¿Por qué los leones de Ishasha descansan en las ramas de las higueras?

El safari de leones trepadores en el sector Ishasha es uno de los fenómenos etológicos más curiosos de África. En el extremo sur del parque Queen Elizabeth, los leones suben rutinariamente a las ramas horizontales de higueras centenarias y acacias para eludir el calor del suelo, escapar de las moscas tse-tsé y vigilar las manadas de kobs.

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Ubicación
Sector sur de Queen Elizabeth, límite con RD del Congo
Comportamiento único
Descanso diurno en ramas de higueras sicómoro gigantes
Distancia desde Mweya
Aproximadamente 2 a 3 horas de pista todoterreno
Especies asociadas
Kobs de Uganda, topis, búfalos y leopardos

La rara conducta arbórea de los reyes de la sabana

Aunque los felinos grandes suelen ser estrictamente terrestres, las manadas de Ishasha han perfeccionado la habilidad de ascender por troncos rugosos hasta copas elevadas.

Los biólogos atribuyen este comportamiento a una doble necesidad adaptativa: disfrutar de las brisas frescas por encima de la sabana y mantenerse a salvo de la insistente picadura de los insectos del pasto bajo.

León adulto tumbado relajadamente sobre las ramas de una gran higuera salvaje en Ishasha.
Cody Pope (CC BY-SA 3.0)

Rutas de safari y circuitos de pistas en Ishasha

El sector se explora a través de circuitos señalizados como el Southern Circuit y el Northern Circuit. Los guías y rastreadores examinan con paciencia cada higuera sicómoro madura.

Observar a dos o tres leonas de gran tonelaje balanceando perezosamente sus patas y colas a varios metros del suelo sobre ramas curvadas es una estampa poco común que solo se da en contados lugares de África oriental, como el Parque Nacional Lago Manyara en Tanzania.

Recomendaciones logísticas y acceso

Ishasha es el puente natural para quienes viajan entre Queen Elizabeth y la selva de Bwindi.

Conviene dedicar al menos una noche en los lodges ribereños del río Ntungwe para realizar safaris a primera hora matutina y al atardecer, cuando la sabana abierta también congrega densas manadas de topis y elegantes kobs ugandeses.

Planifica tu safari en Queen Elizabeth y Uganda:

• Guía del Parque Nacional Queen Elizabeth (sectores, safaris y mejores alojamientos)

• Crucero por el Canal Kazinga (horarios, hipopótamos y lanchas UWA)

• Guía Completa de Uganda (itinerarios, visados, vuelos y clima)

Especies de higueras elegidas por las manadas felinas

La singularidad de Ishasha radica en la insólita costumbre de sus leones de trepar a los árboles durante las horas centrales del día.

Los felinos seleccionan preferentemente robustas higueras centenarias de sicómoro (Ficus sycomorus), cuyas ramas primarias gruesas y horizontales forman camas naturales amplias y ventiladas a varios metros del suelo.

Tumbarse en lo alto permite a los animales disfrutar de las suaves brisas que disipan el bochorno del mediodía y escapar del acoso incesante de las moscas picadoras y garrapatas que infestan los pastos bajos.

Descubrir a una leona de más de cien kilos o a un macho melenudo dormitando plácidamente sobre una rama con las cuatro patas colgando en el aire es una estampa que desafía la imagen clásica de la fauna africana.

La frontera fluvial con el Parque Nacional Virunga

El sector Ishasha se encuentra delimitado al oeste por el curso sinuoso del río homónimo, que sirve de frontera natural entre Uganda y la República Democrática del Congo.

Las densas galerías fluviales que flanquean el río constituyen un corredor ecológico de valor inestimable por el que deambulan manadas de elefantes y búfalos de bosque.

En las orillas arenosas del río Ishasha es frecuente divisar cocodrilos tomando el sol y manadas de antílopes kob que acuden a beber con cautela extrema.

La cercanía de la selva congoleña impregna este rincón del parque de un carácter agreste y remoto de enorme atractivo para los amantes de la aventura.

Horarios más favorables y búsqueda con prismáticos

Las probabilidades de observar a los leones en las ramas aumentan considerablemente entre las once de la mañana y las tres de la tarde, cuando el calor del suelo empuja a los felinos a buscar el frescor del dosel arbóreo.

Para localizarlos con eficacia es fundamental avanzar despacio por las pistas del circuito sur inspeccionando metódicamente las horquillas de las grandes higueras con unos prismáticos luminosos.

Contar con la experiencia de un rastreador oficial de la UWA facilitará interpretar las señales del terreno y distinguir la silueta de los leones mimetizada entre el follaje verde oscuro.

Una explicación que sigue abierta

Los leones que descansan sobre las ramas han despertado la curiosidad de biólogos y guías durante años, y no existe una única explicación aceptada por todos.

Se habla del calor del suelo, de las moscas, de la ventaja de tener una vista despejada sobre la llanura y del frescor de la sombra, pero ninguna hipótesis ha resultado concluyente.

Lo que sí está claro es que se trata de una costumbre aprendida por algunas manadas y transmitida entre generaciones, más que de un instinto presente en todos los leones.

Algo parecido se observa en otros lugares de África oriental, como el parque del lago Manyara, en Tanzania, aunque no en todos los grupos ni con la misma frecuencia.

Por eso conviene viajar con expectativas realistas: ver un león en un árbol es posible y emocionante, pero depende de la temporada, del calor y del humor de los animales.

Los guías aprovechan su conocimiento del terreno para buscar los árboles más prometedores, y aun cuando los felinos no estén arriba, la sabana ofrece otros alicientes.

Topis, kobs y el paisaje del sur

El sector Ishasha tiene un paisaje más abierto que el de otras zonas del parque, con praderas amplias salpicadas de acacias, higueras y bosque de galería junto al río.

Allí viven antílopes que dan a la sabana su movimiento constante, como los kobs y los topis, que suelen aparecer en grupos y se detienen en pequeños montículos para vigilar el entorno.

Los topis son especialmente característicos de esta parte de Queen Elizabeth y no se ven en todo el parque.

Junto a ellos pueden aparecer búfalos, facóqueros, elefantes y una buena variedad de aves.

Recorrer las pistas sin prisa, parando a escuchar y a observar con prismáticos, permite descubrir escenas pequeñas que a menudo pasan desapercibidas, como una madre topi con su cría o un grupo de monos entre las ramas. Es un safari de calma y paciencia, donde cada hallazgo tiene su recompensa.