Azafrán, índigo y amapola tiñen las fosas de la curtiduría Chouara

La Curtiduría Chouara es la más grande y famosa de las tres curtidurías medievales que operan en la medina de Fez. Desde hace siglos, los curtidores trabajan sumergidos en cubas de piedra con tintes naturales como amapola, índigo y henna, elaborando cuero de oveja, cabra, vaca y camello.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Acceso
A través de las terrazas de las tiendas cooperativas de cuero

La Curtiduría Chouara es el espectáculo visual más impresionante e impactante de Fez. Este taller a cielo abierto ha funcionado durante siglos, abasteciendo de pieles a los artesanos de todo Marruecos.

Artesanos curtidores trabajando las pieles en las fosas de adobe de Chouara vistas desde las terrazas de Fez el-Bali.
Bernard Gagnon (CC BY-SA 3.0)

El proceso milenario de curtido y tinte

El tratamiento comienza en las cubas blancas, donde las pieles crudas se maceran en una solución de agua, cal viva y excrementos de paloma ricos en amoníaco para ablandarlas y retirar los restos de pelo.

Posteriormente se trasladan a las cubas marrones y rojas, donde se tiñen utilizando exclusivamente productos vegetales: amapola para el rojo, índigo para el azul y henna para los tonos anaranjados.

La ramita de menta: Al subir a las terrazas panorámicas, los tenderos te ofrecerán una rama de menta fresca. Colócatela bajo la nariz para atenuar el fuerte olor a amoníaco y cuero que despiden las fosas con el calor del mediodía.

Cómo visitar las terrazas sin presiones

El acceso a las vistas elevadas se realiza a través de edificios comerciales que venden bolsos, chaquetas y babuchas de cuero.

Los dependientes te explicarán amablemente cada fase del proceso con la expectativa de que compres algún artículo; si decides no adquirir nada, basta con agradecer la visita y dejar una modesta propina por persona.

Planifica tu ruta por Fez y Marruecos:

• Madraza Al-Attarine de Fez

• Mezquita de al-Qarawiyyin

• Guía turística de Fez

Un oficio que sigue vivo

La curtiduría Chouara es uno de esos lugares donde la ciudad medieval se ve funcionando.

Los curtidores trabajan en las fosas con herramientas y gestos que se han transmitido durante generaciones, y el resultado es la materia prima de muchos objetos que luego encontrarás en los zocos: bolsos, cinturones, chaquetas, babuchas y cojines.

Ver el taller desde arriba es una forma directa de entender cómo se hace el cuero que tanto se menciona en las guías.

Es importante recordar que esto no es un espectáculo montado para el visitante, sino un lugar de trabajo. Los hombres que están en las cubas realizan una tarea dura, con el agua hasta las rodillas y bajo el sol.

Mira con respeto, evita fotografiar de cerca a las personas sin su consentimiento y no hagas comentarios que puedan resultar ofensivos.

De la piel al producto final

Las pieles proceden de animales como ovejas, cabras y vacas, y el proceso es largo. Tras una primera limpieza en las cubas de cal, se lavan y se tratan para que acepten el tinte.

Después se sumergen en las cubas de colores, donde permanecen un tiempo hasta alcanzar el tono deseado. Más tarde se extienden al sol para que se sequen en las terrazas y los tejados, un panorama que añade color al conjunto.

Las cubas de piedra, dispuestas en filas y de formas redondeadas, recuerdan a una paleta de pintor. En ellas se mezclan tintes de origen vegetal y mineral, y cada color tiene sus propias recetas que varían según el taller.

Mientras los guías te explican el proceso, fíjate en cómo las pieles se mueven, se escurren y se vuelven a sumergir, un trabajo que exige fuerza y práctica.

Un paisaje reconocido

La medina de Fez, donde se encuentra la curtiduría, está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde hace décadas. Su trazado laberíntico y su vida artesanal son parte de ese valor.

Chouara es uno de los puntos de la medina que más fotografías recibe, y desde las terrazas el conjunto de cubas, tejados y minaretes ofrece una imagen muy característica de la ciudad.

Cerca está la plaza Seffarine, donde los artesanos del cobre martillean sus piezas en un ambiente sonoro muy distinto al de las cubas. La combinación de los dos oficios en pocos minutos a pie muestra la importancia que tuvieron y tienen los gremios en la ciudad.

Qué esperar de la visita

El olor es intenso, en especial cuando hace calor, y no a todos les resulta igual de llevadero. Aprovecha la ramita de menta que te ofrecen y sube con calma.

La visita suele ser breve, pero si te gusta la fotografía puedes quedarte un buen rato probando diferentes ángulos y observando el movimiento de las pieles.

Como las terrazas pertenecen a tiendas, es habitual que te acompañen a la sala de ventas. Puedes mirar los productos sin compromiso y, si algo te gusta, negociar con tranquilidad.

Compara calidades, huele el cuero, fíjate en las costuras y no te sientas obligado a comprar. Si decides no adquirir nada, un agradecimiento amable es suficiente.

Consejos prácticos

Lleva ropa cómoda y calzado cerrado, y ten en cuenta que para llegar hay que caminar por callejuelas con desniveles y a veces resbaladizas. La mejor hora para ver el trabajo en marcha suele ser la mañana, ya que luego la actividad va bajando.

Si no conoces la medina, un guía local o una buena aplicación de mapas te evitarán perderte, aunque perderse un poco forme parte del encanto.

Informarte de las condiciones antes de ir, como el momento más adecuado y si hay cambios en el acceso, te ayudará a organizarte mejor. Conviene llevar algo de cambio pequeño para propinas y compras menores.

Qué ver cerca

En el entorno de la curtiduría se encuentran la mezquita y la universidad de al-Qarawiyyin, la madraza Al-Attarine y los zocos de la medina antigua. Es un barrio denso, ideal para dedicar una mañana entera a caminar entre talleres, fuentes y callejones.

Recuerda que algunos edificios religiosos no admiten visitantes no musulmanes, aunque se puede mirar desde las puertas con respeto.