Tejones meleros y cerdos hormigueros en la noche de Hwange

Mientras que las zonas públicas del parque nacional cierran al atardecer, las concesiones privadas situadas dentro de Hwange permiten realizar safaris nocturnos en todoterrenos con potentes focos de luz roja. Revelan el misterioso mundo de la fauna de hábitos estrictamente nocturnos como el tejón melero, el cerdo hormiguero y los leopardos.

Por

Decenas de elefantes bebiendo y bañándose al atardecer en una charca de agua del Parque Nacional Hwange.
JackyR (CC BY-SA 3.0)
Ubicación
Concesiones privadas dentro del Parque Nacional Hwange (por ejemplo, Somalisa y Linkwasha)
Equipamiento clave
Proyectores de haz tenue o filtro rojo para no cegar a los animales
Especies nocturnas
Leopardo, serval, gineta, tejón melero, liebre saltadora y búhos
Requisito de acceso
Estar alojado en un lodge o campamento privado autorizado

Mientras que las zonas públicas del parque nacional cierran al atardecer, las concesiones privadas situadas dentro de Hwange permiten realizar safaris nocturnos en todoterrenos con potentes focos de luz roja. Revelan el misterioso mundo de la fauna de hábitos estrictamente nocturnos como el tejón melero, el cerdo hormiguero y los leopardos.

El despertar de los depredadores y cazadores ocultos

Al caer la noche, la sabana experimenta una metamorfosis radical.

La vista del rastreador, provisto de un potente foco orientable, rastrea el destello fosforescente de los ojos de los animales ocultos en la espesura: el fulgor esmeralda de un leopardo en acecho o el reflejo anaranjado de una familia de liebres saltadoras saltando como pequeños canguros.

Encuentros con especies esquivas e insólitas

El safari nocturno es una de las mejores oportunidades para observar animales sumamente raros de ver de día: el temible tejón melero (ratel) con su proverbial audacia, la civeta africana de manchas atigradas, puercoespines erizados de púas blancas y negras, y con extraordinaria fortuna el elusivo cerdo hormiguero (aardvark).

La conexión con el cielo estrellado del hemisferio sur

En medio de la noche africana, los guías suelen apagar el motor y las luces del vehículo durante unos minutos.

En el silencio absoluto del bush, bajo el fulgor nítido de la Vía Láctea y la Cruz del Sur libre de contaminación lumínica, se perciben los rugidos distantes de los leones marcando su territorio.

Para sacar el máximo provecho de tu visita a Safaris Nocturnos en Hwange: Secretos de la Fauna Crepuscular, viaja siempre con prismáticos de calidad, viste ropa de colores neutros (caqui, beige o verde oliva) y consulta las novedades matinales de avistamiento con los rangers de guardia.

Observación astronómica bajo cielos sin polución

Las noches en las concesiones privadas que circundan Hwange regalan un cielo nocturno de una pureza excepcional, con muy poca contaminación lumínica.

Durante las pausas del recorrido nocturno, los guías apagan los motores y los reflectores para invitar a los viajeros a alzar la mirada hacia una bóveda celeste tapizada por millones de estrellas centelleantes.

La Vía Láctea se proyecta con gran nitidez como un río blanco a través del firmamento, permitiendo identificar constelaciones australes emblemáticas como la Cruz del Sur, Alfa Centauri y las dos Nubes de Magallanes.

La inmensidad cósmica sobre la quietud del monte africano añade una dimensión trascendente a la expedición nocturna.

Conductas del tejón melero y otros carnívoros solitarios

La oscuridad es el reino indiscutible de criaturas indómitas que destacan por su carácter intrépido y hábitos solitarios.

Entre ellas sobresale el tejón melero o ratel, famoso por su valentía legendaria y su piel gruesa y suelta, muy resistente a las picaduras de abejas y a algunas mordeduras de serpientes, al que se suele observar trotando con paso decidido en busca de escorpiones o panales silvestres.

En los claros arenosos es posible sorprender la figura estilizada del serval con sus largas patas saltando sobre roedores en la hierba alta, o el andar desgarbado de la hiena parda, una especie mucho más esquiva y menos gregaria que su pariente manchada, especializada en recorrer grandes distancias nocturnas para carroñear huesos.

Vestimenta térmica recomendada para vehículos abiertos en la noche

Aunque las jornadas diurnas en Hwange suelen ser cálidas y soleadas, las temperaturas nocturnas en la meseta caen en picado en cuanto el sol se oculta, agravadas por el viento constante que genera el desplazamiento del vehículo todoterreno totalmente abierto.

Es indispensable equiparse con una chaqueta de plumas o forro polar grueso, gorro de lana, guantes térmicos y una bufanda o braga de cuello.

Los campamentos suelen proveer mantas de lana pesadas y bolsas de agua caliente para las piernas, pero contar con capas térmicas propias marcará la diferencia entre pasar frío o disfrutar plenamente de la noche en el monte.

Cómo suenan las noches de Hwange

Un safari nocturno es, ante todo, una experiencia auditiva.

Cuando la luz se apaga, la sabana se llena de sonidos que durante el día pasan desapercibidos: el canto de los chotacabras, el croar de las ranas junto a las charcas, el zumbido de los insectos y, a lo lejos, el rugido grave de un león o el aullido característico de las hienas.

Reconocer cada sonido es un juego apasionante, y los guías disfrutan enseñando a distinguirlos. Cierra los ojos unos segundos, escucha y deja que tus oídos se acostumbren a la oscuridad.

Esa percepción sonora también cambia la forma de interpretar el entorno. Un silencio repentino puede indicar que un depredador se acerca, y una señal de alarma de un antílope puede revelar un movimiento invisible a nuestros ojos.

Con un poco de práctica, aprenderás a leer la noche tan bien como los propios animales.

Mirar sin deslumbrar

La luz es el elemento más delicado del safari nocturno. Un foco potente puede alterar el comportamiento de los animales, dificultar su caza o su descanso y desorientar a las crías.

Por eso se recomienda que los operadores utilicen filtros rojos o luces de baja intensidad, limiten el tiempo de exposición y respeten la distancia con los animales. Como visitante, pregunta cómo trabaja el equipo, no utilices linternas ni flashes por tu cuenta y sigue las indicaciones del guía.

Así contribuirás a una observación responsable que respete a los habitantes de la sabana.

Expectativas realistas

No todas las noches ofrecen los mismos encuentros. Algunas veces verás pocos animales y otras, escenas muy intensas. La naturaleza no sigue un guion, y la clave para disfrutar es aceptar esa incertidumbre.

Aprovecha para observar detalles que de día pasan inadvertidos: el brillo de los ojos reflejando la luz, las huellas en el camino, los insectos que acuden a la luz del vehículo.

Por la mañana, si te alojas en un campamento, comenta con el guía los rastros que hayan quedado: leer las huellas es una forma entretenida de descubrir lo que ocurrió mientras dormías.

Explora más en Hwange y Zimbabue

• Observatorio de Ngweshla: Ver guía detallada

• Guía del Parque Nacional Hwange: Ver guía detallada

• Guía de Zimbabue: Ver guía detallada