Asomarse de noche al lago de lava del Erta Ale, la Montaña Humeante
El volcán Erta Ale ('Montaña Humeante' en lengua afar) es un volcán en escudo activo situado en la depresión de Danakil, célebre mundialmente por albergar uno de los lagos de lava basáltica más longevos y continuos de la Tierra. Asomarse a su caldera nocturna ofrece un espectáculo de magma incandescente en constante ebullición.
Por Daniel

El volcán Erta Ale ('Montaña Humeante' en lengua afar) es un volcán en escudo activo situado en la depresión de Danakil, célebre mundialmente por albergar uno de los lagos de lava basáltica más longevos y continuos de la Tierra.
Asomarse a su caldera nocturna ofrece un espectáculo de magma incandescente en constante ebullición.
Datos clave de la atracción
- Altitud cumbre
- 613 metros sobre el nivel del mar
- Tipo volcánico
- Volcán en escudo basáltico con caldera elíptica activa
- Lago de lava
- Lago de lava presente desde al menos 1906
- Ascensión típica
- Caminata nocturna de 3 a 4 horas sobre lavas cordadas (pahoehoe)
- Pernocta
- En vivac rústico de piedra en el borde exterior de la caldera
La ventana al manto terrestre
El Erta Ale es uno de los fenómenos vulcanológicos más singulares del planeta.
Situado en el punto donde convergen tres placas tectónicas (africana, arábiga y somalí), la corteza terrestre aquí es tan delgada que el magma aflora a la superficie formando una costra de basalto negro que se fractura continuamente en placas ardientes de color naranja brillante.
Ascenso nocturno por campos de lava
Para evitar el calor abrasador del día que supera habitualmente los 45 °C, el ascenso se inicia al caer la noche desde el campamento base de Dodom. La marcha sobre coladas de lava endurecida se realiza alumbrada con linternas frontales bajo una bóveda estelar limpia.
La experiencia en el cráter y gases sulfurosos
Al aproximarse al borde del cráter se escucha el rugido grave de las burbujas de gas estallando en la lava fluida a más de 1.100 °C. Hay que seguir estrictamente las indicaciones de los guías locales afar y llevar máscara o pañuelo para protegerse de los repentinos cambios de viento cargados de dióxido de azufre.
Historia de un volcán casi inaccesible
Durante siglos, el Erta Ale fue conocido sobre todo por los pastores afar, que recorren estas llanuras abrasadas con sus rebaños de cabras y camellos y que le dieron el nombre que todavía lleva.
Para la ciencia occidental fue un lugar remoto y difícil de alcanzar hasta bien entrado el siglo XX: la falta de caminos, el calor extremo y la ausencia de agua hacían muy complicada cualquier expedición.
Las referencias al resplandor rojizo que se veía de noche sobre la cordillera circulaban entre viajeros y caravaneros mucho antes de que alguien estudiara el cráter con calma.
El gran salto en su conocimiento llegó con las expediciones científicas de los años sesenta y setenta, en las que participó el célebre vulcanólogo Haroun Tazieff.
Aquellos equipos cartografiaron la caldera, describieron el lago de lava y sentaron las bases del interés científico que el volcán despierta desde entonces. Hoy el Erta Ale se vigila también desde satélites, que permiten seguir los cambios de su actividad sin necesidad de estar en el borde del cráter.
Un lago de lava entre muy pocos en el mundo
Los lagos de lava persistentes son una rareza geológica. Para que existan, el volcán necesita un aporte continuo de magma desde abajo y una circulación que impida que la superficie se enfríe y se solidifique del todo.
Sólo un puñado de volcanes en el planeta han mostrado este fenómeno de forma prolongada, entre ellos el Nyiragongo en la República Democrática del Congo, el Erebus en la Antártida o, en determinadas épocas, el Kīlauea en Hawái y el Masaya en Nicaragua.
Que el Erta Ale figure en esa lista corta explica buena parte de su fama.
La caldera del volcán es alargada y en su interior se abren cráteres más pequeños, conocidos como pozos.
La actividad se ha concentrado en ellos de manera cambiante: hay épocas en que el lago sube casi hasta el borde y otras en que desciende, se vacía en parte o la lava encuentra salida por fisuras en los flancos, como ocurrió en episodios recientes.
Por eso lo que verás depende del momento, y conviene preguntar al operador cómo está la actividad antes de cerrar el viaje.
Qué mirar durante la subida y en la cumbre
El camino de ascenso ya es una lección de geología. Fíjate en las lavas cordadas, las llamadas pahoehoe, que se enfriaron formando pliegues parecidos a cuerdas o a tela arrugada, y en las zonas de lava más áspera y fragmentada.
Cerca del cráter es fácil encontrar los cabellos de Pele, hilos finísimos de vidrio volcánico que el viento arrastra desde las salpicaduras de lava, y las lágrimas de Pele, pequeñas gotas solidificadas de color negro brillante.
En el borde, además del lago o del pozo activo, merece la pena observar las paredes de la caldera, con sus capas de coladas superpuestas, y el contraste entre la costra negra y las grietas incandescentes que se abren y se cierran sin parar.
Al amanecer, antes de bajar, la luz deja ver la forma alargada de la cordillera del Erta Ale y la inmensa llanura que la rodea, un paisaje que de noche pasa completamente desapercibido.
Consejos para la visita
La excursión al Erta Ale suele formar parte de un circuito de varios días por la depresión de Danakil que sale de Mekele, la ciudad de referencia en el norte de Etiopía.
El trayecto en todoterreno hasta el campamento base ya ocupa buena parte de una jornada, y la noche se pasa en el borde del cráter, durmiendo en colchonetas o refugios muy básicos.
Lo habitual es que camellos o porteadores suban el agua y el material, pero cada viajero carga con su mochila ligera.
Calzado de suela firme: la lava es cortante y desgasta las zapatillas de tela.
Linterna frontal con pilas de repuesto para el ascenso y el descenso nocturnos.
Ropa ligera de manga larga y un pañuelo o mascarilla para los gases.
Agua de sobra y algo de comida salada, aunque el operador aporte provisiones.
Junto al cráter, no te acerques a los bordes que sobresalen: la costra puede estar socavada por debajo y desprenderse sin aviso. Respeta siempre la distancia que marquen los guías, sobre todo cuando el viento cambia de dirección.
La temporada más soportable es la de los meses más frescos del año, aproximadamente entre noviembre y marzo; en pleno verano el calor convierte cualquier esfuerzo en un riesgo.
Qué ver cerca
El Erta Ale casi siempre se combina con Dallol, el área hidrotermal de colores amarillos, verdes y ocres que se encuentra más al norte, y con las salinas del lago Asale, donde todavía se ve a trabajadores afar cortar bloques de sal que luego transportan caravanas de camellos.
El lago Afrera, un lago salado rodeado de volcanes y con manantiales cálidos en sus orillas, es otra parada frecuente en estas rutas y permite descansar entre una experiencia exigente y la siguiente.
Guías relacionadas
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