de las grietas rocosas.

A medida que se gana altura durante el ascenso, los árboles ceden paso a pastizales serranos y afloramientos de roca viva pulida por las lluvias. Esta transición ecológica convierte la ascensión en un recorrido botánico y geológico de gran riqueza visual.

La monumental cruz de cemento armado

En la cima del cerro se alza una colosal cruz de hormigón armado de treinta y cinco metros de altura, construida en 1933 por iniciativa de los arquitectos Guillermo Armas O'Shanahan y Elzeario Boix.

Esta singular estructura hueca cuenta en su interior con una escalera de caracol de más de cien peldaños que asciende hasta los brazos horizontales, donde pequeñas ventanas abren miradores sobre el paisaje serrano.

Desde este punto se divisa una panorámica de trescientos sesenta grados que abarca la bahía de Piriápolis y las sierras de las Ánimas.

En la base del cerro funciona además una destacada estación de cría de fauna autóctona, dedicada a la preservación de especies amenazadas como el venado de campo, el carpincho, el coatí y el yaguarundí.

Caminar por los senderos sombreados al pie de la montaña permite observar estos animales en recintos de gran tamaño que recrean su hábitat natural. Es una excursión muy completa que fusiona senderismo deportivo, historia y conservación biológica.

  • Comenzar el ascenso por la mañana temprano para evitar las horas de mayor radiación solar en la sierra.

  • Llevar al menos un litro y medio de agua por persona y calzado con suela de buen agarre en piedra.

  • Registrar el ingreso en la caseta de guardaparques situada en la base antes de comenzar la senda.

Por qué se llama Pan de Azúcar

El nombre se debe a la forma del cerro, un cono redondeado que recuerda a los antiguos panes de azúcar de los siglos pasados, que se vendían moldeados en forma de cono. Muchas montañas del mundo reciben el mismo nombre por su silueta parecida.

En Piriápolis, el cerro es una referencia visual desde casi cualquier punto de la costa y de las sierras vecinas, y por eso funciona como marca del paisaje.

Al acercarte, observa cómo cambia el aspecto de la roca: bloques redondeados de granito, grietas con helechos y zonas de monte serrano que ofrecen un poco de sombra en el camino.

Vistas desde arriba

Cuando el día está despejado, desde la cumbre se divisa un amplio panorama: el balneario de Piriápolis, la línea de la costa que se extiende hacia el este, las colinas de la sierra de Maldonado y el horizonte donde el cielo se funde con el estuario y el océano.

Dedica unos minutos a identificar los distintos puntos desde arriba y a respirar con calma antes de iniciar el descenso.

Cómo afrontar el ascenso

Camina a un ritmo constante, haz pausas en los tramos más pronunciados y no te excedas si hace calor. Lleva agua suficiente, una gorra, protector solar y algo de comida ligera.

Evita subir si hay tormenta o amenaza de lluvia fuerte: las rocas mojadas resbalan y las zonas altas son más vulnerables a los rayos. Informa a alguien de tu itinerario y regresa con luz de día.

Cuidar el cerro

El monte serrano es un entorno delicado. No enciendas fuego, no arranques plantas ni pintes las rocas, y lleva contigo tus residuos. Si te cruzas con otros excursionistas, un saludo y la cortesía de ceder el paso en los tramos estrechos hacen más agradable la jornada para todos. Respeta las indicaciones de los guardaparques y las normas del lugar.