La Belleza de Durrës, el mosaico estrella del Museo Arqueológico

El Museo Arqueológico de Durrës, el más grande de Albania, reúne cerca de 3.200 piezas desde la prehistoria hasta la época medieval, entre ellas 'La Belleza de Durrës', el mosaico más antiguo hallado en el país. Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.

Por · Publicado el 6 de septiembre de 2026

Sobre el propio paseo marítimo de Durrës, a metros de la playa, se levanta el museo arqueológico más grande de Albania: una colección de cerca de 3.200 piezas que recorre, en orden cronológico, el paso de ilirios, griegos, romanos, bizantinos y otomanos por esta misma franja de costa.

Una colección que arranca en la prehistoria

Fundado en 1951, el museo organiza sus salas en secuencia temporal: objetos prehistóricos e ilirios dan paso a la etapa griega y helenística de la antigua Epidamnos, siguen las piezas de la Dyrrachium romana —estelas funerarias, sarcófagos de piedra, monedas— y cierra con material bizantino y otomano que documenta la larga vida urbana de la ciudad hasta tiempos recientes.

Esta franja de costa estaba habitada por los taulantios, un pueblo ilirio, cuando colonos griegos de Corinto y Corcira fundaron Epidamnos en 627 a.C. sobre su propio territorio.

Lejos de desaparecer con la llegada griega, los taulantios convivieron y se mezclaron con los colonos durante generaciones, y esa mezcla de culturas forma parte de la historia que recorre el museo, documenta precisamente ese proceso de fusión cultural entre ambos pueblos.

'La Belleza de Durrës', el mosaico más antiguo de Albania

La pieza más celebrada de toda la colección es un mosaico policromado de unos 9 metros cuadrados, de forma elíptica, que representa el rostro de una mujer rodeado de motivos florales sobre fondo negro: 'La Belleza de Durrës' (Bukuroshja e Durrësit), datado en el siglo IV a.C. y considerado el mosaico más antiguo e importante jamás hallado en territorio albanés.

Su historia de hallazgo es casi tan curiosa como la pieza misma: apareció por pura casualidad durante obras de refugios antiaéreos del ejército austrohúngaro en pleno centro de Durrës, en plena Primera Guerra Mundial.

Desde 1982 estuvo expuesto en Tirana, en el Museo Histórico Nacional, hasta que en años recientes regresó definitivamente a la ciudad donde fue descubierta, casi 110 años después, para integrar la colección permanente de este mismo museo.

Piezas de la colección permanente del Museo Arqueológico de Durrës.
Marcin Konsek, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Reconstruido tras el terremoto de 2019

El edificio sufrió daños serios durante el terremoto de magnitud 6,4 de noviembre de 2019, y fue restaurado y reforzado por completo bajo el programa europeo EU4Culture, ejecutado por la agencia de la ONU UNOPS: hoy cuenta con instalaciones para visitantes renovadas y una estructura reforzada frente a futuros movimientos sísmicos, sin perder el emplazamiento original sobre el paseo marítimo.

Ubicación
Paseo marítimo, casco histórico de Durrës
Fundación
1951
Colección
Cerca de 3.200 piezas, de la prehistoria al período medieval
Pieza destacada
'La Belleza de Durrës', mosaico del siglo IV a.C.

Una ciudad con más de 2.500 años bajo los pies

El museo existe porque Durrës es, en sí misma, un yacimiento.

La ciudad nunca dejó de estar habitada desde la fundación de Epidamnos, y cada obra pública, cada excavación para unos cimientos y cada reforma de una calle del centro ha ido sacando a la luz restos de las etapas anteriores.

Buena parte de lo que se expone procede precisamente de esos hallazgos urbanos y de las campañas arqueológicas realizadas en la propia ciudad y su entorno durante el último siglo.

Esa continuidad explica la riqueza de la colección.

