John Wood llenó The Circus de 525 emblemas tallados en piedra
The Circus se localiza a cinco minutos a pie del Royal Crescent en la zona alta de Bath. El acceso a la plaza circular y sus aceras peatonales es público y gratuito las 24 horas. Construido a partir de 1754, destaca por sus 525 emblemas labrados en piedra caliza y sus plátanos centenarios.
Por Florencia · Publicado el 8 de septiembre de 2026
- Acceso
- Plaza pública abierta las 24 horas (gratuito)
- Arquitecto
- John Wood the Elder (diseñado en 1754, terminado por su hijo en 1768)
- Emblemas tallados
- 525 metopas con motivos científicos, masónicos y druídicos
- Ubicación
- The Circus, Bath BA1 2ET
El Coliseo romano invertido en piedra de Bath
Diseñado por el visionario arquitecto John Wood the Elder poco antes de su fallecimiento en 1754, The Circus es uno de los conjuntos residenciales más originales del urbanismo mundial.
Wood concibió una plaza perfectamente circular dividida en tres segmentos cóncavos de igual longitud, rodeada por elegantes mansiones de piedra dorada de Bath.
La inspiración directa de Wood fue el Coliseo de Roma, pero invertido hacia adentro: en lugar de mostrar su curvatura hacia el exterior, la fachada curva mira hacia el centro de la plaza.
Para honrar el clasicismo imperial romano, superpuso tres órdenes clásicos en cada piso: dórico en la planta baja, jónico en el piso noble y corintio en el ático superior.

Simbolismo druídico y enigmas masónicos
John Wood profesaba un apasionado interés por la historia mística británica y los druidas antiguos. Determinó que el diámetro de The Circus fuera exactamente de 318 pies (unos 97 metros), una medida muy próxima al diámetro del círculo prehistórico de Stonehenge, situado en Wiltshire.
En el friso dórico de la planta baja se esculpieron 525 metopas únicas que contienen símbolos astrológicos, instrumentos de cantería, escuadras y compases masónicos, calaveras, hojas de acanto e instrumentos musicales, convirtiendo la fachada en un jeroglífico de piedra tallada para observar con paciencia.
El oasis central y residentes ilustres
El espacio central de la plaza albergaba originalmente un depósito de agua que abastecía a los residentes, pero en el siglo XIX fue transformado en un jardín circular dominado por majestuosos plátanos de sombra, cuyas frondosas copas crean un ambiente bucólico y silencioso en medio de la ciudad.
The Circus atrajo a destacadas personalidades británicas, entre ellas el pintor Thomas Gainsborough (en el No. 17) y el primer ministro William Pitt. Desde aquí, subiendo por Brock Street, se accede en solo tres minutos al imponente Royal Crescent.
Un proyecto de padre e hijo
The Circus no se entiende sin la figura de John Wood the Elder, el arquitecto que a comienzos del siglo XVIII se propuso devolver a Bath la grandeza de su pasado romano.
Wood soñaba con una ciudad de plazas, avenidas y paseos ceremoniales inspirados en la Antigüedad, y antes de este proyecto ya había levantado Queen Square, su primera gran composición urbana.
Murió pocos meses después de colocarse la primera piedra del Circus, de modo que fue su hijo, John Wood the Younger, quien llevó la obra a término y quien después diseñó el Royal Crescent a pocos pasos.
El método de construcción también es interesante. Los Wood diseñaban y levantaban la fachada unitaria, pero vendían los solares a particulares, que encargaban a sus propios constructores el interior de cada casa.
Por eso, detrás de un frente perfectamente homogéneo, cada vivienda tiene una distribución distinta, alturas de techo diferentes y fachadas traseras muy irregulares, algo que puedes notar si rodeas el conjunto por las calles de servicio.
Cómo leer la fachada
Una buena manera de disfrutar The Circus es recorrerlo despacio, mirando hacia arriba.
Las tres plantas superpuestas siguen la jerarquía clásica: columnas dóricas, sobrias y robustas, en el nivel de la calle; jónicas, con sus volutas en espiral, en el piso principal; y corintias, decoradas con hojas de acanto, en el nivel superior.
