Casas sobre pilotes de madera en Chew Jetty, el muelle del clan Chew

Los Muelles de los Clanes (Clan Jetties) son asentamientos tradicionales construidos sobre pilotes de madera en la costa de George Town. Chew Jetty es el más famoso y pintoresco, fundado en el siglo XIX por estibadores y barqueros de la familia Chew originarios de Fujian.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Casas de pescadores y pasarelas de madera construidas sobre pilotes en el histórico Chew Jetty.
yeowatzup, Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Una aldea marinera suspendida sobre el agua

Los Clan Jetties representan una de las postales más singulares de George Town. Nacidos de la agrupación de familias chinas por apellido y lugar de origen en Malasia, cada muelle funcionaba como una microcomunidad autónoma con sus propios barcos, normas y santuarios.

Vida cotidiana y atardecer en Chew Jetty

Recorrer las pasarelas de madera de Chew Jetty permite contemplar la vida diaria de los vecinos: redes de pesca secándose al sol, pequeños puestos de buñuelos crujientes y tiendas de artesanías.

Al final del muelle, una plataforma de madera regala una brisa marina refrescante con vistas al estrecho.

Desde los muelles se accede en pocos minutos a pie a los murales de Armenian Street y al patrimonio señorial de la Mansión Pinang Peranakan.

Los clanes y el trabajo en el puerto

Los muelles surgieron cuando trabajadores chinos llegados a Penang, muchos de ellos dedicados a cargar y descargar mercancías, se agruparon por apellido y por lugar de origen para ayudarse entre sí.

Cada clan levantó sus casas de madera sobre el agua, junto a los embarcaderos donde trabajaban, y se formaron así pequeñas comunidades con sus propias costumbres. Los apellidos más conocidos dan nombre a los distintos muelles, y todavía hoy esa identidad familiar sigue muy presente en la vida diaria.

Lo que ves hoy es, por tanto, un barrio vivo y no un decorado, y esa es la razón principal para visitarlo con respeto.

Qué encontrarás al recorrerlo

Las pasarelas son estrechas y están hechas de tablones, con casas a ambos lados y el mar bajo los pies. Verás puertas abiertas, altares domésticos, ropa tendida y pequeños puestos que ofrecen recuerdos y refrescos.

Al fondo hay un santuario dedicado a las deidades del barrio, y en algunos muelles se conservan templetes y tablillas de los antepasados del clan.

Al final de la pasarela, el espacio se abre y puedes mirar hacia el estrecho y hacia el movimiento de barcos. Es un buen lugar para quedarse un rato a observar, sin prisa y sin molestar a quienes viven allí.

Cómo visitarlo con respeto

Piensa que estás caminando por la puerta de casa de mucha gente. Pregunta antes de hacer fotos de personas o del interior de las viviendas, habla en voz baja y no te detengas en los umbrales.

Si compras algo en un puesto, estarás contribuyendo directamente a la economía del barrio, que depende en buena medida del turismo.

Ten cuidado con los tablones, que pueden estar húmedos o resbaladizos, y no te acerques demasiado al borde en los tramos sin barandilla. Lleva calzado cómodo y, si hace calor, algo de agua. Después, camina hacia el centro histórico para seguir la ruta por calles y mercados cercanos.

Un barrio flotante dentro de un patrimonio mundial

George Town forma parte, junto con Malaca, del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008 bajo el nombre de ciudades históricas del estrecho de Malaca.

Los muelles de los clanes son una pieza singular de esa herencia, porque conservan una forma de vida portuaria que nació en el siglo XIX y que hoy es difícil de encontrar en otras ciudades asiáticas de este tamaño.

Además del Chew Jetty existen otros muelles, cada uno asociado a un apellido: se conocen los de las familias Lim, Tan, Lee y Yeoh, entre otros. Cada comunidad levantó sus casas sobre pilotes siguiendo lazos de parentesco y procedencia, y todavía hoy muchos vecinos descienden de aquellos primeros trabajadores del puerto.

Al recorrer la pasarela se perciben pequeños altares de entrada a las casas, donde se ofrecen incienso y frutas a los antepasados y a las deidades protectoras.

Recuerda que no es un decorado, sino un lugar donde viven familias. Camina despacio, habla en voz baja, no entres en las viviendas sin invitación y evita fotografiar el interior de las casas o a los vecinos sin su permiso.

Si compras algún recuerdo en los pequeños puestos, estarás contribuyendo directamente al sustento de la comunidad que mantiene vivo este rincón de Penang. Si puedes, ve a primera hora, cuando la marea y la luz suave favorecen el paseo y hay menos grupos en la pasarela.