Notre-Dame de Montreal, la basílica neogótica del Vieux-Montréal

La Basílica de Notre-Dame, en el Viejo Montreal, es una iglesia neogótica levantada entre 1824 y 1829 cuyo interior, diseñado por Victor Bourgeau, tiene bóvedas azules con estrellas doradas. Guarda un órgano Casavant de 1891 con unos 7.000 tubos. Se visita de día con entrada y, por la noche, con el espectáculo Aura.

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Desde fuera, la Basílica de Notre-Dame parece una iglesia de piedra gris, seria y algo severa, asomada a la Place d'Armes. Entras y cambia todo: azul profundo, oro, madera tallada y una luz que cae de las vidrieras sobre los bancos. El contraste es la mejor presentación del sitio.

No es la catedral de Montreal (esa es otra, la de Marie-Reine-du-Monde), sino una parroquia que creció tanto que acabó siendo el templo de referencia de la ciudad. Aquí se casó Céline Dion en 1994.

Ubicación
110 Notre-Dame Ouest, Viejo Montreal
Cómo llegar
Metro Place-d'Armes (línea naranja), a pocos minutos a pie
Horario de visita
Lun-sáb 9:00-16:00, dom 12:30-16:00, según la web oficial
Entrada de día
Adultos 16 CAD, según la web oficial; menores de 6 años gratis
Tiempo de visita
45 a 60 minutos
Accesibilidad
Consulta la accesibilidad en la web oficial antes de ir

De iglesia parroquial a basílica menor

Según Wikipedia, la obra empezó el 1 de septiembre de 1824 y el templo se inauguró en 1829. Lo levantaron los sulpicianos, la orden que administraba entonces la isla de Montreal. El proyecto fue de James O'Donnell, un irlandés establecido en Nueva York, que defendía el estilo neogótico cuando aún era una rareza en Norteamérica.

Las dos torres llegaron después. La occidental se llama Persévérance y la oriental, Tempérance. Esta última aloja un carillón de diez campanas fundido en 1842. En la primera cuelga el gran bordón Jean-Baptiste, de 10.900 kilos, fundido en 1848 y que solo suena en ocasiones señaladas.

En 1982 el templo recibió el título de basílica menor y, en 1989, fue declarado lugar histórico nacional de Canadá. La cifra de visitantes que circula (varios millones al año) conviene tomarla como orden de magnitud, no como dato exacto.

Un dato que suele sorprender: O'Donnell es la única persona enterrada en la cripta de la basílica. Según la tradición, se convirtió al catolicismo poco antes de morir, y ese gesto le valió descansar en el templo que había diseñado. La historia se repite en las visitas guiadas.

El interior que no se parece al exterior

La decoración actual no es de O'Donnell. Entre 1872 y 1879 el arquitecto Victor Bourgeau rehízo el interior, con la Sainte-Chapelle de París como referencia: columnas pintadas de colores vivos, pan de oro y una bóveda azul sembrada de estrellas doradas.

Mira con calma los vitrales. Ilustran la historia religiosa de Montreal y de su fundación como Ville-Marie, en vez de las escenas bíblicas que esperarías. Es una iglesia que se cuenta a sí misma como parte de la ciudad, y eso se nota al recorrerla.

Orden sugerido para no perderte nada:

  • Empieza en el fondo de la nave y levanta la vista hacia la bóveda antes de avanzar.

  • Recorre los laterales con calma, mirando los vitrales y la carpintería de madera.

  • Dedica un rato a las tallas y a los detalles del coro, donde se ve el trabajo de ebanistería.

  • Termina en la capilla trasera, que cambia de estética por completo.

La capilla del Sagrado Corazón y un incendio

Detrás del altar mayor está la capilla del Sagrado Corazón, terminada en 1888. En la noche del 7 de diciembre de 1978 un incendio provocado la destruyó. Se reconstruyó con un lenguaje contemporáneo, y de esa etapa es el gran retablo de bronce del escultor Charles Daudelin.

Es la parte de la basílica que más se aparta del conjunto neogótico y, por eso mismo, la que más conversación da. Muchos pasan de largo hacia la salida; conviene reservarle unos minutos y comparar sus líneas modernas con la ornamentación recargada de la nave.

