Apenas 61 centímetros y más de mil trajes: el Manneken Pis

El Manneken Pis es una pequeña fuente de bronce de apenas 61 centímetros, obra de Jérôme Duquesnoy, encargada en 1619, situada a pocos metros de la Grand-Place de Bruselas. Pese a su tamaño diminuto, es uno de los símbolos más fotografiados de Bélgica, con un vestuario de más de mil trajes históricos expuestos en un museo cercano.

Por · Publicado el 14 de septiembre de 2026

El Manneken Pis es una pequeña fuente de bronce de apenas 61 centímetros, obra de Jérôme Duquesnoy, encargada en 1619, situada a pocos metros de la Grand-Place de Bruselas. Pese a su tamaño diminuto, es uno de los símbolos más fotografiados de Bélgica, con un vestuario de más de mil trajes históricos expuestos en un museo cercano.

Ubicación
Esquina de rue de l'Étuve y rue du Chêne, Bruselas
Autor
Jérôme Duquesnoy (encargada en 1619)
Altura
61 centímetros
Acceso
Fuente pública, entrada libre y gratuita
Tiempo recomendado
10 a 15 minutos
La pequeña estatua de bronce del Manneken Pis en su fuente de la calle de l'Étuve, en Bruselas.
Niels Mickers (CC BY 3.0)

Historia, origen y significado cultural

El origen exacto del Manneken Pis se pierde entre varias leyendas populares sin confirmación histórica: una cuenta que un niño apagó con orina la mecha de un explosivo colocado por tropas enemigas junto a las murallas de la ciudad; otra, que el hijo de un noble se perdió y fue encontrado orinando en un jardín, motivo por el cual su padre encargó la estatua en agradecimiento.

La estatua actual es en realidad una copia: el original de Duquesnoy, robado y dañado en varias ocasiones a lo largo de la historia (la más grave en 1817), se conserva protegido en el Museo de la Ciudad de Bruselas, mientras que la fuente que ven los visitantes hoy es una réplica fiel instalada en su lugar.

Qué ver y puntos más destacados

Desde el siglo XVII, la costumbre de vestir a la estatuilla con trajes conmemorativos en fechas especiales se ha convertido en una institución: cuenta con un armario de más de mil atuendos donados por instituciones, países y asociaciones de todo el mundo, muchos de ellos expuestos por rotación en el museo GardeRobe MannekenPis, a pocos metros de la fuente.

El pequeño tamaño de la estatua sorprende a buena parte de los visitantes que esperan un monumento de mayor escala a partir de su fama internacional; ese contraste entre expectativa y realidad se ha convertido, con el tiempo, en parte del propio encanto y humor autocrítico con el que Bruselas trata a su símbolo más popular.

Información práctica y consejos

Aspecto clave

Detalle recomendado

Consejo práctico

Horario

Visible las 24 horas, al ser una fuente en la vía pública

Sin restricciones de horario

Museo GardeRobe MannekenPis

Entrada de pago, exhibe una selección rotativa de trajes

A pocos metros de la fuente

Mejor momento

Temprano en la mañana para evitar aglomeraciones

Es un punto muy fotografiado en cualquier horario

Curiosidad

Existen estatuas 'hermanas' (Jeanneke Pis y Zinneke Pis) en otras calles cercanas

Menos conocidas pero parte del mismo humor local

No esperes un monumento grande: es una pieza diminuta rodeada casi siempre de turistas fotografiando, así que llegar temprano por la mañana mejora bastante la experiencia y las fotos.

Jérôme Duquesnoy y la fuente original

Jérôme Duquesnoy el Viejo fue un escultor flamenco activo en Bruselas a comienzos del siglo XVII, y su fama quedó en parte eclipsada por la de su hijo François Duquesnoy, que triunfó en Roma como uno de los grandes escultores de su tiempo.

La figura de bronce que realizó para esta esquina no surgió de la nada: los documentos mencionan desde el siglo XV una estatuilla anterior en el mismo lugar, probablemente de piedra, conocida ya por un nombre muy parecido al actual.

Hay que recordar que el Manneken Pis no nació como atracción turística, sino como parte de la red de fuentes que abastecían de agua a los vecinos del barrio.

