Siete especies de lémures en libertad en el Lemurs' Park
Lemurs' Park es una reserva botánica y zoológica privada de cinco hectáreas situada a veinticinco kilómetros al oeste de Antananarivo a orillas del río Katsaoka. Creada para la conservación y reproducción de primates endémicos, permite observar de cerca a siete especies de lémures en libertad diurna, incluyendo el maki de cola anillada, el sifaka de Coquerel y el lémur marrón.
Por Daniel
Lemurs' Park es una reserva botánica y zoológica privada de cinco hectáreas situada a veinticinco kilómetros al oeste de Antananarivo a orillas del río Katsaoka. Creada para la conservación y reproducción de primates endémicos, permite observar de cerca a siete especies de lémures en libertad diurna, incluyendo el maki de cola anillada, el sifaka de Coquerel y el lémur marrón.
- Fundación
- 2001 por Laurent Amouric y Maxime Allorge
- Superficie
- 5 hectáreas de bosque y jardines botánicos junto al río Katsaoka
- Población de lémures
- Más de 50 ejemplares pertenecientes a 7 especies endémicas
- Especie carismática
- Sifaka coronado (famoso por sus saltos laterales acrobáticos)
- Flora preservada
- Más de 70 especies botánicas autóctonas de Madagascar

Un refugio seguro para primates amenazados
Muchos de los lémures residentes en Lemurs' Park proceden de decomisos de animales en cautividad o de orfanatos de fauna silvestre.
La reserva ofrece un hábitat semisalvaje protegido donde los animales se alimentan de frutos de árboles nativos y se desplazan libremente por las ramas a pocos metros de los visitantes sin barreras artificiales.
La danza del sifaka y el Carisma del maki
El mayor atractivo del recorrido es observar a los sifakas descender al suelo.
Debido a su morfología adaptada al salto vertical entre troncos, los sifakas se desplazan por la hierba dando elegantes y cómicos saltos laterales a dos patas con los brazos extendidos para equilibrarse, mientras que las tropas de lémures de cola anillada toman baños de sol con el vientre expuesto.
Colección de plantas medicinales y reptiles
Los senderos guiados atraviesan zonas de bosque seco del sur y selva húmeda del este reproducidas meticulosamente. Entre los troncos es habitual toparse con camaleones verrugosos Oustalet (los más largos del mundo), tortugas radiadas estrelladas y ejemplares gigantes de la planta carnívora Nepenthes madagascariensis.
Por qué los lémures sólo viven en Madagascar
Para entender lo que ves en Lemurs' Park conviene saber que los lémures son primates exclusivos de Madagascar. Sus antepasados llegaron a la isla hace decenas de millones de años, probablemente a la deriva desde el continente africano, y allí evolucionaron aislados, sin la competencia de monos ni simios.
El resultado es una enorme variedad de formas y tamaños, desde lémures ratón que caben en la palma de la mano hasta los grandes sifakas e indris de las selvas del este.
Esa riqueza convive con una situación delicada. La pérdida de bosque por la agricultura de tala y quema, la producción de carbón vegetal y la caza han reducido mucho sus poblaciones, y la mayoría de las especies figura hoy en alguna categoría de amenaza.
Por eso los espacios como este parque, donde los animales viven en semilibertad y el visitante los observa con calma, cumplen también una función educativa para quienes no tienen tiempo de viajar a las reservas del interior.
Un detalle curioso es el propio nombre. La palabra lémur procede del latín lemures, los espíritus de los muertos en la tradición romana, y se atribuye a Linneo, que habría pensado en los ojos brillantes y los movimientos silenciosos de estos animales al anochecer.
En Madagascar, en cambio, muchas comunidades los rodean de creencias propias, los llamados fady o tabúes, que en algunas regiones han ayudado a protegerlos de la caza.
Qué ver durante el recorrido
La visita se hace por senderos que serpentean entre árboles, bambúes y zonas ajardinadas, casi siempre acompañado por un guía local que explica las especies y señala dónde están los grupos en cada momento.
