Convento de la Popa en Cartagena: el mirador más alto

El Convento de la Candelaria de la Popa es un monasterio agustino recoleto erigido en 1607 en la cima del cerro de la Popa, el punto geográfico más alto de Cartagena a 150 metros de altitud. Ofrece un idílico claustro colonial florido y la vista panorámica más completa de la bahía y el Caribe.

Por Quique · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Convento de Santa Cruz de la Popa y su claustro colonial en la cumbre del cerro más alto de Cartagena
Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz), Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El faro espiritual y balcón de Cartagena

Llamado 'La Popa' por los navegantes coloniales debido a su silueta similar a la popa de una galera marina, este cerro tutelar de Cartagena ha servido como fortaleza militar, convento de recogimiento y santuario de devoción mariana durante cuatro siglos.

El claustro de flores y la panorámica total

En el corazón del monasterio se abre uno de los claustros más hermosos de Colombia, con arcos de medio punto pintados en blanco y amarillo albero rebosantes de buganvilias fucsias, palmeras y plantas tropicales.

En la capilla barroca se venera el retablo dorado de la Virgen de la Candelaria, patrona de Cartagena. Desde los miradores exteriores de las murallas del convento se domina la bahía de Cartagena, los rascacielos de Bocagrande, el Castillo de San Felipe y la inmensidad del mar Caribe.

Transporte seguro: Se recomienda subir y bajar exclusivamente en taxi contratado con espera y evitar el ascenso a pie.

Historia del convento y la leyenda de Buziraco

El convento fue fundado a comienzos del siglo XVII por frailes agustinos recoletos, que eligieron la cima del cerro por su aislamiento y por su presencia imponente sobre la ciudad. Levantar un edificio de este tamaño en lo alto de la colina, con materiales subidos a pulso o con animales por caminos empinados, fue una empresa considerable para la época. La comunidad lo dedicó a la Virgen de la Candelaria, cuya devoción terminaría convirtiéndose en una de las más arraigadas de Cartagena.

Alrededor de la fundación circula una leyenda muy popular. Según el relato, en el cerro se rendía culto a una figura con forma de macho cabrío llamada Buziraco, y el fraile fundador la habría arrojado por el precipicio para consagrar el lugar a la Virgen. Por eso a uno de los barrancos del cerro se lo conoce como el Salto del Cabrón. Más allá de su veracidad, la historia refleja bien el choque entre creencias que vivió la ciudad en los primeros tiempos coloniales.

La vida del convento no fue siempre tranquila. Su posición dominante lo convirtió en un punto militar codiciado, y durante los asedios y las guerras de independencia el cerro se utilizó como posición defensiva. Con la salida de la comunidad religiosa en el siglo XIX, el edificio quedó abandonado y fue deteriorándose durante décadas, hasta que en el siglo XX se emprendió su restauración y volvió a acoger a una comunidad agustina y a los peregrinos.

Qué ver dentro del convento

El claustro es el corazón del conjunto y el lugar donde casi todos los visitantes se detienen más tiempo. Rodeado de galerías de arcos sobre dos niveles, tiene en el centro un antiguo aljibe que recogía el agua de lluvia, algo imprescindible en un cerro sin fuentes propias. Recorre las galerías con calma: la combinación de muros encalados, madera, plantas y luz caribeña hace de este patio uno de los rincones más fotogénicos de Cartagena.

La capilla guarda la imagen de la Virgen de la Candelaria, protagonista de la devoción del cerro. Fíjate en el retablo dorado, en los detalles de la carpintería y en las pequeñas imágenes y exvotos que dejan los fieles. Recuerda que sigue siendo un espacio religioso activo: viste de forma respetuosa, habla en voz baja y evita fotografiar durante las celebraciones.

Alrededor del claustro se distribuyen antiguas celdas y salas que hoy exhiben objetos religiosos, pinturas y piezas relacionadas con la historia del lugar. No es un gran museo, pero ayuda a imaginar cómo era la vida diaria de los frailes en lo alto de la colina, lejos del bullicio del puerto y con el mar siempre a la vista.

Cómo leer la vista desde los miradores

Desde lo alto se entiende de un vistazo la geografía de Cartagena. Hacia el oeste aparece la Ciudad Amurallada con sus cúpulas y campanarios, y detrás, la línea de torres de Bocagrande. Hacia el sur se abre la bahía, con la isla de Tierra Bomba y el movimiento de barcos del puerto. Hacia el norte se ven la gran Ciénaga de la Virgen y la franja costera que se extiende hacia La Boquilla. Tómate unos minutos para identificar cada zona: después, al recorrer la ciudad, te orientarás mucho mejor.

La fiesta de la Candelaria

El momento del año en que el cerro cobra más vida es la fiesta de la Virgen de la Candelaria, que se celebra el 2 de febrero, precedida por varios días de novenario. En esas fechas muchos cartageneros suben al convento en peregrinación, se celebran misas y procesiones y la ciudad vive una de sus tradiciones religiosas más queridas, en la que se mezclan la fe, la música y el encuentro entre vecinos.

Si viajas a Cartagena a finales de enero o comienzos de febrero, es una ocasión especial para ver el convento con un ambiente muy distinto al habitual. Ten en cuenta que esos días hay mucha más gente y que los accesos pueden estar más congestionados, así que conviene informarse antes y organizar el transporte con tiempo.

Consejos para subir a la Popa

Con una hora o una hora y media tienes tiempo de recorrer el claustro, la capilla y los miradores sin prisas. Lo ideal es subir a media mañana o por la tarde con cielo despejado, cuando la visibilidad sobre la bahía es mejor; los días de bruma o lluvia la vista pierde mucho. Lleva agua, gorra y protector solar, porque en los miradores no hay demasiada sombra y el sol es intenso.

El camino de subida es empinado y atraviesa barrios donde no se recomienda caminar a los visitantes, de modo que lo más práctico es ir en taxi o en un tour organizado. Acuerda con el conductor si te esperará arriba, porque en la cima no siempre hay taxis disponibles para bajar. Los horarios y el precio de la entrada pueden variar, así que consulta la información actualizada antes de ir.

Qué ver cerca del convento

La visita encaja muy bien con el Castillo de San Felipe de Barajas, que queda al pie del cerro vecino: desde la Popa lo verás desde arriba y entenderás cómo se complementaban ambas posiciones en la defensa de la ciudad. Muchos tours por Cartagena combinan las dos visitas en una misma mañana.

Después, puedes bajar hacia Getsemaní para comer o pasear, y terminar la jornada en el Centro Histórico. Si te gustan los miradores, el atardecer desde las murallas, en el Baluarte de Santo Domingo, ofrece otra perspectiva de la ciudad, esta vez a la altura del mar y con la Popa recortada en el horizonte.