Puenting de 111 metros desde el Puente de las Cataratas Victoria
Inaugurado en 1905 como parte del sueño de Cecil Rhodes de unir El Cabo con El Cairo por ferrocarril, el Puente de las Cataratas Victoria cruza el cañón del río Zambeze a 128 metros de altura. Es tanto un paso fronterizo activo entre Zimbabue y Zambia como una meca mundial del puenting y tirolina extrema.
Por Daniel

- Año de inauguración
- 1905 (diseñado por George Andrew Hobson)
- Longitud total
- 198 metros con un vano en arco central de 156 metros
- Altura sobre el río
- 128 metros sobre las aguas de la segunda garganta
- Paso fronterizo
- Zona neutral entre los puestos de Zimbabue y Zambia
- Actividades de aventura
- Bungee jumping (111 m), puente oscilante y tirolina
Inaugurado en 1905 como parte del sueño de Cecil Rhodes de unir El Cabo con El Cairo por ferrocarril, el Puente de las Cataratas Victoria cruza el cañón del río Zambeze a 128 metros de altura. Es tanto un paso fronterizo activo entre Zimbabue y Zambia como una meca mundial del puenting y tirolina extrema.
La joya de la ingeniería eduardiana de principios del siglo XX
Fabricado en piezas de acero en Darlington (Inglaterra) y transportado en barco hasta Mozambique para llegar en tren a las cataratas, el puente se montó suspendido sobre cables sin andamios en el fondo de la garganta.
La visión de Rhodes era que el rocío del agua salpicara las ventanas de los convoyes ferroviarios al pasar, logrando una simbiosis monumental entre tecnología y naturaleza.
El salto de Puenting de 111 metros sobre el Zambeze
Operado por veteranos saltadores profesionales desde una plataforma suspendida en el centro del arco, el bungee jump del puente de Victoria Falls ofrece 4 segundos de caída libre con el estruendo de las aguas rugiendo bajo los pies y la niebla del salto de fondo.
Es un rito de paso ineludible para los buscadores de adrenalina que recorren el cono sur africano.
Paseo a pie histórico y mirador de la segunda Garganta
Los visitantes que no deseen saltar pueden caminar libremente por la pasarela peatonal del puente solicitando un pase de cortesía en la caseta fronteriza zimbabuense. La vista panorámica hacia la desembocadura de la hendidura principal y el paso de trenes a vapor históricos al ocaso componen una estampa muy característica.
Para disfrutar al máximo de Puente de las Cataratas Victoria: Hito Histórico y Puenting, recomendamos planificar la visita en las primeras horas de la mañana para evitar las horas de mayor calor y aglomeración, y combinarla con otros puntos destacados de la región.
Un puente que su impulsor nunca vio
Cecil Rhodes, el magnate que promovió la idea de cruzar la garganta del Zambeze con un puente ferroviario, murió en 1902, antes de que comenzaran las obras.
Su proyecto de un ferrocarril que uniera el Cabo con El Cairo nunca llegó a completarse, pero el puente sí se terminó y se convirtió en una de las piezas más reconocibles de ese sueño imperial.
La elección del lugar, tan cerca de las cataratas, respondió al deseo de Rhodes de que los trenes recibieran el rocío de las cataratas.
La inauguración oficial se celebró en septiembre de 1905 y estuvo a cargo del astrónomo George Darwin, hijo de Charles Darwin, que viajaba por la región con una asociación científica británica.
Desde entonces, el puente ha visto pasar trenes de mercancías, viajeros de lujo, vehículos y peatones, y ha sido testigo de los cambios políticos de la región, desde la época colonial hasta la independencia de Zambia y Zimbabue, que hoy comparten su gestión.
Cómo se construyó sobre la garganta
Para montar el arco, los constructores tendieron primero un cable de lado a lado de la garganta, por el que se transportaban materiales y operarios en una especie de teleférico.
Cada mitad del arco avanzaba en voladizo desde su orilla, sujeta con cables anclados en la roca, hasta encontrarse en el centro.
Se cuenta que, cuando llegó el momento de unir las dos mitades, el calor del día había dilatado el acero y las piezas no encajaban, y que hubo que esperar al frescor de la mañana para cerrar el arco.
Trabajar suspendido sobre un abismo de más de cien metros, con el ruido de las cataratas de fondo y el rocío mojando el acero, fue un desafío enorme para los operarios de la época.
El puente ha sido reforzado y rehabilitado en varias ocasiones a lo largo del siglo XX para adaptarlo al tráfico moderno, pero su silueta original de arco de acero se mantiene prácticamente intacta, y sigue siendo una de las imágenes más fotografiadas de la zona.
El puente por dentro: visitas históricas
Además del puenting y del paseo por la pasarela, existen visitas guiadas que recorren la estructura y explican su historia, en algunos casos bajando a las pasarelas técnicas situadas bajo el tablero, con arnés y acompañados por guías.
Es una forma distinta de ver el puente: desde abajo se aprecian los remaches, las uniones del arco y la profundidad real de la garganta. En el lado zimbabuense suele haber también un pequeño centro con paneles y fotografías antiguas de la construcción.
Paseo por la pasarela peatonal hasta la mitad del puente.
Visitas guiadas por la estructura, con explicaciones sobre su construcción.
Actividades de aventura desde el puente y sus alrededores, como el puenting o la tirolina.
Vistas a la segunda garganta y, en aguas altas, a la nube de rocío de las cataratas.
Curiosidades del puente
El puente une dos países, pero en su centro no pertenece del todo a ninguno: queda entre los puestos fronterizos de Zimbabue y Zambia, y el límite internacional pasa por la mitad del arco.
Por eso es posible pararse con un pie en cada país, una foto que muchos viajeros no se pierden.
Otra curiosidad es que el puente sigue cumpliendo la función para la que fue diseñado: además de coches y peatones, por él pasan trenes, incluido algún tren turístico de época que cruza la garganta al atardecer.
Consejos para visitar el puente
Lleva siempre el pasaporte, aunque sólo vayas a caminar hasta el centro, porque para pasar el puesto fronterizo de Zimbabue suele pedirse un pase temporal. Si piensas continuar hasta Zambia, revisa con antelación los requisitos de visado; muchos viajeros eligen un visado que permite moverse entre ambos países.
El paseo desde el pueblo de Victoria Falls es corto y se puede hacer a pie, pasando por la entrada del parque de las cataratas.
La luz más bonita suele llegar a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando el acero toma tonos cálidos y la nube de rocío se ilumina.
En aguas altas te puedes mojar en el puente si sopla el viento desde las cataratas, así que protege la cámara. Si te interesa saltar o hacer alguna actividad de aventura, consulta precios, horarios y condiciones directamente con los operadores autorizados, porque cambian con frecuencia.
Qué ver cerca del puente
Muy cerca del puente, del lado de Zimbabue, se encuentra el Victoria Falls Hotel, cuya terraza ofrece una de las vistas más famosas del arco.
En la orilla zambiana puedes visitar el Parque Nacional Mosi-oa-Tunya y el sendero del Knife Edge, que se asoma a la primera garganta y a la cortina de agua desde un ángulo diferente.
Y si prefieres quedarte del lado zimbabuense, el sendero de los miradores de las cataratas está a pocos minutos a pie, con Danger Point como el punto más cercano a la garganta que cruza el puente.
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