Un órgano de 7.000 tubos

Según la web oficial de la basílica, el órgano Casavant Frères se inauguró en 1891. Tiene cuatro teclados manuales, pedalero y unos 7.000 tubos, el más largo de 9,75 metros y el más pequeño de apenas 6,35 milímetros. El contrato se firmó en 1885.

Uno de los hermanos Casavant viajó a Francia a estudiar con constructores como Aristide Cavaillé-Coll, y eso marcó el diseño del instrumento. Cuando el organista francés Alexandre Guilmant lo tocó en 1896 dijo que solo Notre-Dame de París se le comparaba en Norteamérica.

Para oírlo de verdad no basta con la visita diurna. La basílica programa conciertos de órgano y otros ciclos musicales, y los beneficios de algunos de ellos van al proyecto de restauración del edificio. Consulta su calendario antes de viajar, porque las fechas cambian cada temporada.

Visita de día, Aura de noche

Según la web oficial, la visita diurna se hace de lunes a sábado de 9:00 a 16:00 y los domingos de 12:30 a 16:00. Las entradas de adulto cuestan 16 dólares canadienses, con tarifas para mayores, estudiantes y niños, y los menores de 6 años no pagan. Confirma horarios y precios antes de ir, porque cambian.

Hay un detalle práctico: pasadas las cuatro de la tarde, las entradas se compran solo por internet o por teléfono. Y las misas tienen sus propios horarios, durante los cuales la visita turística puede verse limitada.

Por la noche se ofrece Aura, un espectáculo de luz y música creado por el estudio Moment Factory que usa la basílica como lienzo. Según la web oficial, la entrada de adulto cuesta 37 dólares canadienses. Existe también una entrada combinada con la visita de día.

Cómo llegar y qué hacer en los alrededores

La dirección es 110 Notre-Dame Ouest. La estación de metro más cercana es Place-d'Armes, en la línea naranja, a un par de minutos andando. Desde el centro, también se llega caminando por la calle Saint-Jacques o por la propia Notre-Dame, bordeando la plaza.

En el centro de la Place d'Armes hay un monumento a Paul de Chomedey de Maisonneuve, fundador de Ville-Marie. Frente a la basílica queda además el antiguo seminario de Saint-Sulpice, uno de los edificios más viejos de la ciudad, con un reloj en la fachada.

Desde allí es fácil seguir hacia la Place Jacques-Cartier, el ayuntamiento y el Puerto Viejo junto al río San Lorenzo. Si el día es frío o llueve, la visita a la basílica encaja bien antes de un café en cualquier calle del casco antiguo.

Cuánto tiempo y cuándo ir

Reserva entre 45 minutos y una hora para la visita diurna, algo más si haces la visita guiada o te quedas escuchando música. Por la mañana temprano suele haber menos grupos, y conviene llegar con la entrada ya comprada si viajas en temporada alta.

En verano y en fines de semana de fiesta, las colas pueden alargarse; la web oficial permite comprar la entrada por internet, algo útil para ahorrar tiempo. Al entrar, baja la voz y no uses flash: sigue siendo un lugar de culto, con misas diarias.

Ten en cuenta que el templo está en restauración desde 2020, un proyecto largo y por fases. Es posible que veas andamios o zonas cerradas, así que comprueba el estado actual en la web oficial antes de organizar la visita.

Sigue descubriendo Montreal: Guía de Montreal, Vieux-Montréal y Puerto Viejo, Parque Mont-Royal y Ciudad Subterránea RÉSO.

¿Se puede entrar a la basílica durante la misa?

Las misas tienen horarios propios, por lo que la visita turística puede quedar limitada en esos momentos. Consulta el calendario de la web oficial y organiza la visita fuera de esos horarios.

¿Merece la pena ver Aura además de la visita de día?

Son experiencias distintas: de día recorres la arquitectura y la historia con la luz natural; Aura convierte el interior en un espectáculo de luz y música de Moment Factory. Existe una entrada combinada, según la web oficial.

¿Cómo se llega en transporte público?

La estación Place-d'Armes, en la línea naranja del metro, queda a un par de minutos andando de la entrada. También se llega a pie desde la Place Jacques-Cartier o el Puerto Viejo en pocos minutos.

¿Cuándo es mejor ir para evitar colas?

A primera hora de la mañana suele haber menos grupos. En verano y en fines de semana festivos las colas se alargan, así que conviene comprar la entrada por internet antes de ir.

Fuentes

Para saber más