Durante siglos, las fuentes públicas fueron elementos esenciales de la vida cotidiana en Bruselas, y la estatuilla cumplía una función práctica además de decorativa. Con el tiempo, el apego popular la convirtió en un símbolo del carácter de la ciudad, irreverente y con sentido del humor.

Robos, ofensas y reparaciones

La historia del Manneken Pis está salpicada de robos. Uno de los episodios más conocidos ocurrió en el siglo XVIII, cuando la estatua fue sustraída por soldados en el contexto de las guerras de la época.

Según se cuenta, el rey Luis XV de Francia, para reparar la ofensa, regaló a la figura un lujoso traje de brocado, uno de los primeros de su célebre vestuario.

El robo más grave fue el de 1817, cuando un ladrón se llevó la estatua y la rompió en varios fragmentos. Las piezas se recuperaron y se ensamblaron, pero el bronce quedó muy dañado.

Tras nuevos incidentes en el siglo XX, las autoridades decidieron retirar el original para protegerlo y colocar en la esquina una réplica, que es la que hoy fotografían los visitantes.

El vestuario y el calendario de trajes

El primer traje documentado del Manneken Pis fue un regalo de finales del siglo XVII del entonces gobernador de los Países Bajos españoles, Maximiliano Manuel de Baviera.

Desde entonces, la colección no ha dejado de crecer con uniformes militares, trajes regionales, atuendos profesionales y disfraces que rinden homenaje a países, asociaciones y causas de todo tipo. Cada traje donado pasa a formar parte del patrimonio de la ciudad.

Los cambios de vestuario siguen un calendario fijo y los organiza una asociación de amigos del Manneken Pis, que vela por la tradición. En algunas ocasiones especiales, la ceremonia va acompañada de música y, en lugar de agua, la fuente sirve cerveza u otras bebidas a los asistentes.

Si quieres ver al Manneken Pis vestido, consulta el calendario publicado por la ciudad antes de tu visita, porque muchos días del año aparece sin ningún traje.

Jeanneke Pis y Zinneke Pis, la familia de la estatua

El humor del Manneken Pis tiene dos réplicas más recientes.

La Jeanneke Pis, una niña en cuclillas creada en 1987 por el escultor Denis-Adrien Debouvrie, se esconde al fondo de la impasse de la Fidélité, un callejón que sale de la rue des Bouchers, cerca de las Galerías Reales de San Huberto. Está protegida por una reja y suele pasar más desapercibida que su compañero.

El tercer miembro de la familia es el Zinneke Pis, un perro de bronce realizado por Tom Frantzen a finales de los años noventa, que levanta la pata junto a un bolardo en la esquina de la rue des Chartreux con la rue du Vieux Marché aux Grains.

En el dialecto de Bruselas, zinneke significa perro mestizo, y por extensión se usa con cariño para referirse a los propios bruselenses, una ciudad mezclada y diversa por naturaleza.

Cómo combinar la visita

Como la visita a la fuente es breve, lo ideal es integrarla en un paseo por el centro. Desde la Grand-Place se llega en pocos minutos bajando por la rue de l'Étuve, una calle llena de tiendas de recuerdos, gofres y chocolate.

Después puedes visitar el museo del vestuario, cercano a la fuente, y terminar en el Museo de la Ciudad, en la Maison du Roi, donde se conserva la estatua original de Duquesnoy.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el Manneken Pis es tan pequeño?

Fue concebido en el siglo XVII como una fuente decorativa de tamaño modesto, no como un monumento monumental; su fama mundial creció con el tiempo pese a su escala reducida, lo que sorprende a muchos visitantes que esperan algo más grande.

¿Es verdad que tiene más de mil trajes?

Sí, el Manneken Pis cuenta con un vestuario de más de mil atuendos donados a lo largo de los siglos por instituciones y países de todo el mundo, muchos de ellos exhibidos por rotación en el museo GardeRobe MannekenPis cercano.

¿La estatua que se ve hoy es la original?

No, la pieza original de Jérôme Duquesnoy, dañada y robada en varias ocasiones a lo largo de la historia, se conserva protegida en el Museo de la Ciudad de Bruselas; la que está en la fuente pública es una réplica fiel.

Organiza tu recorrido por la capital con nuestra Guía de Viaje de Bruselas. No te pierdas atracciones clave como Grand-Place de Bruselas o Galerías Reales de San Huberto, y planifica tu ruta por todo el país en la Guía de Bélgica.

Para saber más