Termiteros que se vuelven islas de palmeras en el Okavango
Las islas de palmeras y lagunas del Delta del Okavango son oasis ecológicos originados por la acumulación biológica de termiteros y la acción del agua. Cubiertas por elegantes palmeras de abanico Hyphaene petersiana y rodeadas de lagunas donde florecen lirios azules, brindan refugio vital a leopardos, antílopes y cientos de aves acuáticas.
Por Daniel
- Especie vegetal dominante
- Palmera de abanico real (Hyphaene petersiana) y acacias
- Mecanismo de génesis
- Montículos de termiteros fósiles colonizados por semillas fértiles
- Fauna adaptada
- Leopardos, babuinos chacma, jacanas africanas y águilas pescadoras
- Actividad estrella
- Caminatas de safari botánico y desembarco desde canoas mokoro
- Estado de protección
- Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (criterios vii, ix y x)
Las islas de palmeras y lagunas del Delta del Okavango son oasis ecológicos originados por la acumulación biológica de termiteros y la acción del agua. Situado en el corazón del Delta del Okavango, en Botsuana, este enclave es uno de los mayores prodigios naturales de África Austral.

El ingenioso origen Termitero de las islas del Delta
La formación de las miles de islas que tachonan el Delta del Okavango esconde una de las sinergias biológicas más llamativas de la región. En su origen, cerca del 70 % de las islas nacieron a partir de los montículos subterráneos construidos por colonias de termitas comedoras de hongos (Macrotermes).
La arcilla cementada por las termitas eleva el suelo por encima del nivel de inundación estacional, permitiendo a las semillas depositadas por las aves germinar y prosperar sin pudrirse bajo el agua.
Palmeras de abanico y la química salina del suelo
A medida que los árboles crecen en la periferia de la isla, sus raíces absorben agua dulce transpirando activamente, lo que provoca la precipitación lenta de sales minerales en el centro del islote.
Este proceso genera una costra blanca estéril en el núcleo de la isla donde nada florece, mientras que el anillo exterior resplandece de vegetación exuberante dominada por esbeltas palmeras de abanico real.
Observación de fauna ribereña y aves acuáticas
Las lagunas que rodean estas islas actúan como santuarios para la avifauna del sur de África.
Sobre las hojas flotantes de los lirios de agua pasean las jacanas africanas con sus desproporcionados dedos alargados, mientras las ramas altas de las palmeras sirven de atalaya de caza para el águila pescadora africana y el búho pescador de Pel.
Un humedal en medio del desierto
Para entender las islas y lagunas del Okavango hay que mirar el conjunto. El río nace en las tierras altas de Angola, atraviesa la franja de Caprivi en Namibia y entra en Botsuana por un estrecho corredor conocido como el Panhandle.
Allí, una serie de fallas geológicas frena su avance y el agua se abre en abanico sobre las arenas del Kalahari, formando uno de los mayores deltas interiores del mundo.
Casi toda esa agua acaba evaporándose o siendo absorbida por las plantas, y sólo una pequeña parte sigue su curso más allá de Maun.
Ese abanico de canales, praderas inundables, lagunas e islas fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2014, con un detalle simbólico: fue el sitio número mil de la lista.
Una de las cosas que más sorprenden a quien lo visita es la transparencia del agua en muchos canales y lagunas.
Los papiros, juncos y plantas acuáticas actúan como un enorme filtro natural que retiene sedimentos, de modo que desde una canoa puedes ver con claridad el fondo arenoso y los peces que se mueven entre los tallos.
La palmera de abanico y sus usos tradicionales
La palmera de abanico real es la silueta más reconocible de las islas del delta.
Sus frutos, duros y de color marrón, son muy apreciados por los elefantes, que los sacuden de las palmeras y después dispersan las semillas con sus excrementos, contribuyendo a que nuevas palmeras broten lejos de la planta madre.
