Sube los 366 escalones del Campanario de Brujas

El Campanario de Brujas (Belfort), una torre medieval de 83 metros construida a partir del siglo XIII sobre la plaza Markt, alberga un carillón de 47 campanas que suena periódicamente sobre el centro histórico. Sus 366 escalones de piedra conducen a una plataforma con vistas panorámicas de toda la ciudad y, en días claros, hasta la costa del mar del Norte.

Por · Publicado el 14 de septiembre de 2026

Campanario de Brujas (Belfort): guía, entradas y vistas

El Campanario de Brujas (Belfort), una torre medieval de 83 metros construida a partir del siglo XIII sobre la plaza Markt, alberga un carillón de 47 campanas que suena periódicamente sobre el centro histórico. Sus 366 escalones de piedra conducen a una plataforma con vistas panorámicas de toda la ciudad y, en días claros, hasta la costa del mar del Norte.

Ubicación
Markt 7, Brujas (plaza mayor)
Altura
83 metros, 366 escalones
Construcción
A partir del siglo XIII, con ampliaciones posteriores
Tiempo recomendado
45 minutos, incluida la subida
El Campanario (Belfort) de Brujas, torre medieval de 83 metros sobre la plaza Markt.
Fred Romero from Paris, France (CC BY 2.0)

Historia, origen y significado cultural

El Campanario comenzó a construirse en el siglo XIII como torre de vigilancia y almacén del tesoro y los archivos municipales de Brujas, en una época en la que la ciudad vivía su máximo esplendor como centro comercial internacional del norte de Europa.

A lo largo de los siglos sufrió varios incendios que obligaron a reconstruir parte de su estructura, incluida la aguja de madera, destruida por el fuego en 1741 y nunca reconstruida, algo que define su silueta actual sobre el perfil urbano de la ciudad.

Qué ver y puntos más destacados

El carillón actual, de 47 campanas, se toca de forma automática y también en conciertos manuales periódicos a cargo del carillonista municipal, una tradición que en Brujas se remonta a varios siglos atrás y que convierte a la ciudad en una de las capitales europeas del arte campanero.

La subida por la estrecha escalera de caracol, con 366 escalones sin ascensor, exige cierta condición física, pero la recompensa es una vista de 360 grados sobre los tejados de ladrillo del centro histórico, los canales y, en días despejados, la línea de la costa del mar del Norte.

Información práctica y consejos

Aspecto clave

Detalle recomendado

Consejo práctico

Entrada

De pago; reserva de franja horaria recomendable en verano

Acceso limitado por aforo en la escalera

Aptitud física

366 escalones sin ascensor

No recomendable con problemas de rodillas o vértigo severo

Mejor momento

Primera hora de la mañana

Menos cola y luz más suave para fotos

Reserva la entrada online con horario fijo si viajas en temporada alta: al ser una escalera estrecha, el acceso se limita por grupos y las colas presenciales pueden superar la hora de espera.

Una torre ligada al poder de la ciudad

En las ciudades flamencas medievales, el campanario era mucho más que una torre: simbolizaba la autonomía de los burgueses frente al conde y a la Iglesia.

Desde lo alto se vigilaba la llegada de incendios o enemigos, y sus campanas marcaban la jornada de trabajo, la apertura de los mercados y las convocatorias de los ciudadanos. Por eso se levantaba en la plaza del mercado y no junto a la catedral.

La primera torre de Brujas, construida en buena parte en madera, quedó arrasada por un incendio a finales del siglo XIII, y con ella se perdió parte del archivo municipal.

La torre de ladrillo que vemos hoy se fue levantando después en varias fases, y a finales del siglo XV se le añadió el cuerpo octogonal superior que le da su silueta tan reconocible.

La aguja de madera que la coronaba se perdió en otro incendio en el siglo XVIII y ya no se volvió a construir.

