Rema entre las islas de Karongi en kayak por el lago Kivu
Los paseos en kayak por el lago Kivu representan la forma más ecológica, íntima y apacible de explorar las serpenteantes bahías de Rubavu y el laberinto de islas esmeralda de Karongi. Al ser un lago de aguas por lo general tranquilas y sin grandes olas, resulta una buena opción para palistas de distintos niveles, siempre con chaleco puesto y atención al tiempo.
Por Daniel

- Puntos principales de alquiler
- Rubavu (Gisenyi) y Karongi (Kibuye)
- Tipo de embarcaciones
- Kayaks de travesía simples y dobles de plástico rotomoldeado
- Travesías guiadas
- Rutas de 2 horas, medio día o expediciones de varios días acampando en islas
- Seguridad
- Chaleco salvavidas obligatorio, aguas por lo general calmas y salidas con guía
- Mejor momento
- Primeras horas de la mañana cuando el agua está tan lisa como un espejo
Los paseos en kayak por el lago Kivu representan la forma más ecológica, íntima y apacible de explorar las serpenteantes bahías de Rubavu y el laberinto de islas esmeralda de Karongi.
Al ser un lago de aguas por lo general tranquilas y sin grandes olas, resulta una buena opción para palistas de distintos niveles, siempre con chaleco puesto y atención al tiempo.
Deslizarse sobre un espejo de agua dulce
Avanzar al ritmo pausado de la pala sobre aguas que reflejan el azul del cielo y el verde de las colinas es una experiencia casi meditativa. El kayak permite internarse en estrechas calas inaccesibles para barcos a motor donde las garzas pescan en silencio.
Encuentros cercanos con pescadores y aves
Palear cerca de la costa brinda la oportunidad de saludar a los agricultores que cultivan café en las pendientes y observar de cerca martines pescadores píos, cormoranes de cuello blanco y águilas pescadoras africanas oteando desde lo alto de eucaliptos ribereños.
Travesías al atardecer y rutas nocturnas
Uno de los tours más demandados parte al final de la tarde desde Karongi para palear hacia las islas mientras el sol se oculta y presenciar en el agua la salida de los trimaranes de pescadores de sambaza encendiendo sus luces en la noche.
Un lago de colinas y bahías
El Kivu se extiende entre Ruanda y la República Democrática del Congo a unos mil cuatrocientos metros sobre el nivel del mar, y su orilla ruandesa es un rosario de penínsulas, ensenadas e islotes que suben en terrazas cultivadas.
Esa forma tan quebrada es la que hace tan agradable moverse en kayak: siempre hay una bahía nueva detrás de la siguiente punta, y rara vez tienes que cruzar un tramo largo de agua abierta sin refugio cerca.
Al ir a ras del agua descubres detalles que desde un barco grande pasan inadvertidos: las cañas de los embarcaderos, las barcas de madera varadas, los niños que saludan desde la orilla, el humo de alguna cocina entre los árboles.
El silencio es el gran protagonista, y el único sonido constante suele ser el de tu propia pala y el de los pájaros.
Preparar la salida con sentido común
Aunque el lago suele estar tranquilo, es una masa de agua grande y el viento puede levantarse por la tarde, formando un oleaje corto que cansa más de lo que parece. Es mejor salir temprano, cuando la superficie suele estar más lisa, y mantenerte cerca de la costa.
Ponte siempre el chaleco salvavidas, aunque seas buen nadador, y sujeta bien tus pertenencias en bolsas estancas.
Si no tienes experiencia, una salida acompañada por un guía local es la mejor opción: conocen los vientos, las zonas con mejor luz y los rincones donde se puede parar a descansar.
Pregunta antes qué incluye la excursión y cuánto dura, y avisa si hay alguien en el grupo con poca soltura. Las condiciones y las ofertas varían a lo largo del año, de modo que conviene confirmarlas con antelación.
Qué llevar en la mochila estanca
Una gorra o sombrero con cordón, porque el sol de altitud engaña y quema incluso con nubes.
Protector solar y una camiseta de manga larga ligera para las horas centrales.
Agua suficiente y algo de fruta o frutos secos para el descanso en una cala.
Una funda impermeable para el móvil y, si tienes, una cámara pequeña con correa.
Un cambio de ropa seco guardado en una bolsa cerrada, para el regreso.
Islas, pájaros y aldeas desde el agua
Las islas del lago, muchas de ellas pequeñas y cubiertas de vegetación, son un buen objetivo para una excursión en kayak. Algunas albergan colonias de murciélagos frugívoros que cuelgan de los árboles durante el día, y otras sirven de apoyo a pescadores y agricultores.
Acércate sin hacer ruido y mantén la distancia, de modo que los animales no se alteren y puedas observarlos con tranquilidad.
Desde el agua también se aprecia la organización del paisaje. Las laderas están trabajadas en bancales, con bananeras, café y pequeñas parcelas de hortalizas, y los caminos bajan en zigzag hasta la orilla.
Si te cruzas con una canoa o con niños que quieren saludarte, responde con una sonrisa y un gesto: es la manera más sencilla de convertir el paseo en un pequeño encuentro cultural.





