Aguas termales romanas en las Termas de Elbasan (Llixhat)
Las Termas de Elbasan (Llixhat e Elbasanit) son aguas termales conocidas desde época romana, con uso balneológico moderno desde 1932. Son aguas sulfurosas, con varios manantiales por encima de los 60 °C. Hoy reúnen decenas de hoteles y pensiones, a unos 12 km de la ciudad.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
A las afueras de Elbasan, unas aguas termales conocidas desde la época romana ofrecen un cierre relajado a la visita de la ciudad: las Llixhat e Elbasanit, hoy un conjunto de hoteles y pensiones, siguen atrayendo tanto a visitantes locales como a quien busca combinar historia y descanso.
De baño romano a spa moderno
El uso balneológico de estas aguas se remonta a la época romana, cuando ya se conocían las propiedades curativas de estos manantiales.
El desarrollo moderno del complejo comenzó recién en la década de 1920 y 1930: sus aguas fueron analizadas por primera vez en 1924, y en 1932 se abrió el primer hotel balneario propiamente dicho.

Del primer análisis al auge de los hoteles
En la década de 1930, el director del balneario de Marienbad visitó la región y confirmó que las aguas sulfurosas servían para tratar diversas dolencias, sobre todo el reumatismo, lo que sentó las bases del uso terapéutico moderno del complejo.
Con el paso de las décadas la zona se fue ampliando y hoy reúne decenas de hoteles y pensiones.
- Ubicación
- Afueras de Elbasan
- Uso documentado desde
- Época romana
- Primer establecimiento moderno
- 1932, primer hotel balneario
- Composición del agua
- Aguas sulfurosas
- Transporte
- Taxi desde el centro de Elbasan
Origen hidrogeológico y aguas sulfurosas
Las Termas de Elbasan deben su existencia a la compleja actividad tectónica de la depresión del río Shkumbin. A través de profundas fracturas de la corteza terrestre emergen múltiples manantiales a temperaturas muy elevadas.
Estas aguas subterráneas absorben una notable mineralización durante su ascenso, con presencia de compuestos de azufre, cloruros y carbonatos. El característico aroma mineral que impregna el valle confirma la potente carga química disuelta en cada surgencia.
Además de los baños por inmersión, el balneario tradicional emplea los fangos sedimentarios acumulados en los márgenes de los manantiales. Los visitantes aplican estos barros térmicos sobre las articulaciones para aliviar tensiones musculares y molestias reumáticas.
Las propiedades del enclave atraen desde hace décadas a quienes combinan el reposo en piletas calientes con estancias en salas de vapor.
El apacible paisaje de la comarca de Llixha
El asentamiento balneario se enmarca en un sereno valle salpicado de pinares, olivares y pequeñas granjas campesinas. Tras finalizar la sesión termal, los bañistas suelen caminar por los senderos rurales que bordean los arroyos de agua tibia.
En las inmediaciones es común encontrar puestos familiares donde los lugareños ofrecen miel y manojos de té de montaña silvestre. El aire puro de las colinas complementa la sensación de bienestar físico tras los tratamientos corporales.
La arquitectura de los establecimientos termales refleja las diversas etapas históricas del complejo. Junto a pabellones de mediados del siglo veinte, se aprecian reformas recientes con piscinas cubiertas y jardines. Muchos visitantes optan por alojarse varios días en las pensiones del valle para seguir tratamientos termales completos con caminatas.
Recomendaciones para el uso de las aguas
Dada la elevada temperatura y concentración de minerales en las pozas, conviene tomar los baños con precaución. Los expertos en balneoterapia aconsejan permanecer en el agua durante periodos cortos, evitando superar los veinte minutos por inmersión.
Tras salir del agua, envuélvete en una toalla seca y descansa recostado durante un rato. Asimismo, bebe abundante líquido fresco antes y después de cada sesión para compensar la sudoración.
Alterna los baños calientes con descansos prolongados en zonas ventiladas a la sombra.
Quítate las joyas de plata antes de entrar en las piletas, pues el azufre las oscurece con rapidez.
Lleva calzado antideslizante para caminar con seguridad sobre los bordes húmedos de las instalaciones.
La cultura del baño en los Balcanes
Bañarse en agua caliente es una costumbre muy antigua en el sudeste de Europa. Los romanos levantaron termas en numerosos puntos del Imperio, y los otomanos extendieron más tarde el hammam, el baño público que servía a la vez de lugar de higiene, descanso y conversación.
Las ciudades de la época contaban con estos edificios de cúpulas bajas y salas calientes, y su legado ha dejado huella en las costumbres de la región. Las aguas termales de Elbasan se sitúan en esa larga tradición de convivencia entre el agua, la salud y la vida social.
Al acercarte al balneario, no esperes un complejo de lujo, sino un ambiente sencillo y familiar. Un rasgo habitual de las aguas sulfurosas es su olor característico, que a algunas personas les resulta intenso al principio y al cabo de unos minutos pasa a un segundo plano.
Antes de sumergirte, consulta a los responsables sobre las normas de uso y la temperatura del agua. Si tienes alguna condición médica, embarazo o problemas de circulación, lo más sensato es pedir antes la opinión de un profesional sanitario.
El entorno invita a un ritmo lento. Después del baño conviene hidratarse, descansar a la sombra y dejar que pase un rato antes de reanudar cualquier actividad.
Esa pausa es parte de la experiencia y se parece mucho a lo que hacían los viajeros de otras épocas cuando se detenían a reponer fuerzas en su ruta por el valle del Shkumbin.
¿Desde cuándo se usan las termas de Elbasan?
Sus propiedades curativas se conocen desde la época romana, aunque el desarrollo balneológico moderno comenzó en la década de 1920-1930, con el primer establecimiento construido en 1932.
¿Qué minerales tienen las aguas termales de Elbasan?
Son aguas sulfurosas, y varios manantiales superan los 60 °C.
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