Dos arcos naturales y acantilados naranjas en la Praia da Marinha

La Praia da Marinha, entre Armação de Pêra y Carvoeiro, en el municipio de Lagoa, está considerada por la Guía Michelin una de las diez playas más bellas de Europa. En 1998 recibió el premio Playa Dorada del Ministerio de Ambiente portugués por sus cualidades naturales. Sus acantilados anaranjados y sus arcos naturales, esculpidos por el mar, la convierten en una de las imágenes más usadas para promocionar Portugal.

Por

Ubicación
Entre Armação de Pêra y Carvoeiro, municipio de Lagoa
Reconocimiento Michelin
Entre las 10 playas más bellas de Europa
Premio Playa Dorada
Año 1998
Característica
Arcos naturales en acantilados de piedra caliza

La Praia da Marinha es una de las playas más fotografiadas del Algarve.

La Praia da Marinha, una de las playas más famosas del Algarve.
Joseolgon (CC BY-SA 3.0)

Una de las mejores playas del mundo, según Michelin

Situada entre las localidades de Armação de Pêra y Carvoeiro, dentro del municipio de Lagoa, la Praia da Marinha ha sido reconocida por la Guía Michelin como una de las diez playas más bellas de Europa, y por otras publicaciones internacionales como una de las cien mejores playas del mundo.

En 1998, el Ministerio de Ambiente portugués le concedió además el premio Playa Dorada, en reconocimiento a sus excepcionales cualidades naturales.

Dos arcos naturales esculpidos por el mar

La playa se distingue por sus imponentes acantilados de color naranja y una franja de arena dorada bañada por aguas turquesas salpicadas de formaciones rocosas.

Su rasgo más característico son los arcos naturales que la fuerza incesante del mar ha esculpido a lo largo de los años en la piedra caliza, convirtiendo a la Praia da Marinha en una de las imágenes más utilizadas en el material promocional de Portugal alrededor del mundo, y en una parada habitual de cualquier recorrido fotográfico por la costa del Algarve.

Planifica tu viaje a Faro y el Algarve:

• Guía de Faro

• Ponta da Piedade

• Cuevas de Benagil

Cómo se formó este paisaje

Lo que ves en la Praia da Marinha es el resultado de un trabajo lentísimo.

La costa de esta parte del Algarve está hecha de rocas calizas y areniscas de color ocre, blandas en comparación con otras piedras, y el Atlántico lleva muchísimo tiempo golpeándolas, filtrándose por las grietas y arrancando pedazos.

Donde la roca era más débil, el mar excavó huecos; donde resistía, quedaron islotes y columnas que hoy se alzan dentro del agua como si alguien las hubiera colocado a propósito.

Qué mirar desde arriba y desde la arena

Antes de bajar, detente en el mirador que hay sobre el acantilado. Desde arriba se entiende la forma de la bahía, se distinguen los islotes y se aprecia el contraste entre el naranja de la roca, el verde oscuro de los pinos y el azul del agua.

Es la perspectiva que más se repite en las postales, y también la mejor para comprender cuánto se adentra el mar entre las formaciones.

Para llegar a la arena hay una escalera larga excavada junto a la pared rocosa. Baja con calma, porque en los tramos más altos las vistas invitan a parar a cada rato.

Ya abajo, la gracia está en caminar despacio entre las rocas: al fondo de la cala verás oquedades, pequeñas gargantas y piscinas naturales que dejan los cambios de marea.

Con el agua tranquila se ven con claridad los peces entre las piedras, así que unas gafas de buceo sencillas pueden dar mucho juego.

  • Fíjate en las capas de la roca: las líneas horizontales cuentan distintas épocas de sedimentos.

  • Busca las oquedades en la base de los acantilados, trabajadas por el oleaje.

  • Observa los pinos que crecen casi al borde del vacío, un detalle típico de este tramo de costa.

  • Al atardecer, la piedra adquiere tonos todavía más cálidos y rojizos.

Un paseo por lo alto de la costa

La playa forma parte de un recorrido más largo que sigue el borde de los acantilados de Lagoa y que muchos viajeros hacen a pie.

Se le conoce como el paseo de los Siete Valles Colgantes, un nombre que describe bien cómo la costa se corta en valles pequeños que quedan suspendidos sobre el mar.

Es una caminata muy popular entre quienes quieren ver varias calas seguidas sin depender del coche, y encadena vistas que cambian a cada recodo.

Cuidar el lugar y cuidarte tú

Una playa tan fotogénica recibe mucha gente en temporada alta, y se nota en la arena. Lleva una bolsa para tu propia basura, no arranques trozos de roca como recuerdo y respeta las zonas señalizadas.

Las paredes de piedra son frágiles, así que no te subas a ellas ni te metas bajo las partes que parecen desprendidas, por muy buena que prometa ser la foto.

Calas y rincones vecinos

Una de las ventajas de la Praia da Marinha es lo bien que se combina con otros puntos de la misma costa.

Hacia el oeste tienes la zona de Carvoeiro, con su pueblo de casas blancas sobre una pequeña playa, y el paraje de Algar Seco, donde la roca ha formado túneles y plataformas que se pueden recorrer.

Hacia el otro lado se suceden calas más reservadas, algunas casi escondidas entre paredes de piedra.

Muy cerca está además la zona de Benagil, famosa por su cueva con una abertura en el techo, que tiene su propio artículo en este sitio.

Ten en cuenta que muchas de estas cuevas y formaciones se ven mejor desde el agua, y que la navegación depende del estado del mar. Si quieres completar el día, la Ponta da Piedade, en Lagos, ofrece otro ejemplo espectacular de cómo trabaja el mar sobre la roca algarvía.

Para saber más