Colobos y helechos gigantes en el bosque nuboso del Kilimanjaro

El Bosque Nuboso Montano del Kilimanjaro es un denso cinturón de selva pluvial tropical situado entre los 1.800 y los 2.800 metros de altitud que abraza todo el perímetro inferior de la montaña. Constituye la primera zona ecológica que atraviesan todas las expediciones, albergando una gran biodiversidad de colobos, camaleones y helechos arborescentes.

Por

Franja altimétrica
De 1.800 a 2.800 metros sobre el nivel del mar
Pluviometría anual
Lluvias abundantes a lo largo del año (el cinturón más húmedo de la montaña)
Especies emblemáticas
Mono colobo blanquinegro del Kilimanjaro, mono azul y turacos
Función hidrológica
Filtro natural que capta el agua de la que dependen muchas comunidades de la región

Antes de los desiertos de ceniza y los hielos perpetuos del Monte Kilimanjaro, el viajero se adentra en la exuberancia umbría del Bosque Nuboso Montano, una selva viva donde la niebla danza entre troncos milenarios en Tanzania.

Densa vegetación de selva de montaña y helechos gigantes en la cota baja del Kilimanjaro.
Jorge Láscar from Australia (CC BY 2.0)

Los acróbatas de las copas: monos colobos y turacos

Al caminar en silencio bajo la canopia de podocarpus y alcanforeros, es frecuente escuchar el rumor del follaje sacudido por familias de monos colobos blanquinegros de manto oriental (Colobus guereza caudatus).

Con sus largas capas de pelo blanco ondeando como estandartes y sus colas plumosas, ejecutan saltos prodigiosos entre las ramas cargadas de orquídeas epífitas.

Un ecosistema de helechos arborescentes gigantes

El suelo selvático está tapizado de helechos de gran tamaño, alfombras de musgo esmeralda y la delicada flor silvestre Impatiens kilimanjari, una especie endémica que no existe en ningún otro lugar del planeta y simboliza la riqueza biológica del volcán.

Protección impermeable: En esta primera etapa la humedad ambiental es muy alta y los aguaceros vespertinos son frecuentes. Mantén la funda impermeable de tu mochila a mano y viste una chaqueta transpirable con membrana impermeable.

Planifica tu expedición al Kilimanjaro y Tanzania:

• Ruta Machame

• Cataratas de Materuni

• Parque Nacional Kilimanjaro

Cómo se forma el bosque de niebla

El bosque que rodea la montaña existe gracias a una combinación precisa de altitud, humedad y temperatura.

Los vientos cargados de humedad que llegan desde el océano Índico chocan contra las laderas, se elevan y se enfrían, y al hacerlo producen nubes y neblina que se quedan atrapadas entre los árboles.

Esa bruma constante es la que mantiene el follaje cubierto de musgos, líquenes y plantas que viven sobre las ramas.

Más allá de su belleza, esta franja cumple una función hidrológica esencial. La vegetación capta la humedad del aire, la retiene como una esponja y la libera poco a poco hacia los arroyos que bajan por la montaña.

Muchas comunidades de las faldas dependen de esa agua para beber y regar sus cultivos, de modo que cuidar el bosque equivale, en la práctica, a cuidar el suministro de toda la región.

Un paseo entre troncos y lianas

Caminar por este tramo es muy distinto de cualquier otro de la ascensión. El sendero se estrecha, la luz baja y el aire huele a tierra mojada y madera húmeda.

Entre los árboles cuelgan lianas y barbas de musgo, y de vez en cuando se abre un claro desde el que se adivina la cumbre entre las nubes. Es una sección de ritmo pausado en la que conviene guardar fuerzas.

Fíjate también en los pequeños detalles del suelo. Los hongos de formas curiosas, las hojas gigantes, los troncos cubiertos de helechos y las hormigas que cruzan el camino forman un mundo en miniatura que pasa inadvertido si solo miras hacia arriba.

Muchos guías conocen bien los nombres de las plantas y los usos tradicionales de algunas de ellas, y escucharlos aporta mucho a la caminata.

Fauna que conviene buscar con paciencia

Además de los monos, el bosque alberga aves de plumaje llamativo, ardillas, pequeños antílopes y una gran variedad de insectos y anfibios. Casi todos son huidizos, y la mejor manera de verlos es avanzar despacio, hablar poco y detenerse cada cierto tiempo a escuchar.

Los sonidos suelen anticipar lo que está cerca: un crujido en la copa, un graznido repentino o el chasquido de una rama.

Hay animales más grandes que habitan en zonas más bajas de la montaña, pero resulta raro encontrarlos en los senderos habituales, de modo que no conviene esperar grandes encuentros. Lo más valioso de este tramo está en la suma de pequeños hallazgos.

Lleva unos prismáticos ligeros si te gusta la observación de aves, y respeta siempre la distancia con cualquier animal.

Consejos para recorrerlo bien

El suelo del bosque se vuelve resbaladizo con facilidad, sobre todo en las bajadas, por lo que unos bastones y un calzado de buena suela ayudan a mantener el equilibrio.

Protege la ropa de recambio en bolsas estancas y organiza la mochila para poder acceder rápido a la capa exterior si empieza a llover. La temperatura aquí es moderada, pero la humedad hace que se enfríe el cuerpo cuando paras.

No dejes residuos ni te salgas del sendero, porque la vegetación tarda mucho en recuperarse. Si vas a hacer la ascensión, aprovecha este tramo para ir despacio y habituarte al ritmo que necesitarás más arriba.

Y como los permisos, las rutas y las normas del parque se actualizan con el tiempo, consulta siempre la información oficial antes de reservar tu aventura.