Junto con el mercado cubierto que se extiende a sus pies, conocido como las Hallen, el campanario formaba el corazón comercial de la ciudad. Hoy forma parte del conjunto de campanarios de Bélgica y Francia declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Lo que ves durante la subida

La escalera no es una subida monótona: a lo largo del recorrido hay salas intermedias que permiten descansar y, de paso, entender cómo funcionaba la torre.

Una de las primeras es la antigua sala del tesoro, protegida por rejas de hierro forjado, donde se guardaban los documentos más valiosos de la ciudad, como los privilegios y cartas concedidos por los condes, además del sello municipal.

Más arriba llegas a la sala del mecanismo del carillón, uno de los momentos más interesantes de la visita. Allí se ve el gran tambor de metal con clavijas que, al girar, acciona los martillos de las campanas y hace sonar las melodías automáticas.

Si te toca estar cerca cuando da la hora, la experiencia es intensa: el sonido llena la torre y conviene estar preparado para el volumen.

El último tramo es el más estrecho y empinado.

Arriba, las aberturas protegidas con rejas permiten mirar en todas las direcciones: los tejados rojos del centro, las torres de la Iglesia de Nuestra Señora y de la catedral de San Salvador, el trazado de los canales y, en días despejados, el horizonte llano de Flandes.

Curiosidades del Belfort

  • La torre tiene una ligera inclinación hacia el este, de en torno a un metro, que no se aprecia a simple vista desde la plaza.

  • El poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow le dedicó un poema, 'The Belfry of Bruges', en el siglo XIX.

  • Es uno de los escenarios principales de la película 'Escondidos en Brujas' (In Bruges), de 2008.

  • Brujas cuenta con una escuela de carillón y un carillonista municipal que da conciertos manuales en distintos momentos de la semana.

Los conciertos de carillón se escuchan mejor desde el patio interior de las Hallen o desde los bancos de la plaza que desde la propia torre.

Si te interesa este arte, consulta en la oficina de turismo cuándo hay conciertos durante tu estancia: oír a un carillonista tocar en vivo es muy distinto a las melodías automáticas.

Consejos para la visita

Calcula entre 45 minutos y una hora si quieres detenerte en las salas intermedias y disfrutar de las vistas sin prisa. La escalera es de doble sentido en algunos tramos, así que toca cruzarse con quienes bajan y armarse de paciencia.

Lleva calzado cómodo y evita las mochilas grandes, que dificultan el paso por los tramos más estrechos.

Si sufres claustrofobia o vértigo, piénsalo antes de subir: la escalera es angosta y el espacio arriba es reducido. En ese caso, el patio de las Hallen y la plaza ofrecen igualmente una buena perspectiva de la torre.

Consulta horarios, precios y condiciones de reserva en la web oficial antes de ir, ya que cambian según la temporada.

Qué ver cerca

El campanario está en un lado de la Grote Markt, así que la visita se combina de forma natural con un paseo por la plaza y sus casas gremiales.

A un par de minutos, siguiendo la calle Breidelstraat, llegas a la plaza Burg, con el ayuntamiento gótico y la Basílica de la Santa Sangre.

Desde allí puedes seguir hacia el muelle del Rosario, uno de los rincones más fotografiados de los canales, o tomar uno de los paseos en barca que salen de los embarcaderos del centro.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos escalones tiene el Campanario de Brujas?

366 escalones de piedra en una escalera de caracol sin ascensor, que conducen hasta la plataforma panorámica situada cerca de la cima de la torre.

¿Vale la pena subir al Campanario si tengo poco tiempo en Brujas?

Sí, ofrece una de las mejores vistas panorámicas del casco histórico y es una de las experiencias más recomendadas incluso en visitas de un solo día a la ciudad.

¿Se puede escuchar el carillón desde la calle?

Sí, el carillón suena de forma automática varias veces al día y se escucha con claridad desde la plaza Markt y buena parte del centro histórico, sin necesidad de entrada.

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Para saber más