Cerro de la Buena Vista, altas dunas entre Cabo Polonio y Valizas

El Cerro de la Buena Vista es un cerro cubierto de arena, el punto más alto de las dunas de Cabo Polonio y Barra de Valizas. Situado entre Cabo Polonio y Valizas, ofrece una panorámica desértica de 360 grados sobre el océano y las lagunas de Rocha.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El cerro de la buena vista es el punto más alto que separa Valizas del Cabo Polonio. Sus dunas sobervias, presentan un e en cabo-polonio
Luciacasanovascasso, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

El gigante de arena del Atlántico sur

Ubicado en el extremo norte del Parque Nacional Cabo Polonio, el Cerro de la Buena Vista es un prodigio geomorfológico. Su cumbre de arenas móviles y rocas milenarias domina un paisaje desértico que recuerda a las dunas del Sahara, recortadas contra el azul intenso del Océano Atlántico.

En 1750, tras el Tratado de Madrid entre las coronas de España y Portugal, se colocó en su base uno de los hitos de mármol que marcaron la primera frontera entre los imperios español y portugués.

Ruta de trekking desde la aldea

Para visitarlo se realiza una caminata costera de aproximadamente 5 kilómetros partiendo desde la Playa de la Calavera. El ascenso a la duna exige cierto esfuerzo físico, pero recompensa con una vista aérea del arroyo Valizas, las lagunas de Castillos y las Islas de Torres.

Consejos de seguridad: Lleva abundante agua potable (mínimo 1.5 litros por persona), protección solar alta y calzado liviano o camina descalzo en las horas de menor radiación solar.

Cómo se formaron las dunas de Cabo Polonio

El paisaje que rodea al Cerro de la Buena Vista es el resultado de un trabajo lento y constante del viento y del mar.

Las olas depositan arena en la playa y el viento la empuja tierra adentro, formando médanos que avanzan, cambian de forma y se desplazan con los temporales. Donde aparecen afloramientos de roca, la arena se acumula alrededor y da lugar a elevaciones como esta, mitad piedra y mitad duna.

Lo que hace especial a esta franja de la costa de Rocha es que el sistema de dunas sigue vivo.

En buena parte del litoral uruguayo los médanos se fijaron con plantaciones de pinos y acacias durante el siglo XX, para frenar el avance de la arena sobre caminos y campos.

Entre Cabo Polonio y Valizas se conserva en cambio uno de los campos de dunas móviles más extensos del país, y por eso el lugar tiene ese aspecto de pequeño desierto junto al océano.

Esa forestación dejó huella también aquí: en los bordes del parque se ven bosques de pinos y acacias que no son nativos.

Parte del trabajo de conservación del Parque Nacional consiste justamente en evitar que esas especies sigan avanzando sobre las dunas y la vegetación costera original, que es la que ayuda a que el ecosistema funcione.

Qué mirar desde la cima

Una vez arriba, tómate un rato para orientarte. Hacia el sur se ve la punta rocosa de Cabo Polonio con el faro y el caserío, y la curva larga de la playa que acabas de recorrer.

Hacia el norte aparece Barra de Valizas, con la desembocadura del arroyo que comunica la Laguna de Castillos con el mar. Tierra adentro, el mar de arena da paso a bañados, monte y, en días claros, al brillo de la laguna.

Frente a la costa se distinguen los islotes de las Islas de Torres, refugio de lobos marinos y aves. Con viento suave, el silencio es casi total y solo se oye el mar.

Es un buen lugar para fotografiar las ondulaciones que el viento dibuja en la arena, sobre todo con luz baja, cuando cada pequeña cresta proyecta su sombra.

El atardecer es el momento más buscado. Cuando el sol baja detrás de los campos del interior, la arena pasa del dorado al naranja y las sombras de los médanos se alargan hasta parecer otro paisaje.

Si decides quedarte a verlo, ten preparada una linterna y el camino de regreso claro, porque después la oscuridad llega rápido y en las dunas no hay ninguna referencia luminosa salvo, a lo lejos, el destello del faro.

Otra forma de llegar: desde Barra de Valizas

Además de la caminata desde Cabo Polonio, muchos viajeros suben al cerro saliendo desde Barra de Valizas.

Desde ese lado el recorrido hasta el gran médano es más corto, aunque hay que cruzar el arroyo Valizas; según el caudal y la época, puede hacerse caminando o puede requerir cruzarlo en bote con alguno de los vecinos que ofrecen ese servicio. Pregunta en el pueblo antes de salir.

Una opción muy popular es hacer la travesía completa entre los dos pueblos, de Valizas a Cabo Polonio o al revés, subiendo al cerro a mitad de camino.

Es una jornada larga, con tramos de arena blanda que cansan más de lo que parece, pero permite conocer todo este tramo de costa a pie y llegar a la aldea como se llegaba antes de los camiones.

Consejos para la caminata

  • Sal temprano o a media tarde: al mediodía la arena quema y no hay ni una sombra en todo el recorrido.

  • Revisa el pronóstico del viento; con viento fuerte la arena vuela, golpea la piel y dificulta la visibilidad.

  • Lleva gafas de sol, gorro, protector solar, agua de sobra y algo de comer, porque no hay servicios en el camino.

  • Guarda el teléfono y la cámara en una bolsa cerrada para protegerlos de la arena.

  • Calcula la vuelta para no quedarte en las dunas cuando oscurece; sin luces es fácil desorientarse.

Orientarse no es difícil si vas por la playa, pero entre los médanos todo se parece y las huellas desaparecen con el viento. Si no conoces la zona, sigue la línea de la costa y usa la cima del cerro como referencia.

Con niños o personas que no estén acostumbradas a caminar en arena, conviene limitarse a un tramo y no intentar la travesía completa.

Respetar el médano

Muchos visitantes disfrutan bajando la duna a la carrera o deslizándose, y es parte de la diversión, pero conviene evitar las zonas con vegetación: las plantas que crecen en la arena son las que la sujetan y su recuperación es muy lenta.

Tampoco se permite circular con vehículos por las dunas dentro del parque. Llévate toda tu basura y no dejes rastro de tu paso.

Qué ver cerca

Al bajar del cerro, Barra de Valizas es el lugar ideal para descansar: un pueblo pequeño, de calles de tierra y ambiente tranquilo, con algunos restaurantes y almacenes.

Desde allí se puede seguir hacia la Laguna de Castillos y su monte de ombúes, uno de los paisajes más singulares del interior de Rocha. Y si regresas hacia el sur, la Playa de la Calavera, el faro y la lobería de Cabo Polonio completan el día.

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