Epidamnos fue una colonia griega disputada, cuya rivalidad entre facciones aparece en Tucídides entre los antecedentes de la guerra del Peloponeso; Dyrrachium fue después un gran puerto romano y el arranque de la Via Egnatia; y en época bizantina siguió siendo una ciudad de primer orden en el Adriático.

Recorrer las salas permite seguir ese hilo con objetos concretos, en lugar de imaginarlo sólo a través de las ruinas al aire libre.

Qué no perderse en las salas

Además del gran mosaico, presta atención a las piezas que cuentan la vida religiosa de la ciudad antigua. Entre los hallazgos de Durrës abundan las figurillas de terracota y las representaciones vinculadas a divinidades del panteón grecorromano, en particular a Afrodita, cuyo culto tuvo un peso notable en la ciudad.

Son objetos pequeños, a menudo de uso doméstico o votivo, que muestran la religiosidad cotidiana mejor que cualquier templo monumental.

La sección romana reúne lápidas, estelas funerarias y sarcófagos con inscripciones en latín y en griego. Merece la pena detenerse a mirar los relieves: retratos de difuntos, escenas familiares y símbolos que revelan cómo las familias acomodadas de Dyrrachium querían ser recordadas.

También hay elementos arquitectónicos, como capiteles y fragmentos de columnas, que ayudan a imaginar los edificios públicos de la ciudad.

Las monedas y la cerámica son otro capítulo interesante. Epidamnos y Dyrrachium acuñaron moneda propia, y las piezas expuestas, junto con ánforas y vasijas llegadas de distintos puntos del Mediterráneo, muestran hasta qué punto la ciudad estuvo conectada con el comercio marítimo.

Es una buena manera de entender por qué el puerto fue siempre el motor de Durrës.

Las salas dedicadas a la etapa tardoantigua y bizantina cierran el recorrido con objetos de una ciudad ya cristiana: elementos decorativos de iglesias, piezas de uso litúrgico y restos que dialogan con la capilla de mosaicos del anfiteatro y con el foro circular del centro.

Verlos al final ayuda a entender que la historia de Durrës no se detuvo con la caída de Roma, sino que siguió siendo una ciudad importante durante buena parte de la Edad Media.

Curiosidades del museo

  • Está prácticamente sobre la playa, de modo que puedes pasar de las salas a la orilla del Adriático en un par de minutos.

  • El recorrido cronológico permite ver cómo cambian los materiales, los estilos y hasta las lenguas de las inscripciones a medida que avanzan los siglos.

  • Muchos de los objetos aparecieron a muy poca distancia del museo, bajo las calles del casco histórico que recorrerás después.

Consejos para la visita

Calcula entre una hora y una hora y media para recorrer la colección sin prisas. Es una visita perfecta para las horas centrales del día en verano, cuando el sol aprieta en la playa y en los yacimientos al aire libre, o para una jornada nublada fuera de temporada.

Si te interesa el contexto histórico, tiene sentido verlo antes que el anfiteatro y el foro: así reconocerás en las ruinas lo que acabas de ver en las vitrinas.

El museo queda en el paseo marítimo, muy cerca de la Torre Veneciana y de las murallas, por lo que se combina fácilmente a pie con el resto del casco histórico: el anfiteatro romano, el foro bizantino y la Gran Mezquita están a pocos minutos.

Al salir, el paseo invita a seguir caminando junto al mar. Como las condiciones de visita cambian según la temporada, conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.

¿Qué es 'La Belleza de Durrës'?

Un mosaico policromado del siglo IV a.C. que representa el rostro de una mujer entre motivos florales: es el mosaico más antiguo hallado en Albania, descubierto por casualidad durante la Primera Guerra Mundial y hoy exhibido en el propio Museo Arqueológico de Durrës.

¿El museo sufrió daños en el terremoto de 2019?

Sí, y fue restaurado por completo con fondos del programa europeo EU4Culture, ejecutado por UNOPS, que reforzó la estructura y renovó las instalaciones para visitantes.

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