¿Por qué los Baobabs Enamorados simbolizan la fidelidad?
Los Baobabs Enamorados (Les Baobabs Amoureux) son dos imponentes árboles baobab de la especie Adansonia za cuyos troncos crecieron entrelazados en una estrecha espiral leñosa que asemeja un abrazo apasionado inseparable. Situados a siete kilómetros al norte de la célebre Avenida de los Baobabs, son un célebre símbolo de fidelidad y destino según el folclore popular malgache.
Por Daniel
Los Baobabs Enamorados (Les Baobabs Amoureux) son dos imponentes árboles baobab de la especie Adansonia za cuyos troncos crecieron entrelazados en una estrecha espiral leñosa que asemeja un abrazo apasionado inseparable. Situados a siete kilómetros al norte de la célebre Avenida de los Baobabs, son un célebre símbolo de fidelidad y destino según el folclore popular malgache.
- Especie botánica
- Adansonia za (caracterizada por corteza lisa grisácea y copa cónica)
- Ubicación
- A 7 km al norte de la Avenida de los Baobabs, pista hacia Kirindy
- Formación
- Fusión botánica natural de dos troncos gemelos nacidos de semillas contiguas
- Significado cultural
- Lugar de ofrenda y oración para parejas que buscan fertilidad y fidelidad
- Acceso
- Pista de arena accesible en todoterreno 4x4 o quad desde Morondava

La leyenda de los amantes prohibidos
La tradición oral del pueblo Sakalava narra que hace siglos vivían en dos aldeas vecinas un joven y una doncella profundamente enamorados. Pertenecientes a castas incompatibles, sus familias les prohibieron terminantemente contraer matrimonio y les asignaron parejas concertadas.
Desesperados, los amantes imploraron a los dioses de la naturaleza que los mantuvieran juntos por toda la eternidad, renaciendo como dos baobabs abrazados que ningún ser humano podría separar jamás.
Una rareza botánica en la sabana
Desde el punto de vista botánico, el fenómeno es fruto de la germinación casi simultánea de dos semillas de Adansonia za separadas por escasos centímetros.
Al desarrollarse a lo largo de más de tres siglos, la presión de crecimiento y la búsqueda compartida de luz solar provocaron que los dos fustes se enroscaran en una hélice vegetal continua sin estrangularse mutuamente.
Visita y respeto al entorno natural
El paraje se encuentra en una llanura salpicada de termiteros y acacias espinosas. Es costumbre entre los visitantes malgaches rodear los troncos en el sentido de las agujas del reloj formulando un deseo de amor antes de continuar la ruta de safari hacia el bosque de Kirindy.
El baobab en la cultura sakalava
Para entender por qué dos árboles entrelazados despiertan tanta devoción hay que mirar el lugar que ocupa el baobab en la vida del Menabe.
Esta región del oeste de Madagascar fue el corazón de uno de los grandes reinos sakalava, y en su tradición los árboles grandes y antiguos no son simples plantas: pueden ser morada de espíritus, lugar de encuentro con los antepasados o testigos de acontecimientos importantes de la comunidad.
Muchas prohibiciones tradicionales, los llamados fady, giran alrededor de estos árboles. En ciertos lugares no se permite cortarlos, señalarlos con el dedo o acercarse de determinada manera.
Las normas cambian de una aldea a otra y no siempre se explican a los forasteros, por eso lo más sensato es seguir las indicaciones del guía o de los vecinos.
En los alrededores de Morondava hay varios baobabs considerados sagrados, y a veces se ven al pie de ellos pequeñas ofrendas, telas o restos de rituales.
En ese contexto, un par de troncos que parecen abrazarse se convierte de forma natural en símbolo de amor, unión y fidelidad. Las parejas malgaches acuden a pedir que su relación dure, y también llegan personas que desean tener hijos o recuperar un vínculo perdido.
Para muchos visitantes extranjeros es solo una foto curiosa, pero para la gente de la zona sigue siendo un lugar con carga espiritual.
Cómo son los árboles de cerca
Los Baobabs Enamorados son de la especie Adansonia za, distinta de los esbeltos baobabs de Grandidier de la avenida. El za tiene un tronco más grueso en la base, que se estrecha hacia arriba, y una corteza de tono gris con reflejos rojizos o verdosos según la luz.
Aquí los dos troncos crecen muy juntos y se enroscan uno sobre el otro, de modo que desde ciertos ángulos parecen un solo árbol retorcido y desde otros se distinguen claramente las dos figuras.
Vale la pena rodearlos despacio para ver cómo cambia la silueta. En la base se aprecian los pliegues donde las cortezas se tocan y parecen fundirse, y arriba las ramas de ambos árboles se mezclan en una sola copa.
Si llegas en la estación de lluvias los encontrarás con hojas; en los meses secos quedan desnudos y la forma del abrazo se ve mucho mejor, sobre todo con la luz baja de la tarde.
Curiosidades del lugar
Los baobabs con troncos unidos no son únicos en el mundo, pero sí muy raros, y este par se ha convertido en uno de los más fotografiados de Madagascar.
Aunque se les llama los enamorados, la forma del abrazo depende del punto desde el que se miren: rodéalos y verás cómo la historia cambia.
El paraje está rodeado de campos, sabana y matorral, así que los árboles destacan mucho en el paisaje y se ven desde lejos al acercarte por la pista.
La leyenda tiene variantes: según quién la cuente cambian los detalles de los amantes, las familias y el castigo, pero siempre termina en el abrazo eterno.
Consejos para la visita
El acceso se hace por pistas de tierra que salen de la ruta hacia el norte de Morondava, así que lo habitual es llegar en un vehículo con conductor o dentro de una excursión organizada.
En la estación seca, aproximadamente de abril o mayo a noviembre, el trayecto es sencillo; en la de lluvias el barro puede complicar el paso, y conviene preguntar en Morondava por el estado de la pista antes de salir.
La visita en sí es corta: media hora basta para rodear los árboles, escuchar la leyenda y hacer fotos.
La luz de la última hora de la tarde es la más favorecedora, y muchos conductores organizan la jornada para parar aquí y luego ver la puesta de sol en la Avenida de los Baobabs.
Lleva agua, gorra y protector solar, porque apenas hay sombra, y trata el lugar con el mismo respeto que tendrías en un santuario: no subas a los árboles, no grabes nombres en la corteza y deja las ofrendas tal como están.
Qué ver cerca
Los Baobabs Enamorados encajan de forma natural en la ruta que une Morondava con el norte del Menabe.
En la misma zona está la Avenida de los Baobabs, con sus gigantes alineados junto a la pista, y hacia el norte la Reserva Forestal de Kirindy, donde se hacen caminatas diurnas y nocturnas para ver lémures, el fosa y otros animales del bosque seco. Más adelante, la ruta continúa hacia Belo sur Tsiribihina y los Tsingy de Bemaraha.
Si tienes poco tiempo, una tarde basta para combinar los Baobabs Enamorados con la avenida al atardecer y volver a dormir a Morondava. Con un día más puedes sumar la reserva de Andranomena o Kirindy, y reservar la mañana siguiente para un paseo en piragua por los manglares del delta.





