Té de la tarde en la Gran Dama de las Cataratas, The Victoria Falls Hotel
Inaugurado en 1904 como alojamiento para los ingenieros y viajeros distinguidos del ferrocarril de Cecil Rhodes, The Victoria Falls Hotel es conocido como 'La Gran Dama de las Cataratas'. Este hotel histórico de cinco estrellas destaca por su arquitectura eduardiana, sus jardines tropicales y su legendario afternoon tea.
Por Daniel

- Año de fundación
- 1904 (se presenta como el hotel de lujo más antiguo de Zimbabue)
- Arquitectura
- Estilo colonial eduardiano con patios interiores y galerías sombreadas
- Servicio insignia
- Traditional Afternoon High Tea en Stanley's Terrace
- Acceso privado
- Sendero privado directo a las cataratas a través de los jardines
- Huéspedes ilustres
- Jorge VI y su familia (1947), además de otras personalidades
Inaugurado en 1904 como alojamiento para los ingenieros y viajeros distinguidos del ferrocarril de Cecil Rhodes, The Victoria Falls Hotel es conocido como 'La Gran Dama de las Cataratas'. Este hotel histórico de cinco estrellas destaca por su arquitectura eduardiana, sus jardines tropicales y su legendario afternoon tea.
Más de un siglo de historia y elegancia eduardiana
El hotel conserva intacta la atmósfera colonial de principios del siglo XX, con suelos de madera noble pulida, ventiladores de techo de latón, fotografías históricas de la construcción del ferrocarril y una colección de recuerdos de las expediciones británicas por el interior de África.
Pasear por sus pasillos y patios porticados evoca de inmediato una época dorada de viajes transcontinentales.
El Afternoon Tea en Stanley's Terrace
Servido diariamente en la amplia terraza exterior (conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir), el servicio de té inglés incluye infusiones seleccionadas, sándwiches de pepino y salmón, scones recién horneados con crema cuajada y confituras artesanales.
Todo ello con una vista frontal directa hacia el arco de acero del puente y el penacho de vapor ascendente de las cataratas.
El sendero privado hacia el Parque Nacional
Los huéspedes y comensales del hotel disfrutan de un sendero privado exclusivo que atraviesa los jardines poblados de facóqueros y monos cercopitecos para desembocar directamente en la caseta de entrada del Parque Nacional Victoria Falls, evitando las rutas públicas de tráfico rodado.
Para disfrutar al máximo de The Victoria Falls Hotel: Leyenda Colonial y Afternoon Tea, recomendamos planificar la visita en las primeras horas de la mañana para evitar las horas de mayor calor y aglomeración, y combinarla con otros puntos destacados de la región.
De refugio ferroviario a gran hotel
Los comienzos del hotel fueron mucho más modestos que su imagen actual.
Cuando el ferrocarril llegó a las cataratas a principios del siglo XX, hacía falta un lugar donde alojar a los trabajadores y a los primeros viajeros, y la primera construcción fue un edificio sencillo de madera y chapa ondulada.
Con el aumento del turismo, el alojamiento se fue reemplazando por un edificio sólido, ampliado en varias etapas durante las décadas siguientes hasta tomar la forma de patios, galerías y alas blancas que se ve hoy.
Durante buena parte de su historia, el hotel estuvo ligado a la compañía de ferrocarriles, que lo usaba como reclamo para atraer pasajeros a la región.
Por sus salones han pasado aristócratas, exploradores, escritores y miembros de la realeza británica, y su nombre aparece en muchos relatos de viajes por el sur de África.
Esa historia está muy presente en las paredes, donde se conservan fotografías, mapas y objetos que cuentan cómo era viajar a las cataratas hace más de un siglo.
Qué ver dentro y alrededor del hotel
Aunque no te alojes en él, el hotel merece una visita pausada. El edificio principal se organiza alrededor de patios ajardinados, con galerías cubiertas que permiten pasear a la sombra y contemplar la arquitectura de inspiración eduardiana, con sus fachadas blancas, columnas y tejados de tono oscuro.
Los salones interiores conservan mobiliario clásico y una decoración que remite a la época colonial, con un ambiente muy distinto del resto del pueblo.
La parte más fotografiada es el gran jardín que se abre hacia la segunda garganta, desde donde se ve el puente enmarcado entre los árboles y, en aguas altas, la nube de rocío que se eleva detrás. Es uno de los encuadres más conocidos de Victoria Falls.
En los jardines es habitual ver facóqueros pastando en el césped y monos moviéndose entre las ramas, recordatorio de que la naturaleza salvaje empieza a pocos metros del edificio.
Los patios y galerías del edificio principal.
Las fotografías y recuerdos históricos de los pasillos.
El jardín con vistas al puente y a la segunda garganta.
Stanley's Terrace, para tomar algo frente al paisaje.
Curiosidades de la Gran Dama
Durante décadas del siglo XX, los huéspedes no caminaban hasta las cataratas: se desplazaban en pequeñas vagonetas sobre raíles que eran empujadas por trabajadores locales a lo largo de un trazado que unía el hotel con las proximidades del salto.
Hoy esa imagen resulta chocante, pero refleja bien cómo funcionaba el turismo colonial de la época. También es curioso que el hotel esté tan cerca de la estación de tren del pueblo, que sigue en uso y conserva un aspecto de otra época.
Otra curiosidad es el nombre de la terraza principal, que recuerda a Henry Morton Stanley, el periodista y explorador famoso por haber encontrado a David Livingstone en el lago Tanganica.
Las referencias a la era de las exploraciones aparecen en distintos rincones del hotel, desde los nombres de salones y restaurantes hasta los grabados de las paredes, y forman parte del relato que el propio establecimiento cuenta sobre sí mismo.
Consejos para visitar el hotel
Si no eres huésped, la forma más habitual de conocer el hotel es reservar el té de la tarde o una bebida en la terraza, sobre todo al final del día, cuando la luz cae sobre la garganta y el puente.
En temporada alta conviene reservar con antelación. Aunque no hay un código de vestimenta muy estricto en las zonas exteriores, se agradece ir con ropa cuidada, y en los restaurantes de la noche suele pedirse un estilo algo más formal.
Calcula al menos una hora para el té y otra para recorrer los jardines y los pasillos sin prisas. Si visitas las cataratas el mismo día, puedes dejar el hotel para la tarde y descansar después de la caminata por los miradores.
Las condiciones del servicio, los horarios y los precios cambian con frecuencia, así que lo mejor es consultarlos en la web oficial del hotel antes de ir.
Qué ver cerca del hotel
Desde el hotel puedes llegar a pie a la estación de tren, punto de partida de algunos paseos ferroviarios turísticos, y al puente de las Cataratas Victoria, que se ve desde el jardín.
La entrada del parque nacional de las cataratas queda también a corta distancia, igual que el centro del pueblo, con sus mercados de artesanía y cafés. Por la tarde, muchos visitantes combinan el té en el hotel con un crucero por el Zambeze, que sale río arriba de las cataratas.
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