Los Navigli, canales de Milán con esclusas pensadas por Leonardo
Los Navigli son el barrio de canales navegables de Milán, cuya construcción arrancó a finales del siglo XII con el Naviglio Grande. Leonardo da Vinci dejó dibujos y estudios de esclusas para los canales de la ciudad. Hoy es la zona de bares y vida nocturna más animada de la ciudad, sobre todo los fines de semana.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
Al suroeste del centro histórico, los Navigli conservan algunos de los pocos tramos a cielo abierto de la antigua red de canales navegables que durante siglos conectó a Milán con el resto de Lombardía, hoy convertidos en la zona de bares y restaurantes más animada de la ciudad.
Ocho siglos de historia sobre el agua
La construcción del Naviglio Grande arrancó a finales del siglo XII, y sus aguas se usaron durante siglos para transportar el mármol de Candoglia con el que se construyó el propio Duomo.
Leonardo da Vinci, que vivió en Milán al servicio de los Sforza a finales del siglo XV, dejó dibujos y estudios de esclusas para los canales de la ciudad.

De red comercial a barrio de moda
Durante el siglo XX, con el avance del tranvía y el automóvil, casi todos los canales interiores de Milán fueron cubiertos y convertidos en calles: hoy los tramos más visibles a cielo abierto son los del Naviglio Grande y el Naviglio Pavese, precisamente los que forman el corazón del barrio actual.
Ese cambio de función —de infraestructura comercial a paseo de ocio— se completó en las últimas décadas, cuando Navigli se convirtió en el epicentro del 'aperitivo milanese' y de la vida nocturna de la ciudad, sobre todo entre los jóvenes locales los fines de semana.
- Ubicación
- Suroeste del centro histórico de Milán
- Construcción del Naviglio Grande
- Desde finales del siglo XII
- Diseñador de las esclusas
- Leonardo da Vinci, a finales del siglo XV
- Canales conservados
- Naviglio Grande y Naviglio Pavese
- Mejor momento
- Atardecer y noche, sobre todo los fines de semana
Cómo funcionaba la red de canales
Durante siglos, Milán fue una ciudad portuaria sin mar. Los canales permitían traer desde el norte materiales pesados, sobre todo el mármol destinado a la catedral, además de productos agrícolas y mercancías de toda la llanura del Po.
Las barcazas avanzaban remolcadas desde la orilla y se detenían en puntos de descarga cercanos al centro, de modo que el agua era para la ciudad lo que hoy es una gran autopista, y alrededor de ella se levantaron talleres, almacenes y viviendas populares.
Las esclusas fueron la gran innovación técnica. Permitían salvar los desniveles del terreno mediante compuertas que se abrían y cerraban para subir o bajar el nivel del agua.
Las que diseñó Leonardo han pasado a la tradición como una de las muestras más claras de su faceta de ingeniero, aunque la red se desarrolló a lo largo de muchos años con el trabajo de numerosos técnicos.
El barrio de las barandillas y los talleres
Alrededor del canal todavía se reconocen las casas de ribera, de dos o tres plantas, con barandillas de hierro y balcones corridos que antiguamente servían de galerías de trabajo y vivienda. Muchas albergaron lavaderos, oficios artesanos y talleres.
Hoy se han reconvertido en galerías, estudios de diseño, tiendas de segunda mano y locales de ocio, pero el trazado estrecho y la pequeña escala recuerdan el pasado del barrio.
El Naviglio Grande, el más largo de los canales, discurre en línea recta, mientras que el Naviglio Pavese sigue hacia el sur. Entre ambos se extiende una zona de patios interiores, callejuelas y rincones menos conocidos que merece la pena explorar con calma. Un paseo por los puentes permite ver los mismos edificios desde ángulos distintos.
Qué hacer en los Navigli
La vida del barrio cambia a lo largo del día. Por la mañana es tranquilo y se presta a pasear, mirar escaparates y disfrutar de los reflejos del agua.
Hacia el mediodía llegan los visitantes y por la tarde el ambiente se anima con terrazas llenas y música a media voz. De noche, la iluminación sobre el canal da un aire especial, aunque los fines de semana el bullicio es considerable y puede resultar abrumador.
Una vez al mes, en el Naviglio Grande se organiza un mercado de antigüedades que ocupa buena parte de la orilla y atrae a coleccionistas y curiosos; conviene comprobar la fecha en el calendario oficial.
También se organizan recorridos en barca por los canales en determinadas épocas, una forma original de ver el barrio desde el agua.
Qué ver cerca
A poca distancia del canal se encuentra la basílica de San Lorenzo, con sus columnas romanas frente a la fachada, uno de los pocos restos de la Milán antigua.
También cerca está la Darsena, la dársena que servía de puerto interior y que hoy es un espacio de ocio con vistas despejadas. Si te sobra tiempo, desde allí puedes caminar hacia el centro por calles tranquilas.
¿Qué rol tuvo Leonardo da Vinci en los Navigli?
Vivió en Milán al servicio de los Sforza a finales del siglo XV y dejó dibujos y estudios de esclusas para los canales de la ciudad, aunque la red se desarrolló a lo largo de muchos años con el trabajo de numerosos técnicos.
¿Por qué quedan tan pocos canales visibles en Milán?
Porque durante el siglo XX, con el avance del tranvía y el automóvil, casi todos los canales interiores de la ciudad fueron cubiertos y convertidos en calles, salvo los tramos del Naviglio Grande y el Naviglio Pavese.
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