Jirafas de Rothschild a decenas en las sabanas del norte de Murchison

El sector norte del Parque Nacional Murchison Falls alberga la mayor población silvestre del mundo de la jirafa de Rothschild, una de las subespecies más amenazadas del planeta. Recorrer sus sabanas arboladas permite admirar densas manadas de decenas de ejemplares alimentándose en las copas de las acacias con absoluta tranquilidad.

Por

Importancia de la población
El mayor núcleo mundial de la subespecie
Rasgo morfológico único
Patas blancas sin manchas por debajo de las rodillas
Alimento predilecto
Hojas tiernas de acacias y frutos de palmeras borassus
Sector principal
Llanuras de Buligi, Chobe y Delta Track
Estado de conservación
En peligro según la Lista Roja de la UICN

El santuario global de una subespecie única

La jirafa de Rothschild (Giraffa camelopardalis rothschildi), reconocible al instante por la ausencia de manchas en la parte inferior de sus extremidades que asemejan unos calcetines blancos inmaculados, encontró en Murchison su hábitat perfecto de recuperación tras años de declive en África Oriental.

Jirafa de Rothschild pastando entre acacias en las sabanas del norte de Uganda.
Bernard DUPONT from FRANCE (CC BY-SA 2.0)

Comportamiento social y torres de jirafas

Durante los safaris matinales es muy común cruzarse con 'torres' (como se denomina formalmente a las agrupaciones de jirafas) de veinte o treinta individuos pastando en sincronía. Los machos adultos, que pueden superar los cinco metros de altura, libran elegantes combates rituales de cuellos (necking) para determinar la jerarquía reproductiva.

Proyectos de Translocación y expansión

Gracias a la abundancia demográfica lograda en Murchison, la UWA y la Giraffe Conservation Foundation (GCF) han translocado ejemplares a parques como Lake Mburo y Kidepo Valley para fundar nuevas poblaciones satélite y mitigar el riesgo de epidemias concentradas.

Planifica tu safari en Murchison Falls y Uganda:

• Guía del Parque Nacional Murchison Falls (sectores, circuitos de safari y lodges)

• Crucero a las Cataratas Murchison (horarios del Nilo, fauna y miradores)

• Guía Completa de Uganda (itinerarios, visados, vuelos y clima)

La mayor población mundial de jirafas de Nubia o Rothschild

El Parque Nacional Murchison Falls constituye el santuario por excelencia de la jirafa de Nubia (Giraffa camelopardalis camelopardalis), a la que muchas fuentes siguen llamando jirafa de Rothschild.

Tras décadas de exitosos programas de protección frente a la caza furtiva, el parque alberga una de las mayores poblaciones del mundo de esta amenazada variedad de cuello largo.

Esta subespecie se reconoce con facilidad por sus manchas castañas recortadas sobre fondo crema claro y por la curiosa ausencia de patrón moteado en sus patas por debajo de las rodillas, lo que les confiere el simpático aspecto de llevar medias blancas impolutas.

Su porte esbelto y caminar acompasado dotan al paisaje norteño de una gran serenidad que aprecian los fotógrafos de naturaleza.

Alimentación en copas de acacias y bosques de palmeras borassus

El sector norte del parque combina bosques abiertos de acacias espinosas con rodales de palmeras borassus que se extienden hasta el horizonte. Las jirafas cumplen una función ecológica vital en este hábitat como podadoras naturales de la vegetación leñosa.

Dotadas de una lengua prensil de color azul oscuro de hasta cuarenta y cinco centímetros de longitud y saliva espesa protectora, ramonean con destreza las hojas tiernas situadas entre las temibles espinas de las acacias sin sufrir rasguño alguno.

Merece la pena observarlas comer también los frutos anaranjados caídos de las palmeras, masticando con parsimonia mientras sus largos cuellos se mecen al ritmo de la brisa matutina de la sabana.

Rutas fotográficas al amanecer por el circuito de Chobe

El sector oriental de Chobe y la pista que enlaza con las praderas de Buligi ofrecen las mejores oportunidades fotográficas para capturar manadas de más de veinte y treinta jirafas desplazándose juntas en sosegada procesión.

La luz dorada de la tarde recortando las siluetas de estas torres vivientes contra las palmeras borassus regala una de las estampas fotográficas más emblemáticas de la naturaleza africana.

Aprovechar las paradas en promontorios elevados permite obtener tomas panorámicas excepcionales con teleobjetivo medio, componiendo la escala colosal de los animales con la inmensidad del cielo ecuatorial.

Al caer el sol, los ejemplares solitarios suelen recortarse en el horizonte crepuscular mientras buscan ramas altas donde pasar la noche a salvo de los depredadores terrestres.

Anatomía de una jirafa: un cuello con solo siete vértebras

A pesar de su longitud, el cuello de la jirafa tiene el mismo número de vértebras que el de una persona o un ratón: siete. Lo que cambia es el tamaño de cada una, que puede superar con facilidad el medio metro.

Para bombear sangre hasta una cabeza tan alta, el corazón es muy potente, y las válvulas y vasos del cuello regulan la presión cuando el animal se agacha a beber.

Verlas abrir las patas delanteras para llegar al agua explica por qué es el momento en que se sienten más vulnerables.

Las crías nacen de pie y caen al suelo desde bastante altura, algo que parece brusco pero que estimula su primer aliento. En pocas horas ya caminan y siguen a la madre por la sabana.

Durante las primeras semanas, los leones y las hienas son una amenaza real, por lo que los grupos se vigilan mutuamente. Observar cómo las hembras se turnan para cuidar de las crías es una de las escenas más tiernas del safari.

El nombre de la subespecie y el debate científico

La jirafa de Rothschild recibe el nombre del zoólogo británico Walter Rothschild. Se reconoce por sus manchas de bordes bien definidos y por sus patas claras, sin manchas por debajo de las rodillas.

Los especialistas siguen debatiendo cómo clasificar a las distintas poblaciones, y es habitual encontrar nombres diferentes según la fuente.

Más allá de la etiqueta científica, lo importante es que se trata de animales amenazados cuyo hábitat se ha reducido durante décadas.

Ver una torre de jirafas moviéndose entre las acacias es una buena forma de apreciar por qué merece la pena proteger los espacios abiertos del norte del parque, y por qué las iniciativas de conservación se mantienen vigilantes ante la caza furtiva y la pérdida de terreno.