No hay jaulas en la parte principal del recorrido: los lémures se mueven por las copas y bajan a los puntos de alimentación, de modo que el encuentro depende del ritmo de los animales y no del visitante. Lo habitual es cruzarse con varios grupos a pocos metros.
Los lémures de cola anillada son los más fáciles de reconocer por su cola rayada en blanco y negro, que mantienen levantada como una bandera cuando caminan por el suelo. Viven en grupos donde las hembras ocupan la posición dominante, algo poco común entre primates.
Los sifakas, más grandes y de pelaje claro, pasan buena parte del tiempo aferrados en vertical a los troncos, y su nombre malgache imita el sonido de su llamada de alarma.
Lémures de cola anillada tomando el sol con los brazos abiertos a primera hora.
Sifakas saltando de tronco en tronco o cruzando el claro a saltos laterales.
Lémures pardos y otras especies de pelaje oscuro en las ramas altas.
Camaleones, tortugas y plantas típicas de distintos ambientes de la isla.
Además de los primates, el parque sirve como pequeña muestra de la flora malgache. Los carteles y las explicaciones del guía ayudan a identificar plantas del sur árido, como las de hojas espinosas y troncos engrosados que almacenan agua, junto a especies propias de ambientes más húmedos.
Para muchos viajeros es la primera ocasión de ver de cerca un camaleón en su rama, con sus ojos que giran de forma independiente y su lengua capaz de atrapar insectos a distancia.
Curiosidades del comportamiento de los lémures
Si te fijas en los lémures de cola anillada, verás que se sientan con el vientre al sol y los brazos extendidos, una postura que en Madagascar se asocia a una especie de meditación.
En realidad es una forma de calentar el cuerpo después de las noches frescas de las Tierras Altas.
Los machos de esta especie, además, protagonizan las llamadas peleas de olor: se frotan la cola en glándulas de las muñecas y la agitan hacia sus rivales para imponerse sin llegar al contacto.
Los sifakas tienen las patas traseras mucho más largas que los brazos, una adaptación para impulsarse entre troncos verticales. Por eso, cuando bajan al suelo, no caminan a cuatro patas: avanzan de pie dando saltos de costado, con los brazos abiertos para mantener el equilibrio.
Es una de las imágenes más memorables de la visita y conviene tener la cámara preparada, porque el cruce de un claro puede durar apenas unos segundos.
Consejos para la visita
Los lémures suelen estar más activos por la mañana y en los momentos en que el personal reparte fruta, así que te conviene llegar temprano y preguntar al llegar cómo se organizan las visitas guiadas.
En las Tierras Altas las mañanas pueden ser frescas, sobre todo durante la estación seca, entre el otoño y la primavera austral, mientras que en la temporada de lluvias los senderos pueden embarrarse. Calzado cómodo, una capa de abrigo ligera y repelente de insectos son buenos compañeros.
Respeta siempre las indicaciones del guía: no toques a los animales, no les ofrezcas comida por tu cuenta y evita el flash, que los incomoda. Con dos o tres horas tienes tiempo de sobra para el recorrido y para descansar en la zona de entrada.
Como el parque está fuera de la ciudad, lo más práctico es ir en taxi o con un conductor contratado, y conviene consultar horarios, precios y posibles servicios de traslado en la web oficial antes de ir.
Qué ver cerca
Lemurs' Park queda sobre la carretera que sale de Antananarivo hacia el oeste, la misma que lleva a la región del lago Itasy, un paisaje de antiguos volcanes, cascadas y arrozales que muchos viajeros combinan en una excursión de uno o dos días.
De vuelta en la capital puedes completar el día con el Parque Zoológico de Tsimbazaza, que suma un museo de historia natural, o subir a la colina del Rova, el antiguo recinto real desde donde se domina toda la ciudad.
Si te interesa la historia merina, la colina real de Ambohimanga, al norte de Antananarivo, es otra salida de medio día muy recomendable.





