Cuarenta mil murciélagos y forma de sombrero en la isla Napoleón
La Isla Napoleón (Napoleon Island) es la atracción natural más célebre de la bahía de Karongi (Kibuye) en el lago Kivu. Bautizada por su peculiar silueta que evoca el famoso bicornio de Napoleón Bonaparte, alberga una colonia colosal de más de cuarenta mil murciélagos frugívoros gigantes (Eidolon helvum) que tapizan las copas de los árboles.
Por Daniel

- Ubicación
- Bahía de Karongi / Kibuye, accesible únicamente en lancha
- Población faunística
- Colonia estimada en más de 40.000 zorros voladores frugívoros
- Caminata a la cumbre
- Ascenso empinado de 25 minutos hasta el mirador panorámico
- Vistas desde la cima
- Panorámica de 360 grados sobre el archipiélago de colinas de Karongi
- Duración del tour en barco
- Aproximadamente 2 horas de navegación e isla
La Isla Napoleón (Napoleon Island) es la atracción natural más célebre de la bahía de Karongi (Kibuye) en el lago Kivu.
Bautizada por su peculiar silueta que evoca el famoso bicornio de Napoleón Bonaparte, alberga una colonia colosal de más de cuarenta mil murciélagos frugívoros gigantes (Eidolon helvum) que tapizan las copas de los árboles.
El espectáculo aéreo de los zorros voladores
Al aproximarse la embarcación a la ribera rocosa de la isla, el guía emite chasquidos o palmadas que provocan el despegue sincronizado de miles de murciélagos frugívoros.
Con una envergadura de casi un metro, los zorros voladores oscurecen el cielo describiendo círculos sobre las copas de los árboles antes de volver a colgarse cabeza abajo.
Ascenso al mirador del sombrero de Napoleón
Un sendero empinado atraviesa la densa vegetación arbustiva de la isla hasta alcanzar su cumbre rocosa. Desde el vértice superior se disfruta de una de las mejores vistas del lago Kivu, con una miríada de islas esmeralda que emergen de las aguas en calma.
Fauna Reptiliana y observaciones botánicas
En las grietas de piedra de la isla habitan grandes lagartos varanos del Nilo que se zambullen en el agua al sentir pasos humanos. La visita a la isla suele combinarse con una parada en la cercana Isla de la Paz (Amahoro) para un baño tranquilo.
Los murciélagos frugívoros y su rutina
Los zorros voladores pasan el día colgados de las ramas, durmiendo o acicalándose, y salen al atardecer en busca de fruta. Pueden recorrer grandes distancias en una sola noche, y con ello cumplen un papel valioso en la dispersión de semillas por los bosques de la región.
Para verlos en su ambiente natural, el mejor momento es el día, cuando están en reposo y se distinguen bien entre el follaje.
Estos murciélagos no se alimentan de insectos ni de sangre, como muchas personas imaginan, sino de frutas y de néctar. Su aspecto, con la cara alargada y las alas membranosas, impresiona al principio, pero son animales tranquilos mientras no se los moleste.
Por eso conviene mantener el silencio, evitar el uso del flash y no intentar acercarte más de lo que indique tu guía.
Cómo preparar la excursión
La isla se visita en barca desde la orilla de Karongi, y lo habitual es combinar la salida con otras paradas de la bahía. Pregunta en tu alojamiento por las opciones disponibles y consulta con antelación las condiciones del lago, porque con viento fuerte la travesía puede resultar incómoda. Si te mareas con facilidad, toma las precauciones oportunas antes de embarcar.
Lleva calzado cerrado con buen agarre para el tramo de subida, una gorra y agua suficiente. Unos prismáticos mejoran mucho la observación de los murciélagos y de las aves que sobrevuelan la isla.
Un chubasquero fino puede ser útil, porque las lluvias aparecen con rapidez en la zona y la cubierta de las embarcaciones ofrece poco refugio.
Un pequeño ecosistema frágil
Una isla tan reducida depende de un equilibrio delicado entre la vegetación, la fauna y las visitas. Los guías suelen pedir que no se deje basura, que no se recojan plantas ni piedras y que se respeten los lugares de descanso de los animales.
Seguir esas indicaciones es la mejor manera de que la colonia continúe aquí durante muchos años.
Observa también el resto de la vida que se mueve entre la orilla y la copa de los árboles: aves acuáticas, lagartos que toman el sol sobre las rocas y mariposas que se posan en las flores.
Con algo de paciencia, la isla ofrece más detalles de los que parecen a primera vista.
Qué ver cerca
La vecina isla de Amahoro es una parada habitual para bañarse y descansar tras la subida. En tierra firme, la bahía de Kibuye invita a pasear junto al agua y a contemplar las colinas desde algún mirador.
Quien disponga de más días puede recorrer a pie o en bicicleta un tramo del Congo Nile Trail, que sigue la orilla del lago y pasa por esta zona.





