Elefantes a un vidrio de distancia en el mirador de Olifantsrus

Olifantsrus es el campamento más nuevo y exclusivo del remoto sector occidental de Etosha, reservado únicamente para acampada con tiendas y vehículos 4x4. Su gran atractivo reside en un innovador mirador acristalado de dos niveles suspendido sobre la balsa de agua, que permite observar elefantes y leones a escasos centímetros de distancia tras ventanales insonorizados.

Por

Ubicación
Sector occidental de Etosha, a 60 km al este de Galton Gate
Tipo de alojamiento
Solo acampada pública equipada (sin chalets hoteleros)
Estructura del hide
Pasarela de madera elevada y observatorio de 2 pisos con cristal antirreflejos
Historia del sitio
Antiguo matadero de control de población de elefantes reconvertido

Durante décadas, el sector occidental de Etosha permaneció vetado al turismo general. Con la apertura del campamento Olifantsrus, los viajeros pueden experimentar la vertiente más agreste y solitaria de Namibia.

Mirador elevado de observación de fauna sobre la balsa de agua en el campamento Olifantsrus.
Ji-Elle (CC BY-SA 4.0)

Una experiencia inmersiva a nivel del agua

Una larga pasarela elevada de madera conecta la zona de acampada con el observatorio principal.

El nivel inferior del mirador sitúa los ojos del espectador exactamente a la altura del nivel del agua, permitiendo escuchar la respiración profunda y el chapoteo de los grandes machos de elefante que acuden a beber.

Las instalaciones albergan además un pequeño centro de interpretación que relata con crudeza la controvertida historia de la gestión de fauna en los años setenta y ochenta antes de la independencia de Namibia.

Planifica tu safari por Etosha y Namibia:

• Guía de Etosha

• Bosque de Sprokieswoud

• Guía de Viaje a Namibia

Un campamento con pasado difícil

Olifantsrus significa algo así como "la casa de los elefantes" en afrikáans, y el nombre no es casual.

El lugar donde hoy se alza el campamento fue durante años un matadero de campo, utilizado en el marco de los programas de reducción de manadas de elefantes que se aplicaron en Namibia durante el siglo pasado.

Las estructuras de hormigón y acero de aquella instalación siguen en pie y han quedado integradas en el recorrido, de modo que la visita tiene un componente de memoria además del de fauna.

Esa historia convive con una realidad muy distinta: hoy el sitio forma parte de un parque que protege a una de las poblaciones de elefantes más reconocidas del sur de África.

Recorrer los restos del antiguo matadero y salir después a observar a los animales vivos junto al agua deja una sensación extraña y, a la vez, muy reveladora sobre cómo ha cambiado la forma de entender la conservación.

El mirador y la balsa de agua

El observatorio se levanta junto a una balsa de agua artificial, a la que se llega por una pasarela de madera desde la zona de acampada. Desde allí no hay necesidad de moverse en coche ni de salir a buscar a los animales: es la fauna la que se acerca.

Lo más práctico es llegar con paciencia, sentarte en silencio y dejar que pase el tiempo. Una tarde tranquila puede no traer nada, y la siguiente puede llenar la balsa de elefantes en cuestión de minutos.

Además de elefantes, conviene estar atento a otras especies que se acercan a beber, sobre todo cuando aprietan las condiciones secas: cebras, ñus, oryx y distintos antílopes, además de depredadores que llegan al caer la noche.

Al ser un sector menos transitado que el resto del parque, el ambiente es más sosegado y los encuentros resultan menos multitudinarios.

Consejos para sacarle partido

Lleva prismáticos y una cámara con buen teleobjetivo, aunque la proximidad de la balsa permite también fotos muy cuidadas con equipos sencillos. Si piensas quedarte hasta el anochecer, abrígate: en el desierto la temperatura baja con rapidez cuando se pone el sol, incluso después de un día caluroso.

Guarda silencio y evita los flashes, porque molestan a los animales y también a los demás observadores.

Al tratarse de un sector remoto, conviene organizar con antelación el combustible, el agua y la comida, y consultar en la web oficial del parque el estado de las pistas, el sistema de reservas y las condiciones de acceso antes de planificar el viaje.

Dedicarle al menos una noche permite ver el lugar a distintas horas, que es donde está su mayor atractivo.

Un rincón apartado del parque

Olifantsrus está en el extremo noroeste de Etosha, lejos de las rutas más transitadas, y esa distancia es parte de su atractivo. Quien llega hasta allí suele hacerlo con tiempo y con ganas de observar sin prisa, y encuentra un ambiente más silencioso que el de los campamentos principales.

El paisaje de la zona es de bosque seco y arbustos, con un carácter distinto al de las planicies abiertas del sur.

Esperar es parte del safari

El mirador elevado invita a una forma de observar diferente de la del vehículo: se trata de sentarse, mirar y dejar que los animales aparezcan.

Durante la estación seca, el agua atrae a elefantes, antílopes y aves, y la acumulación de visitantes en el entorno del pozo cambia de una hora a otra. Algunas veces no ocurre nada durante largos ratos, y de pronto una manada surge de entre los árboles.

Lleva prismáticos, una cámara con buen zoom y ropa discreta que no llame la atención. Mantén silencio, evita movimientos bruscos y sigue las indicaciones del personal.

Cuando cae la tarde, la luz suave tiñe el paisaje y convierte la espera en un momento tranquilo, que muchos visitantes recuerdan como uno de los más serenos de su viaje.