San Pablo, la catedral anglicana frente a la estación de Flinders Street

St Paul's Cathedral es la catedral anglicana de Melbourne y uno de los hitos monumentales más queridos del centro urbano. Construida desde 1880 y consagrada en 1891, con agujas añadidas más tarde, en una de las esquinas más transitadas de la ciudad —frente a la estación de Flinders Street y Federation Square—, cautiva por sus agujas neogóticas de arenisca y sus soberbios vitrales británicos.

Por

St Paul's Cathedral es la catedral anglicana de Melbourne y uno de los hitos monumentales más queridos del centro urbano.

Construida desde 1880 y consagrada en 1891, con agujas añadidas más tarde, en una de las esquinas más transitadas de la ciudad —frente a la estación de Flinders Street y Federation Square—, cautiva por sus agujas neogóticas de arenisca y sus soberbios vitrales británicos.

Elegante fachada neogótica de arenisca de St Paul's Cathedral en el centro de Melbourne.
Dietmar Rabich (Wikimedia Commons)
Ubicación
Esquina de Flinders Street y Swanston Street, Melbourne
Arquitecto
William Butterfield (uno de los maestros del renacimiento gótico británico)
Materiales constructivos
Arenisca policromada de Barrabool y piedra caliza de Waurn Ponds
Altura de la aguja mayor
Más de noventa metros de elevación sobre el pavimento urbano
Órgano de tubos
Magnífico instrumento de T.C. Lewis construido en Londres en 1890

El contraste entre la piedra sagrada y la urbe moderna

El emplazamiento de St Paul's es muy singular: su silueta victoriana de piedra caliza dorada y arenisca contrasta de manera espectacular con los reflejos de acero de los rascacielos colindantes y el bullicio incesante de los tranvías que cruzan ante sus puertas.

Interiores de baldosas y vidrieras victorianas

Al cruzar el nártex, el templo sobrecoge por su calidez visual. Los suelos están tapizados con intrincados mosaicos de baldosas esmaltadas, las paredes alternan bandas de piedra de diferentes tonalidades y los vitrales elaborados por Clayton & Bell de Londres tamizan la luz en tonos amatista y zafiro.

Conciertos de órgano y coro catedralicio

La catedral cuenta con una arraigada tradición coral inglesa. Asistir al servicio vespertino cantado (Evensong) o a los conciertos de mediodía es una experiencia espiritual y acústica sublime en pleno centro de la metrópoli.

Historia de un emplazamiento con raíces fundacionales

El solar que ocupa hoy la catedral está ligado a los primeros tiempos de la ciudad. En esa esquina se celebraron algunos de los primeros servicios religiosos de la colonia, y una iglesia anterior ocupó el lugar antes de que la comunidad anglicana decidiera levantar un templo más ambicioso.

La nueva catedral se concibió como un símbolo de la prosperidad que Melbourne vivía tras la fiebre del oro, cuando la ciudad quería demostrar que podía rivalizar con las grandes capitales del Imperio británico.

El encargo recayó en un arquitecto inglés de gran prestigio, que diseñó el edificio sin llegar a viajar a Australia y supervisó el proyecto a distancia.

Eso explica su sabor tan británico, con un trazado de cruz latina y proporciones que recuerdan a las iglesias parroquiales y catedrales de la campiña inglesa.

Las obras se alargaron durante años, y las agujas de la torre se completaron más tarde que el cuerpo principal, ya en el siglo XX, con un diseño que ayudó a rematar la silueta que conoces hoy.

Qué ver dentro y fuera del templo

Antes de entrar, rodea el edificio con calma. Desde el exterior se aprecian los contrafuertes, los pináculos, las ventanas de tracería y la mezcla de tonos de piedra que le da ese aire cálido, casi dorado, al caer la tarde.

La plaza de enfrente, con la estación y Federation Square al fondo, ofrece uno de los mejores puntos de vista, y desde allí se entiende por qué la catedral se percibe como un oasis de piedra en medio de un cruce muy transitado.

Ya dentro, la nave central transmite una sensación de recogimiento que contrasta con el ruido de la calle. Detente en las columnas, en la madera trabajada del coro y en los detalles del altar, y no olvides mirar hacia arriba para ver cómo las bóvedas organizan la luz.

Si coincide tu visita con ensayos o servicios musicales, se escucha el órgano con una acústica muy amplia, de las que hacen que el silencio posterior parezca todavía más profundo.

Cómo visitarla con respeto y combinarla con otros lugares

La catedral sigue siendo un lugar de culto activo, de modo que puede haber zonas o momentos en que no se permita pasear o hacer fotografías. Habla en voz baja, apaga el sonido del móvil y sigue las indicaciones del personal o de los voluntarios que suelen atender la entrada.

Antes de ir, consulta la web oficial para saber si hay ceremonias, ensayos o actos especiales que puedan afectar a tu visita.

Por su ubicación, funciona muy bien como pausa dentro de un paseo por el centro. Puedes enlazarla con la plaza cívica de enfrente, con los callejones cercanos llenos de murales y cafeterías, o con un paseo hasta la orilla del río Yarra.

Si te gustan los contrastes, sube después a algún punto elevado de la ciudad y busca desde arriba las agujas de piedra, minúsculas entre los rascacielos de cristal.

Cómo continuar tu ruta por Melbourne y Australia

Descubre más rincones en nuestras guías monográficas de Guía de Melbourne, Federation Square y Tranvía Histórico City Circle.

Para saber más