Un lago esmeralda llena medio cráter de Empakaai

El Cráter de Empakaai, situado a unos cuarenta kilómetros al noreste del cráter principal de Ngorongoro en las Tierras Altas de los Volcanes, es una caldera colapsada de seis kilómetros de ancho cuyo fondo está ocupado en casi la mitad por un profundo lago de aguas esmeralda saladas rodeado de acantilados tapizados de bosque denso.

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Ubicación
Tierras Altas de Ngorongoro, unos 40 km al noreste de la caldera principal
Altitud del borde
3.200 metros sobre el nivel del mar (mirador panorámico excepcional)
Profundidad del lago
Hasta 85 metros de profundidad (lago volcánico alcalino esmeralda)
Actividad estrella
Descenso a pie de 45 minutos acompañado por un ranger armado de TANAPA

Para los viajeros que desean escapar de los circuitos tradicionales en 4x4, el Cráter de Empakaai ofrece uno de los paisajes más prístinos y mágicos de Ngorongoro. Desde su cumbre a más de tres mil metros de altitud en Tanzania, la vista abarca el cono perfecto del volcán activo Ol Doinyo Lengai y el Gran Valle del Rift.

Cráter secundario de Empakaai con su profundo lago esmeralda rodeado de densos bosques nubosos.
Reginald Victor Runyoro (CC BY-SA 4.0)

Descenso a pie por la selva nubosa montañosa

A diferencia del cráter principal donde no se permite caminar, en Empakaai un sendero bien trazado desciende trescientos metros por la pared interna de la caldera.

Durante el descenso de tres cuartos de hora se atraviesa un bosque nuboso húmedo cubierto de musgos colgantes, orquídeas epífitas y helechos arborescentes gigantes, donde resuenan los cantos del turaco de cresta roja y monos cercopitecos de diadema.

La orilla silenciosa del lago y sus colonias de flamencos

Al alcanzar la orilla solitaria de arena volcánica negra, la sensación de aislamiento es total. Miles de flamencos flotan plácidamente sobre las aguas verdes esmeralda, mientras los ecos de sus graznidos rebotan en las monumentales murallas de trescientos metros que encierran el lago. El regreso cuesta arriba requiere una hora y media de caminata a ritmo moderado.

Requisitos de equipamiento: Lleva botas de senderismo con buena adherencia para la pendiente pronunciada y un forro polar cortavientos; en el borde a 3.200 metros de altitud la niebla y el viento frío son constantes.

Planifica tu visita a Ngorongoro y Tanzania:

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Cómo se formó la caldera

Empakaai pertenece a la cadena de volcanes que se alinean a lo largo del borde oriental del Rift, en el norte de Tanzania.

Su forma actual es el resultado del hundimiento de la cámara magmática tras una gran actividad volcánica: al vaciarse el interior, el techo del volcán se desplomó y dejó una depresión circular rodeada de paredes casi verticales.

Con el tiempo, la lluvia y los manantiales fueron llenando el fondo hasta crear el lago, que no tiene salida natural y por eso acumula sales minerales.

Ese cierre explica el carácter alcalino del agua y el color tan peculiar que adopta según la luz. Lo que ves desde el borde es, en esencia, el hueco que dejó un volcán gigante al derrumbarse sobre sí mismo.

Ol Doinyo Lengai en el horizonte

Desde el mirador del borde, en los días despejados, el cono de Ol Doinyo Lengai se recorta al norte con una simetría casi perfecta. Es un volcán singular porque expulsa una lava muy poco habitual, rica en carbonatos, que sale oscura y se vuelve blanquecina al enfriarse.

Por eso sus laderas parecen cubiertas de una capa clara, como si hubiera nevado en pleno clima tropical.

Para los maasai, la montaña tiene un peso espiritual muy grande y su nombre se traduce como la montaña de Dios.

Conviene fijarse en la hora: por la mañana temprano la bruma suele cubrir el valle y el volcán asoma entre las nubes, mientras que con el paso de las horas la visibilidad puede cerrarse.

Si el cielo está despejado, dedica unos minutos a contemplarlo con calma antes de empezar a bajar.

Fauna y vegetación del borde y del fondo

A diferencia de otros cráteres de la zona, Empakaai se recorre sobre todo por su paisaje y por sus aves.

En el bosque de las paredes se oyen especies forestales difíciles de ver, y en el fondo, además de los flamencos, es posible cruzarse con búfalos o con antílopes que pastan en las praderas cercanas al agua.

En el borde, por encima de los tres mil metros, la vegetación cambia por completo. Aparecen matorrales bajos, brezos de montaña y flores que resisten el viento y el frío.

Esa franja alta es muy distinta del bosque húmedo que se atraviesa durante el descenso, y el contraste entre ambos ambientes en tan poco desnivel es una de las cosas más llamativas del recorrido.

Consejos para disfrutar la excursión

Ten en cuenta que el acceso por pistas de montaña es lento y que el trayecto desde la zona de Ngorongoro ocupa buena parte de la jornada, así que organiza el día con margen.

Las condiciones del camino dependen mucho de la lluvia, y en la temporada húmeda algunos tramos pueden ponerse complicados. Pregunta a tu operador por el estado de la pista antes de salir.

El descenso al lago requiere un guía autorizado, lo que además da pie a conocer mejor el entorno. Lleva capas de ropa, porque la temperatura cambia mucho entre el borde y el fondo, y no olvides agua y algo de comida ligera.

Como la subida de vuelta es la parte más exigente, reserva fuerzas y no te quedes demasiado rato junto al agua si tienes poca resistencia. Consulta siempre en la web oficial de la reserva los requisitos de acceso vigentes.

Para saber más