Por eso no es raro ver palmeras alineadas a lo largo de antiguos senderos de elefantes o agrupadas en lugares donde estos animales suelen detenerse.
Las comunidades del delta han aprovechado esta palmera durante generaciones. Con sus hojas, las mujeres de los pueblos bayei y hambukushu tejen las conocidas cestas de Botsuana, decoradas con dibujos geométricos y teñidas con colorantes naturales obtenidos de raíces y cortezas.
El hueso del fruto, muy duro y de color claro, recibe el nombre de marfil vegetal y se ha usado para tallar pequeños objetos.
Si visitas Maun o alguna aldea del delta, buscar estas cestas es una buena manera de llevarte un recuerdo con historia y apoyar el trabajo artesanal local.
Lirios, papiros y vida en las lagunas
Las lagunas que rodean las islas están cubiertas en muchos casos por nenúfares. El más común en el Okavango es el lirio de agua de flores azuladas o blancas que se abren durante el día, pero también hay especies que florecen de noche y se cierran con las primeras luces.
Sus hojas flotantes sirven de plataforma a jacanas, ranas de junco y libélulas, y sus raíces y tallos han formado parte tradicionalmente de la alimentación de las comunidades ribereñas.
En los bordes de los canales profundos domina el papiro, que puede formar muros verdes de varios metros de altura y es el hábitat del esquivo sitatunga. Más hacia el interior de las islas, el papiro deja paso a juncos, hierbas altas y, finalmente, a los árboles.
Este gradiente se repite isla tras isla y explica por qué, en un recorrido corto, puedes pasar de observar un martín pescador sobre un tallo de papiro a encontrar huellas de leopardo bajo una higuera.
Cómo se visitan las islas
La forma más habitual de conocer las islas es combinar un recorrido en mokoro o en lancha con un desembarco y una caminata guiada.
El poler o el guía elige una isla, se amarra la embarcación en la orilla y se recorre a pie el anillo de vegetación, prestando atención a las huellas, los excrementos y los sonidos que delatan a los animales.
En algunas excursiones de varios días se acampa en una isla, una experiencia sencilla y muy ligada al ritmo del delta.
Camina siempre detrás del guía y en silencio
Lleva calzado cerrado y cómodo, y pantalón largo para protegerte de hierbas y espinas
No toques plantas ni frutos que no conozcas sin preguntar antes
Lleva agua, sombrero y protección solar, porque en el centro de las islas apenas hay sombra
Cuándo ir y qué ver cerca
Las islas cambian mucho a lo largo del año. Con la crecida alta, a mediados del año, las lagunas están llenas, el agua rodea cada isla y los recorridos en mokoro son más fáciles; además, el clima seco y templado resulta muy agradable.
Al final de la estación seca, con menos agua, los animales se concentran en las lagunas que quedan. En la temporada de lluvias, entre noviembre y marzo, el paisaje se vuelve muy verde y abundan las aves migratorias, aunque el calor es intenso.
Las islas de palmeras se pueden ver en casi cualquier zona del delta, desde excursiones de un día que salen de Maun hasta campamentos remotos en el interior.
Si buscas una isla especial, la isla del Jefe, dentro de la Reserva de Moremi, es la de mayor tamaño del Okavango y alberga una gran variedad de fauna.
Completar la visita con un vuelo panorámico permite ver desde el aire el dibujo de islas y lagunas que, a ras de agua, cuesta imaginar.
Preguntas frecuentes
Otros artículos sobre Delta del Okavango en el sitio:
¿Se puede acampar en las islas deshabitadas del Delta del Okavango?
Sí, en expediciones guiadas de acampada salvaje autorizadas acompañadas por polers locales y guías profesionales armados, acampar en una isla desierta bajo las estrellas es una de las mayores experiencias del delta.
¿Hay leones en las islas del delta?
Sí, en el Okavango hay leones que se han acostumbrado al agua y cruzan a nado entre islotes contiguos para cazar manadas de búfalos y antílopes lechwe.





