Un jardín chino y otro japonés dentro del Jardín Botánico de Montreal

El Jardín Botánico de Montreal forma parte del complejo Espace pour la vie y cuenta con 75 hectáreas de colecciones vivas, destacando su Jardín Chino, el Jardín Japonés y diez grandes invernaderos de exhibición. Los días y horas de apertura cambian según la temporada, así que conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Extensión
75 hectáreas de jardines al aire libre y 10 invernaderos temáticos climatizados
Transporte
Metro Pie-IX (Línea Verde), salida directa frente al complejo olímpico
Distinción
Uno de los jardines botánicos más prestigiosos e importantes del mundo

Un oasis vegetal de rango mundial en Espace pour la vie

Fundado en 1931 por el botánico y hermano de las Escuelas Cristianas Marie-Victorin en plena Gran Depresión, el Jardín Botánico de Montreal (Jardin botanique de Montréal) es reconocido como uno de los centros de conservación y divulgación botánica más importantes del mundo.

Con miles de especies y cultivares vegetales distribuidos en más de veinte jardines temáticos, es un pulmón verde habitual en los itinerarios por la ciudad.

El recinto forma parte de Espace pour la vie, el mayor complejo de ciencias naturales de Canadá que integra además el Biodôme, el Planetario y el Insectario, ubicados todos en torno al icónico Parque Olímpico de 1976.

Los jardines culturales: China, Japón y Primeras Naciones

La gran estrella del complejo es el Jardín Chino (Jardin de Chine), diseñado según los cánones tradicionales de la dinastía Ming. Sus pabellones lacados, puentes en zigzag y cascadas sobre estanques de carpas koi fueron construidos entre 1990 y 1991 por artesanos de Shanghái.

En otoño, este espacio acoge el célebre festival de los Faroles Mágicos (Jardins de lumière), iluminando las noches con figuras multicolores de seda.

El sobrio Jardín Japonés invita a la meditación a través de estanques cristalinos, jardines secos zen de grava rastrillada y una exquisita colección de bonsáis centenarios.

Por su parte, el Jardín de las Primeras Naciones rinde tributo a los pueblos autóctonos de Quebec, enseñando el uso medicinal, alimentario y ritual de la flora autóctona boreal.

Invernaderos de exhibición para todas las estaciones

Incluso durante las tormentas de nieve del invierno quebequense, el Jardín Botánico deslumbra gracias a su complejo de diez grandes invernaderos de exhibición interconectados. Al cruzar sus puertas, el clima subártico exterior da paso a la calidez húmeda de las selvas tropicales repletas de orquídeas, helechos gigantes, bromelias y una sala de cactus y plantas suculentas de zonas áridas.

En primavera, el invernadero principal alberga la aclamada muestra 'Mariposas en Libertad', donde miles de mariposas tropicales vuelan libremente entre los visitantes mientras se alimentan de néctar floral.

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Cómo nació el jardín

El proyecto tomó forma a comienzos de los años treinta, en una época en la que levantar un gran jardín público parecía un lujo fuera de lugar. Su impulsor, Marie-Victorin, defendía que una ciudad necesitaba un espacio donde la botánica se pudiera ver, tocar y aprender.

La planificación de las colecciones y de los caminos corrió a cargo del horticultor Henry Teuscher, y buena parte de aquella estructura original sigue reconociéndose hoy en el trazado de los paseos principales.

Jardines que conviene mirar con calma

Más allá de los jardines culturales, el complejo guarda colecciones que a menudo pasan desapercibidas. El jardín alpino reúne plantas de montaña que crecen entre rocas y terrazas de piedra, y funciona muy bien para una pausa tranquila.

Cerca están las parcelas dedicadas a las plantas medicinales y a las comestibles, que muestran cómo muchas especies cotidianas tienen una historia larga detrás.

Un rincón que suele sorprender es el jardín de plantas tóxicas, donde se explica de manera didáctica qué especies conviene no tocar ni probar. Si viajas con niños, es una buena manera de convertir el paseo en un pequeño juego de observación.

Fíjate también en las rosaledas y en los macizos de flor de temporada, que cambian de aspecto cada pocas semanas.

El arboreto y la casa del árbol

En la parte más amplia del recinto se extiende un arboreto con especies de distintas regiones templadas del mundo. Es la zona ideal si prefieres un paseo más largo y silencioso, con claros de hierba y sombra abundante en los días de calor.

En otoño, los arces y otros árboles de hoja caduca ofrecen una gama de rojos, naranjas y ocres que justifica por sí sola la visita.

Dentro de esta área se encuentra una casa del árbol dedicada al ilustrador Frédéric Back, un espacio que explica la vida del bosque y el papel de los árboles en el paisaje de Quebec. Es un buen lugar para descansar y entender mejor lo que has visto durante el recorrido.

Consejos según la estación

Cada época del año ofrece un recinto distinto. En primavera dominan las floraciones de bulbos y de árboles frutales ornamentales; en verano, los estanques y las praderas florales; en otoño, el color de las hojas; y en invierno, los invernaderos y los paseos con nieve.

Como las muestras temporales y los eventos nocturnos cambian de un año a otro, conviene mirar el calendario de la web oficial antes de decidir la fecha.

¿Cuánto cuesta la entrada al Jardín Botánico?

Conviene consultar la tarifa para adultos no residentes en la web oficial antes de ir. Hay pases combinados muy convenientes que permiten ingresar también al Biodôme o al Planetario.

¿Vale la pena visitarlo en invierno?

Absolutamente. Los 10 invernaderos tropicales están abiertos y climatizados todo el año, ofreciendo un paseo cálido y verde en pleno invierno, mientras que los senderos exteriores se pueden recorrer con esquís de fondo.

¿Cómo llegar en metro?

Se toma la Línea Verde del metro STM hasta la estación Pie-IX. Al salir, se sigue la señalización peatonal cruzando la Rue Sherbrooke hasta la entrada principal.

¿Qué es el evento Jardins de lumière?

Es un festival nocturno que se celebra anualmente de septiembre a octubre en el que se iluminan artísticamente los jardines Chino, Japonés y de las Primeras Naciones con cientos de faroles temáticos.

¿Cuánto tiempo toma la visita completa?

Para disfrutar con calma de los invernaderos y los tres jardines culturales al aire libre se requiere un mínimo de 3 a 4 horas. Si se combina con el Biodôme, conviene planear el día entero.

¿Se puede ingresar con comida para hacer pícnic?

Sí, el jardín dispone de zonas específicas habilitadas con mesas de pícnic al aire libre cerca de la entrada y junto al Arboreto. No se permite comer dentro de los invernaderos.

¿Tienen alquiler de sillas de ruedas?

Sí, el centro de bienvenida ofrece préstamo gratuito de sillas de ruedas manuales por orden de llegada para personas con movilidad reducida.

¿Se puede visitar el Biodôme el mismo día?

Sí, están cruzando la calle dentro del mismo parque olímpico. Se recomienda comprar el pase combinado con antelación para asegurar el horario de entrada a ambos museos.