Pisa el suelo de cristal del Sky Box en la Torre Menara
La Torre Menara Kuala Lumpur (KL Tower) es una torre de telecomunicaciones de 421 metros emplazada sobre la colina de Bukit Nanas. Es célebre por su plataforma panorámica al aire libre Sky Deck y sus audaces cajas de suelo de cristal transparente Sky Box con vistas a las Torres Petronas.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Una panorámica de 360 grados sobre la ciudad
Erigida en plena reserva selvática urbana, la Torre Menara ofrece una vista amplia del perfil urbano de Kuala Lumpur. Al situarse en una colina natural, su cota visual compite directamente con las cumbres de las Torres Petronas en el horizonte de Malasia.
La experiencia de vértigo en la Sky Box
A diferencia de miradores cerrados, el Sky Deck permite sentir la brisa tropical a unos 300 metros de altura.
Para los amantes de la fotografía de aventura, ingresar descalzo en las cabinas Sky Box con suelo de vidrio laminado transparente sobre el abismo de la ciudad pone a prueba a quien tenga vértigo.
Al descender de la torre puedes explorar a pie los senderos colgantes del bosque de Bukit Nanas o acercarte a los puestos de street food de Jalan Alor.
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Para qué se construyó la torre
Antes de ser un mirador turístico, la Menara fue pensada como una gran antena para las telecomunicaciones del país, y esa función técnica sigue siendo su razón de ser.
Se terminó a mediados de la década de 1990, cuando Kuala Lumpur crecía a gran velocidad, y su silueta se convirtió enseguida en una de las imágenes de la ciudad.
Su diseño recoge motivos de la arquitectura islámica en el vestíbulo, y remata con una larga aguja que sostiene los equipos de transmisión.
Por la ubicación sobre una colina, la parte alta de la torre queda a una altitud total mayor, porque la colina suma unos 94 metros sobre el nivel del mar.
Esa ventaja natural explica que, aunque otras torres de la ciudad sean más altas desde la base, el mirador de la Menara ofrezca una vista tan despejada de todo el valle en el que se asienta la capital.
La colina de Bukit Nanas y su bosque
La colina que sostiene la torre conserva uno de los últimos fragmentos de selva original dentro de la ciudad, protegido desde hace más de un siglo.
El nombre significa «colina de la piña», y los senderos que la recorren permiten ver árboles altos, lianas, helechos y, con algo de suerte, monos y aves que se han acostumbrado a la cercanía de los rascacielos. Es un respiro verde a pocos pasos de las zonas comerciales más concurridas.
Si decides subir caminando por el bosque en lugar de hacerlo por la carretera, calcula más tiempo del que parece y lleva repelente de mosquitos, calzado con buen agarre y agua.
El suelo se vuelve resbaladizo tras la lluvia, algo muy frecuente en esta parte de Malasia, así que no conviene aventurarse sin margen de luz natural.
Cómo aprovechar la vista
Antes de subir, mira por dónde vas a ubicar los puntos de referencia: las Torres Petronas al noreste, los barrios de edificios bajos y las colinas verdes que rodean la ciudad en el horizonte.
Con buena visibilidad se distinguen incluso las montañas lejanas, pero a menudo la neblina o las nubes bajas reducen el alcance, por lo que conviene elegir un día despejado, normalmente por la mañana, cuando el aire está más limpio.
Si quieres ver la ciudad con luz y también encendida, una buena idea es llegar un rato antes del atardecer y quedarte hasta que oscurece. Verás cómo el perfil de la ciudad cambia de color, se encienden las avenidas y las torres se iluminan una a una.
Lleva una chaqueta fina por si el viento arrecia en las plataformas exteriores, y asegura bien el móvil o la cámara antes de acercarte a las barandillas.
Las experiencias de altura, como las cabinas de suelo transparente, no son para todos, y es perfectamente normal sentir vértigo. Si lo notas, respira, apóyate en una zona cerrada y no te obligues a hacer nada.
La vista desde el interior acristalado ya es muy buena y no depende de superar ningún reto personal.
Qué ver cerca de la torre
El barrio que rodea la colina concentra centros comerciales, restaurantes y calles muy animadas por la noche, de modo que es fácil convertir la visita en un plan completo de tarde y cena.
Al bajar, puedes asomarte también a las calles peatonales del entorno, donde se mezclan comercios modernos con pequeños negocios familiares.





