Pingüinos sobre nieve y túneles bajo el agua en el acuario Kelly Tarlton

Fundado en 1985 por el legendario buceador e inventor marino Kelly Tarlton dentro de antiguos tanques de almacenamiento subterráneo en Okahu Bay, este acuario fue uno de los pioneros en construir túneles subacuáticos curvados de acrílico. Alberga una colonia de pingüinos rey y papúa.

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Información clave

Año de inauguración
1985 (túneles curvos de acrílico bajo el agua)
Fauna antártica
Pingüinos rey y papúa (gentoo) en un recinto frío con nieve
Túnel oceánico
110 metros de pasarela móvil bajo tiburones y rayas
Conservación marina
Centro de rescate y rehabilitación de tortugas marinas
Ubicación costera
23 Tamaki Drive, Orakei, en el paseo panorámico marítimo

Qué ver y experiencia en la visita

Túnel subacuático transparente del acuario Kelly Tarlton con mantarrayas y tiburones.
Ingolfson at English Wikipedia (Original text: Uploader.) (Public domain)

Kelly Tarlton, afamado explorador submarino y buscador de naufragios neozelandés, revolucionó el diseño de acuarios a escala mundial al idear un sistema para curvar paneles acrílicos en hornos industriales e instalarlos dentro de los tanques en desuso del alcantarillado de Auckland, permitiendo a los humanos caminar bajo el agua.

La atracción estrella del complejo es el recinto antártico, una gélida instalación donde una colonia de pingüinos rey y papúa se zambulle en aguas heladas y se desliza sobre colinas de nieve generada artificialmente.

El recinto reproduce la cabaña que usó el capitán Robert Falcon Scott en su expedición antártica.

En el túnel oceánico Shark Tunnel, los visitantes viajan sobre una cinta transportadora mecánica mientras tiburones cobrizos, tiburones de siete branquias y otras especies nadan plácidamente a escasos centímetros por encima de sus cabezas, ofreciendo un encuentro cercano con la biodiversidad del Pacífico sur.

Quién fue Kelly Tarlton

Kelly Tarlton fue un buceador y arqueólogo marino neozelandés conocido por su trabajo en la búsqueda y documentación de naufragios en las costas del país.

A lo largo de su carrera recuperó y estudió restos de numerosos barcos hundidos, y dedicó buena parte de su vida a acercar el mundo submarino al gran público, en una época en la que muy poca gente tenía la oportunidad de ver ese entorno con sus propios ojos.

El acuario fue su gran proyecto. La idea era sencilla y, a la vez, muy ambiciosa: en lugar de mirar a los peces a través de un cristal, que el visitante tuviera la sensación de caminar por el fondo del mar.

Tarlton murió pocas semanas después de la inauguración, en 1985, y no llegó a ver el éxito que tendría su idea, que después se replicó en acuarios de todo el mundo. Hoy el centro forma parte de la red de acuarios SEA LIFE, pero conserva su nombre como homenaje.

Un acuario dentro de unos antiguos depósitos

Una de las curiosidades del lugar es su ubicación. El acuario se instaló bajo tierra, en unos antiguos depósitos del sistema de saneamiento de la ciudad que habían quedado en desuso, junto a la costa de Okahu Bay.

Aprovechar esas estructuras de hormigón permitió crear grandes tanques sin levantar un edificio llamativo en primera línea de mar, y por eso desde la calle el acceso resulta bastante discreto.

Esa historia explica también la sensación que tienes al recorrerlo: pasillos que se adentran bajo el nivel del suelo y espacios que parecen excavados, más cercanos a una cueva que a un museo convencional.

Es un buen ejemplo de reutilización de infraestructuras urbanas, algo que Auckland ha repetido en otros puntos de su frente marítimo con antiguas zonas industriales convertidas en espacios de ocio.

Recorrido por el acuario

Además del túnel de tiburones y del recinto de pingüinos, el acuario reúne distintos espacios dedicados a la vida marina de Nueva Zelanda y del Pacífico.

Hay zonas con rayas, peces de arrecife, caballitos de mar y otras especies de menor tamaño que a menudo pasan desapercibidas si vas con prisa.

Los paneles explican la fauna de las aguas neozelandesas, que por el aislamiento del país tiene especies muy particulares, y la importancia de proteger sus ecosistemas marinos.

La zona antártica tiene un enfoque propio.

Además de los pingüinos rey y papúa, que viven en un ambiente frío con nieve y agua helada, el espacio recuerda la relación histórica de Nueva Zelanda con la Antártida: muchas expediciones al continente blanco partieron de puertos neozelandeses, y el país mantiene todavía hoy una base científica allí.

Tómate tu tiempo frente al recinto de los pingüinos, porque es donde se pasa mejor el rato observando su comportamiento, tanto en el agua como fuera de ella.

  • Consulta al llegar si hay charlas o sesiones de alimentación programadas ese día: suelen ser el momento más animado de la visita.

  • Algunas experiencias especiales, como los encuentros más cercanos con animales, se reservan aparte y tienen plazas limitadas.

  • Para fotografiar los tanques, desactiva el flash: mejora la foto y molesta menos a los animales.

Cuándo ir y cuánto tiempo dedicarle

Calcula entre una hora y media y dos horas para recorrer el acuario con calma. Es un plan muy útil en los días de lluvia, bastante frecuentes en Auckland en cualquier época del año, y funciona especialmente bien si viajas con niños.

Los fines de semana y durante las vacaciones escolares neozelandesas suele haber más gente, así que, si puedes, elige un día laborable y la primera parte de la mañana.

Antes de ir, conviene consultar horarios, precios y posibles ofertas en la web oficial, donde también se anuncian cierres puntuales o actividades especiales. Si vas a visitar varias atracciones de la ciudad, compara las opciones de entradas combinadas antes de decidir.

Qué ver cerca: el paseo de Tamaki Drive

El acuario está en Tamaki Drive, la carretera costera que bordea las bahías del este de Auckland, a unos kilómetros del centro. Este tramo de costa es uno de los paseos más agradables de la ciudad y se recorre muy bien a pie o en bicicleta.

Siguiendo hacia el este llegarás a Mission Bay, con su playa, su fuente y sus cafés, y más adelante a Kohimarama y St Heliers, barrios tranquilos con playas de arena y vistas al golfo de Hauraki y al volcán de Rangitoto.

Muy cerca del acuario, sobre la colina de Bastion Point, se encuentra el memorial a Michael Joseph Savage, primer jefe de Gobierno laborista de Nueva Zelanda y uno de los políticos más recordados del país, rodeado de jardines con vistas panorámicas del puerto.

Esa misma colina fue escenario de una larga ocupación de protesta de los maoríes de Ngāti Whātua Ōrākei a finales de los años setenta, un episodio clave en la historia de las reclamaciones de tierras en Nueva Zelanda.

Combinar el acuario, el paseo costero y el mirador de Bastion Point es una forma estupenda de pasar un día fuera del centro.

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