Trajineras de colores y chinampas por los canales de Xochimilco
Los canales de Xochimilco son el último vestigio del monumental sistema lacustre prehispánico del valle de México, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Destacan por sus paseos festivos en trajineras de colores, la agricultura de chinampas y el ajolote.
Por Natalia · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Distinción UNESCO
- Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1987
- Embarcaderos clave
- Nativitas, Cuemanco (ecoturismo) y Nuevo Nativitas
Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, los milenarios canales de Xochimilco («lugar donde crecen las flores») son el último reducto vivo de la cuenca lacustre prehispánica de Ciudad de México y de todo México.

La fiesta popular sobre trajineras policromadas
Navegar por los canales a bordo de una trajinera de madera con su arco floral de colores brillantes bautizado con nombres tradicionales femeninos (como Lupita, Carmen o Frida) es una de las experiencias folclóricas más alegres de la capital.
Impulsadas con largas pértigas de madera (garrochas) por hábiles remeros locales, las barcas se deslizan entre aguas tranquilas flanqueadas por sauces ahuejotes.
A lo largo de la travesía se acercan canoas de músicos mariachis que interpretan sones y rancheras, lanchas que preparan elotes asados, quesadillas fritas y carnitas al momento, y vendedores de cerveza artesanal y pulque curado de frutas.
El sistema agrícola de chinampas y el ajolote mexicano
Más allá del ambiente festivo de los embarcaderos turísticos centrales, Xochimilco conserva el milenario sistema de chinampas (islas artificiales de cultivo construidas con lodo fértil, ramas y raíces que flotan sobre el lago), considerado un sistema agrícola tradicional de gran valor por su productividad y su sostenibilidad.
En los canales ecológicos de Cuemanco se pueden visitar santuarios y centros de reproducción del ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum), la mítica salamandra endémica capaz de regenerar sus extremidades y órganos vitales.
Tarifa oficial por embarcación: Recuerda que la tarifa de la trajinera está estrictamente regulada por la alcaldía y se cobra por barca completa (no por persona). No pagues suplementos abusivos y contrata directamente en los módulos oficiales de los embarcaderos.
Historia de Xochimilco, de señorío lacustre a barrio de la capital
Mucho antes de que existiera Tenochtitlan, la ribera sur de la cuenca de México ya estaba ocupada por los xochimilcas, uno de los pueblos nahuas que llegaron al valle en oleadas sucesivas.
El lago de Xochimilco formaba parte de un gran sistema de cinco lagos conectados, junto con los de Chalco, Texcoco, Xaltocan y Zumpango, y sus aguas dulces, alimentadas por manantiales, eran ideales para cultivar.
Allí los xochimilcas perfeccionaron la técnica de las chinampas y levantaron un señorío próspero que más tarde fue sometido por los mexicas, que encontraron en sus huertas una despensa para alimentar a su capital.
Tras la conquista española, los canales siguieron funcionando como vía de transporte: durante siglos, canoas cargadas de flores, verduras y maíz recorrían el canal de La Viga hasta el centro de la ciudad.
La desecación progresiva de los lagos y, desde finales del siglo XIX, la captación de los manantiales de la zona para abastecer de agua potable a la capital redujeron drásticamente el nivel del agua.
Lo que hoy se navega es el resto de aquel paisaje, mantenido en buena parte con agua tratada y con el esfuerzo constante de los chinamperos.
Recorrido por los embarcaderos y los canales
No todos los embarcaderos ofrecen la misma experiencia, así que conviene elegir según lo que busques. Nativitas es de los más concurridos y festivos: allí se concentran las trajineras, los mariachis flotantes y las cocinas en canoa, y los fines de semana el ambiente es de verbena.
Si prefieres algo más tranquilo, embarcaderos como Cuemanco se orientan al paseo de naturaleza, con recorridos por canales menos transitados donde se ven garzas, patos y chinampas en plena producción.
Durante el trayecto vale la pena fijarse en los detalles: los ahuejotes, una especie de sauce de copa estrecha que los chinamperos plantan en los bordes para fijar el suelo con sus raíces; los pequeños embarcaderos privados de las familias que viven en las islas; los viveros de flores y plantas de ornato que abastecen a media ciudad, y el contraste entre los tramos animados y los remansos silenciosos donde sólo se oye el golpe de la garrocha contra el fondo del canal.
Nativitas: ambiente de fiesta, música y comida a bordo.
Cuemanco: recorridos de naturaleza y acceso a canales con chinampas productivas.
Embarcaderos más pequeños del centro de Xochimilco: paseos más cortos y menos concurridos.
Curiosidades de los canales
Uno de los lugares más comentados de Xochimilco es la llamada Isla de las Muñecas, una chinampa donde su antiguo habitante, Julián Santana, fue colgando durante décadas cientos de muñecas de los árboles. Según la historia local, lo hacía para ahuyentar al espíritu de una niña ahogada en el canal.
Llegar hasta allí requiere un recorrido largo en trajinera desde los embarcaderos más alejados, por lo que no suele entrar en los paseos cortos.
Otra curiosidad está en el propio nombre de las barcas: las trajineras deben su denominación al trajín, el ir y venir de mercancías que durante siglos las tuvo como protagonistas. Los nombres femeninos pintados en el arco de cada una suelen homenajear a esposas, madres o hijas de sus dueños.
Y cerca de Cuemanco está la Pista Olímpica de Canotaje Virgilio Uribe, construida para los Juegos Olímpicos de 1968, que todavía hoy se usa para entrenamientos y competencias de remo.
Consejos para disfrutar del paseo
Si buscas fiesta, los sábados y domingos son el momento ideal, pero también los días de más gente, más ruido y más espera en los embarcaderos. Entre semana, y sobre todo por la mañana, los canales están mucho más tranquilos y es más fácil apreciar el paisaje.
Antes de subir, acuerda con el remero la duración del recorrido y el precio total por la barca, y confirma las tarifas vigentes en los módulos oficiales del embarcadero.
Una hora de paseo da una idea del lugar, pero dos o tres permiten llegar a canales más alejados y disfrutar sin prisas. Lleva protector solar y gorra, porque las trajineras tienen techo pero el reflejo del agua es intenso, y algo de abrigo si vas temprano.
Puedes subir tu propia comida y bebida, algo habitual entre las familias que celebran cumpleaños a bordo. Ten en cuenta que llegar desde el centro de la ciudad lleva tiempo, así que reserva al menos media jornada.
Qué ver cerca de Xochimilco
El centro de Xochimilco merece un paseo después de bajar de la trajinera. Allí está la parroquia de San Bernardino de Siena, una iglesia de origen franciscano del siglo XVI con un notable retablo dorado, y el mercado local, donde se venden flores, plantas y antojitos de la zona.
Las calles que rodean el jardín principal conservan capillas de barrio y un ritmo de pueblo que sorprende a quien sólo conoce la ciudad por su centro. Si coincides con alguna de sus fiestas, verás procesiones y bandas que recorren las calles.
Para completar el día con un enfoque de naturaleza, el Parque Ecológico de Xochimilco ofrece espacios verdes y humedales junto a Cuemanco, y en la zona funcionan varios centros dedicados a la conservación del ajolote, donde explican su biología y los riesgos que enfrenta.
Si te sobra tiempo, Coyoacán y su Casa Azul quedan de camino de regreso hacia el centro y son un buen remate para una jornada en el sur de la ciudad.
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