Un millón de millas náuticas a bordo del Royal Yacht Britannia

El Royal Yacht Britannia, que sirvió a la familia real británica durante 43 años y recorrió más de un millón de millas náuticas por 135 países, está amarrado de forma permanente en Leith desde su retiro en 1997. Hoy es un museo flotante de cinco estrellas. Se recomienda reservar; conviene consultar los precios en la web oficial antes de ir.

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Amarrado de forma permanente en Ocean Terminal, en el puerto de Leith, el Royal Yacht Britannia fue durante 43 años el yate oficial de la familia real británica.

Un millón de millas náuticas por 135 países

Botado en 1953 y en servicio hasta 1997, el Britannia recorrió más de un millón de millas náuticas visitando 135 países en representación de la Corona, transportando desde jefes de Estado hasta a la propia familia real en sus vacaciones privadas.

Un retiro con la reina visiblemente emocionada

La decisión de no renovar el barco, anunciada en 1994 por razones de costo, llevó a su retiro en 1997 en una ceremonia con la propia Reina presente: según relatos de la época, fue uno de los pocos momentos públicos en que se la vio visiblemente emocionada.

Hoy, convertido en museo flotante de cinco estrellas, conserva intactos los camarotes y salones originales de la familia real.

Ubicación
Ocean Terminal, Leith, Edimburgo EH6 6JJ
En servicio
1953-1997
Distancia recorrida
Más de 1.000.000 de millas náuticas
Países visitados
135

Un barco construido en el Clyde

El Britannia se construyó en los astilleros de John Brown & Company, en Clydebank, cerca de Glasgow, los mismos que dieron forma a algunos de los grandes transatlánticos británicos del siglo XX.

Fue botado en abril de 1953 por la propia Isabel II, poco más de un año después de su llegada al trono, y entró en servicio a comienzos de 1954.

Su primer viaje con la familia real a bordo llevó a los príncipes Carlos y Ana a reunirse con sus padres al final de una larga gira por la Commonwealth.

El diseño tenía una particularidad poco conocida: el barco estaba pensado para poder transformarse en buque hospital en caso de guerra, algo que justificaba en parte su coste ante la opinión pública.

Esa conversión nunca llegó a producirse, pero el Britannia sí participó en una operación humanitaria notable en 1986, cuando ayudó a evacuar a más de mil refugiados de distintos países en Adén, durante la guerra civil de Yemen del Sur.

Recorrido por las cinco cubiertas

La visita se hace de forma autoguiada, con una audioguía disponible en varios idiomas, y recorre cinco cubiertas de arriba abajo. Se empieza por el puente de mando, con sus instrumentos de navegación originales, y se sigue por las cubiertas donde la familia real pasaba sus ratos libres.

Lo que más sorprende a muchos visitantes es la sencillez: lejos del lujo de un palacio, los interiores tienen el aire de una casa de campo inglesa de los años cincuenta, con sofás floreados y mucha madera.

En las habitaciones reales llama la atención que la reina y el duque de Edimburgo dormían en camarotes separados, con camas individuales. La única cama doble a bordo se instaló para la luna de miel de Carlos y Diana en 1981.

Después se pasa al gran comedor de Estado, donde se celebraban banquetes con jefes de Estado y celebridades, y al salón donde la familia se reunía por las noches, con un piano y fotografías personales.

La parte final del recorrido baja a las zonas de la tripulación, que ofrecen un contraste muy interesante: los dormitorios con literas de los marineros, la lavandería, la enfermería, la sala de máquinas y los comedores de cada rango.

El yate llevaba a bordo un coche para que la reina pudiera desplazarse en tierra durante las visitas oficiales.

  • Puente de mando y cubierta del almirante

  • Habitaciones de la reina y del duque de Edimburgo

  • Comedor de Estado y salón de la familia real

  • Camarotes y comedores de la tripulación

  • Sala de máquinas y garaje real

Curiosidades de la vida a bordo

La tripulación estaba formada por marineros de la Royal Navy que servían en el yate durante años, y que eran conocidos de forma cariñosa como yotties.

Para no molestar a la familia real, muchas órdenes en cubierta se daban mediante señales con las manos en lugar de a gritos, y se procuraba que los trabajos más ruidosos se hicieran antes de que los ocupantes se levantaran. A bordo viajaba además una banda de música de los Royal Marines.

Un detalle que suele emocionar a los visitantes son los relojes de los apartamentos reales: se detuvieron a la hora exacta en que la reina desembarcó por última vez, y así siguen.

El yate fue escenario de varias lunas de miel reales, como las de la princesa Margarita y la princesa Ana, además de la de Carlos y Diana, y su última gran misión fue el traspaso de Hong Kong a China en 1997.

Consejos para la visita

Calcula unas dos horas para recorrer el barco con tranquilidad, escuchando la audioguía y deteniéndote en las salas que más te interesen.

Al final del recorrido hay un salón de té en la cubierta real, acristalado y con vistas al puerto, que es un buen lugar para descansar con algo caliente, sobre todo en los días frescos tan habituales en Edimburgo.

El acceso se hace desde el interior del centro comercial Ocean Terminal, donde hay que subir hasta la planta de entrada al barco. Desde el centro de la ciudad se llega cómodamente en tranvía o en autobús en unos veinte o treinta minutos, según el tráfico.

Es una atracción muy popular, sobre todo en verano y en vacaciones escolares, así que conviene reservar con antelación y consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.

Qué ver cerca: el puerto de Leith

Leith fue durante siglos el puerto de Edimburgo y una localidad con identidad propia. Hoy, tras una gran transformación, es uno de los barrios más animados de la ciudad para comer y salir.

Muy cerca del Britannia, la zona de The Shore, junto al río Water of Leith, concentra antiguos almacenes portuarios reconvertidos en restaurantes, pubs y cafés, y es un paseo muy agradable para después de la visita.

Si te quedan ganas de caminar, puedes seguir el sendero que bordea el Water of Leith río arriba, que atraviesa zonas verdes y pequeños pueblos hasta llegar a Dean Village, uno de los rincones más fotogénicos de Edimburgo.

Leith también es conocido por haber sido el escenario de la novela Trainspotting de Irvine Welsh, aunque el barrio actual tiene poco que ver con el que se describe en el libro.

¿Por qué se retiró el Royal Yacht Britannia?

Por razones de costo: el gobierno británico anunció en 1994 que no lo renovaría, y el barco fue retirado del servicio en 1997 tras 43 años de uso.

¿Qué se puede ver a bordo hoy?

Los camarotes, salones y comedores originales de la familia real, prácticamente intactos, además de las áreas de la tripulación y la sala de máquinas, en un recorrido autoguiado de unas dos horas.

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