Murallas de Cartagena y baluarte Santo Domingo: atardeceres

Las Murallas de Cartagena de Indias constituyen el sistema defensivo militar marítimo más completo y mejor conservado de América colonial, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Construidas a lo largo de dos siglos con piedra coralina, destacan por sus baluartes y garitas frente al mar.

Por Quique · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Baluartes y murallas de piedra coralina de Cartagena de Indias frente al oleaje del mar Caribe
Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz), Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El escudo de piedra coralina del Caribe colonial

Levantadas tras los sucesivos saqueos de Francis Drake y corsarios franceses en Cartagena, las murallas fueron diseñadas para resistir los impactos de cañón de los galeones invasores y los embates del mar Caribe. Su construcción en piedra de cantera marina y argamasa de cal y sangre de buey demandó más de dos siglos de trabajo.

Baluarte de Santo Domingo y el ocaso marino

Caminar sobre el adarve superior de las murallas es la experiencia más placentera de la ciudad: la brisa marina refresca el paso mientras se contemplan las garitas redondas de vigilancia y los antiguos cañones de bronce apuntando al horizonte.

El Baluarte de Santo Domingo es el epicentro social al atardecer, donde cientos de personas se sientan en el parapeto o disfrutan de cócteles caribeños mientras el disco solar se sumerge en el mar.

Paseo nocturno: La iluminación tenue sobre la textura coralina de los muros por la noche crea una atmósfera romántica perfecta para una caminata tranquila.

Cómo se construyeron las murallas

Tras el ataque de Francis Drake a finales del siglo XVI, la Corona española entendió que Cartagena, uno de sus puertos más valiosos en América, necesitaba una defensa permanente. Se encargaron los primeros proyectos a ingenieros militares italianos al servicio de España, como Bautista Antonelli, que trazaron un recinto fortificado adaptado a la forma de la ciudad, rodeada de agua por casi todos sus lados. Las obras avanzaron por etapas, al ritmo que permitían los fondos y las urgencias de cada momento.

La construcción se prolongó durante los siglos XVII y XVIII, con ampliaciones, reparaciones tras los ataques y mejoras técnicas. En la etapa final destacó el ingeniero Antonio de Arévalo, que dirigió buena parte de las obras del siglo XVIII y dejó el sistema prácticamente como se conoce hoy. El trabajo duro recayó en gran medida sobre personas esclavizadas, presidiarios y trabajadores forzados, una parte de la historia que conviene recordar al admirar la obra.

En el siglo XIX y comienzos del XX, ya sin función militar, algunos tramos se derribaron porque se veían como un estorbo para el crecimiento de la ciudad. Por fortuna, la mayor parte del recinto sobrevivió, y en 1984 el puerto, las fortalezas y el conjunto monumental de Cartagena fueron inscritos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Los baluartes y rincones que no debes perderte

Los baluartes son las plataformas en forma de punta de flecha que sobresalen del muro. Su diseño permitía disparar en varias direcciones y cubrir con fuego cruzado los tramos de muralla vecinos, de modo que ningún punto quedara sin protección. Cada uno tiene nombre propio, casi siempre de un santo, y al recorrerlos verás que algunos están más restaurados, otros acogen cafés o espacios culturales y otros se mantienen casi como plazas abiertas al mar.

Además del Baluarte de Santo Domingo, vale la pena detenerse en otros como el de San Francisco Javier o el de San Ignacio, y comparar cómo cambia la vista desde cada uno: unos miran al mar abierto y otros hacia la bahía o hacia los tejados de la ciudad. En el sector norte de la Ciudad Amurallada se encuentran Las Bóvedas, una serie de arcos y espacios abovedados adosados a la muralla, construidos a finales del periodo colonial como almacenes militares. Más tarde sirvieron como prisión y hoy acogen tiendas de artesanía y recuerdos.

La Puerta del Reloj, con su torre, es el acceso principal al recinto y el lugar donde se suele empezar cualquier paseo. Fíjate también en las garitas, las pequeñas torres de vigilancia en las esquinas de los baluartes: se han convertido en uno de los símbolos de la ciudad y en el marco preferido para las fotos con el mar de fondo.

Curiosidades de la muralla

  • Antiguamente el mar llegaba hasta el pie de la muralla. Con la construcción de la avenida costera en el siglo XX, se ganó terreno y hoy entre los muros y la playa hay una calle.

  • La piedra coralina con que se levantaron conserva a la vista restos de corales y conchas fósiles: acércate a los muros y busca sus formas.

  • Los muros son muy gruesos para resistir la artillería, y por eso el adarve superior es tan ancho que permite pasear cómodamente e incluso sentarse en grupo.

  • Algunos baluartes tienen rampas que servían para subir los cañones a lo alto de la muralla.

Otra curiosidad es cómo la muralla ha cambiado de uso con el tiempo. Lo que fue una barrera militar es hoy el gran paseo público de Cartagena: un lugar para caminar, hacer deporte por la mañana, encontrarse con amigos al atardecer o simplemente sentarse a mirar el mar. Pocas ciudades integran de manera tan natural sus defensas antiguas en la vida diaria.

Consejos para caminar sobre las murallas

Puedes recorrer buena parte del perímetro por arriba, entrando y saliendo por las rampas y escaleras que hay en distintos puntos. Para un paseo completo cuenta con una o dos horas, según las paradas que hagas. Las mejores horas son temprano por la mañana, cuando todavía no aprieta el calor y hay poca gente, y el final de la tarde, cuando la luz es dorada y el ambiente se anima.

Lleva agua, sombrero y protector solar, porque sobre la muralla no hay sombra. Usa calzado cómodo: el suelo es de piedra irregular y en algunos tramos hay desniveles sin barandilla, así que presta atención, sobre todo si vas con niños o de noche. Si quieres tomar algo en alguno de los bares sobre los baluartes al atardecer, conviene llegar con tiempo, porque suelen llenarse.

Qué ver cerca de las murallas

Desde la muralla bajas en un instante a las plazas y calles del Centro Histórico: la Plaza de Santo Domingo, la Plaza de Bolívar con el Palacio de la Inquisición, la iglesia de San Pedro Claver y el barrio de San Diego, más tranquilo y residencial. Al otro lado de la Puerta del Reloj comienza Getsemaní, ideal para cenar después del atardecer.

Para completar la visión del sistema defensivo, visita el Castillo de San Felipe de Barajas, que protegía la ciudad por tierra, y si haces una excursión por la bahía, los fuertes de Bocachica, en la isla de Tierra Bomba, que custodiaban la entrada por mar. Juntos explican por qué Cartagena llegó a ser una de las plazas fuertes mejor defendidas del Caribe.