Parrilla a la leña y medio y medio en el Mercado del Puerto
El Mercado del Puerto es la gran catedral gastronómica de Montevideo, inaugurado en 1868 con una magnífica estructura de hierro forjado prefabricada en Liverpool. Es famoso internacionalmente por sus parrillas tradicionales a la leña de monte y la degustación del clásico cóctel Medio y Medio.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Catedral de las brasas y la leña en Ciudad Vieja
Ubicado frente a las dársenas del puerto fluvial de Montevideo, el Mercado del Puerto es una parada obligatoria para comprender la pasión cárnica del pueblo uruguayo. Su estructura de hierro fundido, armada con cerchas victorianas traídas de Inglaterra, cobija decenas de puestos con brasas incandescentes de leña aromática.
El aroma a costillares asados lentamente, chorizos artesanales, morcillas dulces, chinchulines y pamplonas de lomo seduce a locales y turistas que colman las barras de madera para disfrutar de una comida memorable.
El legendario cóctel 'Medio y Medio' en el Mercado del Puerto
Ninguna visita al mercado está completa sin acodarse en la barra de alguno de los boliches tradicionales para pedir una copa helada de Medio y Medio.
Este trago montevideano, muy ligado a este mercado, se prepara mezclando vino blanco seco y vino espumoso dulce, maridando a la perfección con sándwiches de lomito o empanadas.
Ambiente los fines de semana: Los sábados y domingos al mediodía los callejones exteriores de la calle Pérez Castellano se llenan de guitarristas criollos, bailarines de tango callejero y toques espontáneos de candombe afro-uruguayo.
Logística y consejos de visita
El mercado queda cerca de la terminal de ferries de Buquebus, en la zona del puerto. Para conseguir sitio en las parrillas más prestigiosas sin esperas, conviene arribar temprano. Tras el almuerzo, se puede continuar caminando por la Peatonal Sarandí.
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Un edificio con historia de puerto
El Mercado del Puerto se levantó en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Montevideo era ya un puerto de gran movimiento y necesitaba un espacio para el abasto de carne, pescado y otros productos.
Su estructura metálica, de aire victoriano, es una de las más reconocibles de la ciudad y recuerda los grandes mercados cubiertos que se construyeron en muchas ciudades portuarias durante la época del hierro.
Con el tiempo, el mercado fue cambiando de función. Lo que fue un lugar de abastecimiento se convirtió en un punto de encuentro, de comida compartida y de vida social, hasta quedar como uno de los símbolos gastronómicos de la ciudad.
Aun así, conserva algo de su carácter original: el humo, el ruido de la gente y el olor a brasas siguen siendo su mejor tarjeta de presentación.
Qué comer y cómo pedir
La parrilla es la protagonista. Las carnes se cocinan sobre brasas, con fuego lento y mucha paciencia, y llegan a la mesa cortadas en el momento.
Entre los cortes y preparaciones más habituales figuran el asado de tira, la entraña, el chorizo, la morcilla y las achuras, es decir, las vísceras asadas. Si no sabes por dónde empezar, una parrillada para compartir permite probar un poco de todo sin comprometerte con una sola cosa.
También hay pescados, mariscos y platos más sencillos, como los sándwiches o las empanadas. Pregunta al camarero por la recomendación del día y por el punto de cocción, porque en Uruguay se acostumbra servir la carne bastante hecha, y si la prefieres más jugosa conviene decirlo al pedir.
Para acompañar, la bebida más habitual es el vino tinto, aunque también se sirve cerveza y refrescos.
Ambiente y vida alrededor
Una parte del encanto del mercado está fuera del plato. Los alrededores se llenan de gente, de músicos callejeros y de pequeños puestos de artesanía, y la zona vive un ambiente particularmente animado los fines de semana.
Hay tiendas de recuerdos, galerías y espacios de arte donde detenerte, y el puerto está a un paso, con barcos, grúas y vistas hacia el río.
Es un lugar para observar, además de para comer. Fíjate en cómo trabajan los parrilleros y en la disposición de las brasas.
Si te interesa la fotografía, el contraste entre la estructura de hierro y el movimiento de las personas ofrece imágenes muy atractivas, sobre todo con luz de media tarde.
Consejos antes de ir
Los horarios de los locales varían, y la demanda es alta los fines de semana y en temporada turística, de modo que conviene llegar con tiempo o reservar si el local lo permite.
Consulta precios y condiciones en cada sitio antes de sentarte, y pregunta si el servicio está incluido. En días de mucho público, es normal esperar un rato para conseguir mesa.
Lleva ropa cómoda y una prenda ligera, porque el viento del río puede refrescar la zona incluso en días soleados. Después de comer, el paseo hasta la Ciudad Vieja y la peatonal es una buena manera de bajar la comida y seguir descubriendo el centro histórico de Montevideo.
Y si te quedas con ganas de más, siempre puedes volver otro día y probar otro puesto.





