Las Calanques, un parque nacional de caliza y mar a las puertas de Marsella
Las Calanques, acantilados de piedra caliza entre Marsella, Cassis y La Ciotat, forman el Parque Nacional de las Calanques, creado el 18 de abril de 2012. Su núcleo abarca unas 8.500 hectáreas terrestres y 43.500 marinas. Es el décimo parque nacional de Francia y el primero de Europa que es a la vez terrestre, marino y periurbano. Conviene consultar las restricciones de acceso de cada temporada.
Por Florencia
- Ubicación
- Entre Marsella, Cassis y La Ciotat
- Creación del parque
- 18 de abril de 2012
- Extensión
- 8.500 ha terrestres y 43.500 ha marinas
- Reconocimiento
- 10º parque nacional de Francia, terrestre, marino y periurbano
Las Calanques son los acantilados de piedra caliza que bordean Marsella hacia el este.

Décadas de debate antes de convertirse en parque nacional
Tras varios años de debates y proyectos, el Parque Nacional de Calanques se creó finalmente el 18 de abril de 2012 mediante decreto del primer ministro francés.
El espacio protegido se extiende por tres municipios: Marsella, Cassis y La Ciotat, cubriendo en total 8.500 hectáreas de superficie terrestre y 43.500 hectáreas de aguas marinas.
El primer parque nacional periurbano con área marina de Francia
El parque es el décimo de Francia y combina espacio terrestre y marino, además de constituir uno de los primeros parques nacionales 'periurbanos' de toda Europa, es decir, situado prácticamente a las puertas de una gran ciudad.
Sus calas de piedra caliza, con aguas de un turquesa intenso encajonadas entre paredes rocosas, se pueden recorrer a pie, en kayak o en barco, y ofrecen algunos de los paisajes costeros más agrestes del Mediterráneo francés.
Qué es exactamente una calanque
La palabra calanque designa un valle estrecho excavado en la roca caliza que termina en el mar formando una pequeña ensenada de paredes verticales.
Según la explicación habitual, estos valles los labraron antiguos cursos de agua y después quedaron inundados cuando subió el nivel del mar al final de la última glaciación.
El resultado es un paisaje de contrastes: rocas de un blanco intenso, pinos aferrados a las grietas y un agua que cambia del verde claro al azul intenso en pocos metros. Cada calanque tiene su carácter, y eso explica que muchos visitantes terminen volviendo para conocer otra.
Calas y macizos que conviene conocer
El parque abarca varios sectores con personalidades distintas. Cerca de Marsella se encuentran Sormiou y Morgiou, dos ensenadas que albergan pequeños puertos de pescadores y casetas históricas, mientras que hacia el oeste el macizo de Marseilleveyre ofrece vistas amplias sobre la bahía y las islas.
Más al este, en dirección a Cassis, aparecen Port-Miou, Port-Pin y En-Vau, esta última célebre por sus paredes altas y sus aguas muy claras. Algunas se alcanzan con paseos cortos y otras exigen una caminata larga, así que es útil decidir antes qué tipo de jornada te apetece.
Al otro lado de Cassis se levanta el cabo Canaille, un acantilado de color rojizo que figura entre los más altos de la costa francesa y que se distingue desde lejos.
Verlo desde el mar, con la luz de la tarde, suele ser uno de los recuerdos más fuertes de la zona.
Naturaleza y vida salvaje
Pese a estar tan cerca de una gran ciudad, el parque protege una flora y una fauna notables.
Dominan el pino carrasco y la vegetación baja de matorral mediterráneo, adaptada a la sequedad y al viento, y en las paredes anidan aves rapaces entre las que se cita a menudo el águila de Bonelli. Bajo el agua, las praderas marinas y los fondos rocosos sostienen a numerosos peces.
Por esa razón existen normas sobre el fondeo, el ruido y la basura, y lo correcto es llevarte de vuelta todo lo que lleves contigo.
Consejos para organizar la visita
El acceso a algunos macizos puede limitarse en los meses más secos por el riesgo de incendio, y las normas cambian según el año y el tiempo.
Antes de salir, consulta el aviso oficial del parque y ten un plan alternativo, como una excursión en barco o una visita a otra zona. El terreno es rocoso y la caliza resbala con facilidad, así que presta atención en las bajadas y avanza sin prisas.
Si prefieres no caminar, una travesía en barco desde Marsella o Cassis permite ver varias calanques en una sola mañana y apreciar los acantilados desde su mejor ángulo. Otra opción es combinar un tramo a pie con un rato de baño en una cala tranquila.
Elige la modalidad que mejor encaje con tu ritmo y recuerda que, en temporada alta, las plazas de transporte y los accesos se llenan pronto.
Qué ver cerca de las Calanques
Desde las calanques es fácil enlazar con otros lugares de la costa. Cassis es un pueblo pesquero de calles estrechas y puerto animado, ideal para pasear al terminar el día.
En Marsella, la Corniche y las islas de Frioul ofrecen otras maneras de disfrutar del mar y combinan bien con una jornada en el parque.





