Alambiques de cobre y flores de ylang-ylang en Lemuria Land
La histórica destilería de ylang-ylang en el complejo botánico de Lemuria Land permite entender por qué Nosy Be es llamada mundialmente 'la isla de los perfumes'. Rodeada por plantaciones centenarias de Cananga odorata, conserva tradicionales alambiques de cobre al vapor donde se destilan las aromáticas flores amarillas para producir el aceite esencial puro que nutre a las grandes casas de perfumería francesa.
Por Daniel
La histórica destilería de ylang-ylang en el complejo botánico de Lemuria Land permite entender por qué Nosy Be es llamada mundialmente 'la isla de los perfumes'. Rodeada por plantaciones centenarias de Cananga odorata, conserva tradicionales alambiques de cobre al vapor donde se destilan las aromáticas flores amarillas para producir el aceite esencial puro que nutre a las grandes casas de perfumería francesa.
- Cultivo estrella
- Cananga odorata (árbol de ylang-ylang introducido en Nosy Be en 1890)
- Técnica de poda
- Árboles podados a dos metros de altura para facilitar la recolección manual matutina
- Rendimiento artesanal
- Se necesitan 100 kilos de flores frescas para obtener 2 litros de esencia pura
- Destino comercial
- Base olfativa indispensable para perfumes legendarios como Chanel Nº 5
- Parque botánico anexo
- Lemuria Land cuenta con lémures, camaleones gigantes y árboles frutales

El aroma inconfundible de la flor de las flores
El nombre 'ylang-ylang' procede del tagalo y significa literalmente 'flor de las flores'. En Nosy Be, las plantaciones cubren colinas enteras con árboles de troncos retorcidos podados a baja altura.
Al caminar entre las hileras de cultivos al despuntar el día, el aroma denso, dulce y floral que desprenden los pétalos amarillos maduros impregna intensamente el aire cálido.
La alquimia del cobre y el vapor
En la nave de destilación de Lemuria Land, el visitante contempla el proceso tradicional inalterado desde hace más de un siglo. Las canastas de flores recién recolectadas se introducen en gigantescos alambiques de cobre calentados con madera.
A través de serpentines refrigerados por agua de río, el vapor arrastra la preciada esencia fraccionada en diferentes calidades de aceite.
Paseo entre lémures y árboles centenarios
La finca alberga además una reserva botánica y zoológica donde ejemplares de varias especies de lémures conviven con tortugas gigantes de Aldabra, camaleones de pantera y plantaciones experimentales de cacao, pimienta de Madagascar, café y orquídeas trepadoras de vainilla.
De dónde viene el ylang-ylang y por qué se da tan bien aquí
El árbol del ylang-ylang es originario del sudeste asiático y llegó a esta parte del océano Índico a lo largo del periodo colonial. Encontró en Nosy Be un clima ideal: calor constante, humedad alta y lluvias abundantes durante buena parte del año.
La isla, junto con algunos archipiélagos vecinos, se convirtió así en una de las zonas productoras más conocidas del mundo, y la esencia que sale de sus alambiques se ha usado durante generaciones en la industria de la perfumería.
Al visitar la finca entiendes que no se trata de un recuerdo turístico, sino de una actividad agrícola que sostiene a muchas familias de la isla.
Cómo se obtiene el aceite paso a paso
La destilación por vapor es un proceso lento. Las flores se cargan en el alambique, el vapor las atraviesa y arrastra las moléculas aromáticas hacia un serpentín donde se enfrían y se condensan. Del líquido resultante se separa el aceite, que flota sobre el agua perfumada.
Mientras observas la operación, fíjate en los barriles, los tubos y las bocas de carga: todo está pensado para aprovechar al máximo una materia prima que se estropea con rapidez, por lo que el trabajo no se detiene hasta terminar la tanda del día.
Más allá de los alambiques
El recinto funciona también como pequeño jardín botánico, así que conviene dejar tiempo para pasear entre las especias y los árboles frutales.
Es un buen sitio para ver cómo crecen la vainilla trepando por los troncos, el cacao con sus frutos colgando directamente de las ramas o la pimienta en racimos finos.
Los carteles y las explicaciones de los guías ayudan a identificar cada planta, algo útil si luego piensas comprar productos locales y quieres saber de qué están hechos.
Los lémures y los camaleones que viven en la finca están acostumbrados a la presencia humana, pero siguen siendo animales: mantén la distancia que te pidan los guías, no los toques si no te lo permiten y evita darles comida por tu cuenta.
Los camaleones, de movimientos lentísimos, pasan fácilmente desapercibidos entre las ramas, así que ayuda mirar con calma y seguir las indicaciones de quien conoce el recorrido. Antes de ir, conviene consultar en la web oficial o en tu alojamiento cómo se organizan hoy las visitas.
Qué llevar a casa y cómo combinarlo con otras paradas
La visita encaja bien con una jornada por el interior de la isla.
Puedes enlazarla con los lagos de cráter y el mirador del Monte Passot, o con un paseo por el mercado de Hell-Ville para completar el recorrido por los aromas de Nosy Be con la vainilla y las especias que se venden en sus puestos.
Si el tiempo acompaña, deja la parte final de la tarde para la costa y despídete del día frente al mar.