Es el mismo esquema que se ve en el Coliseo de Roma, aplicado aquí a casas particulares.
Sobre el friso dórico se suceden los relieves tallados, todos diferentes entre sí. Entre ellos aparecen herramientas de oficio, emblemas de las artes y las ciencias, motivos alegóricos y símbolos que muchos asocian con la masonería.
En lo más alto, el parapeto está rematado por grandes bellotas de piedra, un guiño a la leyenda del príncipe Bladud, el mítico fundador de Bath, que según la tradición descubrió las aguas curativas siguiendo a sus cerdos mientras buscaban bellotas.
Columnas dóricas, jónicas y corintias en ese orden de abajo arriba
Relieves del friso, cada uno con un motivo distinto
Bellotas de piedra sobre el parapeto, ligadas a la leyenda de Bladud
Tres accesos que impiden ver una calle recta desde el centro
Curiosidades del Circus
Wood dispuso las tres calles que desembocan en la plaza de forma que, desde cualquiera de ellas, la vista frontal siempre choca con una fachada curva y nunca con otra calle. El efecto es el de un espacio cerrado y teatral, que se revela de golpe al entrar.
Visto desde el aire, el Circus unido por Brock Street al Royal Crescent forma una figura que algunos han interpretado como una llave o un símbolo solar y lunar, aunque no hay certeza de que esa lectura fuera intencionada.
La plaza sufrió daños durante los bombardeos que golpearon Bath en 1942, en los llamados Baedeker Blitz, y algunas casas tuvieron que ser reconstruidas después de la guerra. Hoy casi todo el conjunto está dividido en apartamentos privados, por lo que sólo puedes admirarlo desde la calle.
Las placas conmemorativas en algunas fachadas recuerdan a antiguos residentes ilustres, y buscarlas es una buena excusa para dar la vuelta completa a la plaza.
Consejos para la visita
No hace falta reservar mucho tiempo: con veinte o treinta minutos puedes dar la vuelta completa, observar los relieves y sentarte un rato bajo los plátanos.
La luz de primera hora de la mañana o del final de la tarde resalta el tono dorado de la piedra de Bath y suaviza las sombras, lo que ayuda mucho a la hora de fotografiar las fachadas curvas, que con sol de mediodía quedan con sombras muy duras.
Si te interesa la arquitectura georgiana, lo ideal es combinar el Circus con el Royal Crescent y con el museo No. 1 Royal Crescent, una casa ambientada como en el siglo XVIII que muestra cómo vivían las familias acomodadas detrás de estas fachadas.
Muchas visitas guiadas a pie por el centro de Bath pasan por aquí, y escuchar las historias de los Wood en el propio lugar ayuda a entender mejor el conjunto. Conviene consultar horarios y precios del museo en su web oficial antes de ir.
Qué ver cerca del Circus
A pocos minutos se encuentran las Assembly Rooms, los salones donde la sociedad georgiana se reunía para bailar, jugar a las cartas y tomar el té, y que durante años albergaron el Fashion Museum de Bath.
Bajando por Gay Street llegas a Queen Square, la primera gran obra de Wood the Elder, y desde allí puedes seguir hacia el centro histórico, la Abadía y las Termas Romanas en un paseo cuesta abajo muy agradable.
Hacia el oeste, más allá del Royal Crescent, se extiende Royal Victoria Park, un amplio parque con jardín botánico y zonas verdes donde descansar después de recorrer el barrio alto.
Es una ruta cómoda para ver de una sola vez el corazón del Bath georgiano, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO junto con sus restos romanos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la conexión entre The Circus y Stonehenge?
John Wood diseñó The Circus con un diámetro exacto de 318 pies, tomando como referencia el diámetro del círculo megalítico de Stonehenge.
¿Se puede acceder al jardín interior con los árboles?
Sí, la rotonda central con bancos bajo los plátanos centenarios es de libre acceso público peatonal.
¿Cuánto tiempo toma recorrer The Circus?
Una visita de 15 a 20 minutos basta para caminar por sus tres aceras y admirar los relieves del friso dórico.
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