El mercado de Analakely late bajo tejados coloniales en pleno Tana
El Mercado de Analakely (Bazar Be) es el mayor y más concurrido mercado al aire libre de Antananarivo, extendido a lo largo de la emblemática Avenida de la Independencia. Caracterizado por sus históricos pabellones con tejados a dos aguas de estilo colonial, constituye el epicentro comercial de la vida urbana malgache donde conviven especias de vainilla, frutas tropicales y telas.
Por Daniel
El Mercado de Analakely (Bazar Be) es el mayor y más concurrido mercado al aire libre de Antananarivo, extendido a lo largo de la emblemática Avenida de la Independencia. Caracterizado por sus históricos pabellones con tejados a dos aguas de estilo colonial, constituye el epicentro comercial de la vida urbana malgache donde conviven especias de vainilla, frutas tropicales y telas.
- Denominación local
- Bazar Be ('Gran Mercado' en lengua malgache)
- Ubicación
- Avenida de la Independencia, distrito central de Analakely
- Arquitectura
- Pabellones techados de estilo colonial de los años treinta
- Productos clave
- Vainilla Bourbon, pimienta silvestre voatsiperifery, frutas y telas lamba

La marea humana de la Avenida de la Independencia
Sumergirse en Analakely es experimentar el pulso más vibrante de la sociedad malgache.
Desde las escalinatas de piedra de Antaninarenina que descienden hacia la plaza, el mercado despliega un mosaico inabarcable de sombrillas multicolores, aromas a canela y clavo, y el murmullo incesante de miles de compradores y vendedores que regatean con cortesía.
El paraíso de las especias y la vainilla
Los pasillos centrales albergan los mejores puestos de especias de Madagascar.
Es el lugar idóneo para adquirir vainas frescas y aceitosas de vainilla Bourbon de Sava empacadas en manojos atados con rafia, granos de pimienta verde deshidratada, cúrcuma de montaña y bayas recolectadas a mano de pimienta voatsiperifery con marcadas notas cítricas.
Textiles tradicionales y vida cotidiana
En las secciones exteriores se extienden los tenderetes de telas tradicionales lamba, las prendas de algodón ligero que hombres y mujeres merina llevan terciadas sobre los hombros como símbolo de elegancia y estatus social, así como cestería artesanal de mimbre y sombreros tejidos con fibra de palma satrana.
Del gran mercado del viernes a los pabellones de hoy
Analakely ocupa el fondo del valle que se abre entre las colinas del centro de Antananarivo, y su nombre suele traducirse como el pequeño bosque, un recuerdo de cómo era este lugar antes de llenarse de calles.
Durante buena parte del siglo XX la gran avenida que hoy se llama de la Independencia acogía el Zoma, el mercado de los viernes, famoso por su tamaño y por el mar de sombrillas blancas que cubría la calle. Zoma significa precisamente viernes en malgache.
A finales de los años noventa, las autoridades decidieron reorganizar el comercio callejero de la avenida, que colapsaba el centro de la ciudad, y el Zoma desapareció como tal. La actividad se repartió entre los pabellones de Analakely, construidos en la época colonial, y las calles y escaleras de alrededor.
Aunque ya no existe el gran mercado semanal, el barrio sigue siendo el lugar donde medio Antananarivo viene a comprar a diario.
Qué ver y qué probar en el mercado
Los pabellones, con sus tejados de teja y sus estructuras abiertas, son el punto de partida.
Dentro y alrededor se agrupan los puestos por temas: frutas y verduras de las Tierras Altas, carnicerías de cebú, pescado seco, arroz vendido a granel en distintas variedades, flores frescas y montañas de ropa de segunda mano.
Según la época del año cambian los protagonistas: en los meses de verano austral, por ejemplo, llegan los lichis de la costa este y los puestos se tiñen de rojo.
El mercado es también un buen lugar para probar comida callejera malgache. Busca los mofo gasy, pequeños pasteles de arroz que se cocinan en moldes redondos y se comen sobre todo por la mañana, los sambos, empanadillas fritas de influencia india, y las brochetas de cebú a la parrilla.
Si tienes el estómago delicado, elige puestos con mucha rotación, donde la comida sale recién hecha, y evita las bebidas con hielo o agua de origen desconocido.
Los pabellones coloniales y su ambiente de primera hora.
Los puestos de especias y vainilla de los pasillos centrales.
La fruta de temporada, como lichis y mangos.
Los mofo gasy y las brochetas de cebú.
Las escaleras que suben hacia Antaninarenina.
La Avenida de la Independencia y sus historias
El mercado se entiende mejor si recorres también la avenida que lo acompaña. En un extremo se encuentra la antigua estación de Soarano, un edificio de la época colonial que durante décadas fue la puerta de entrada del ferrocarril a la capital.
A lo largo del bulevar se suceden edificios con soportales, comercios y cafés, y cerca de los pabellones se abre la plaza del 13 de Mayo, frente al ayuntamiento.
Esa plaza lleva el nombre de las protestas del 13 de mayo de 1972, que provocaron la caída del primer gobierno tras la independencia, y desde entonces ha sido escenario de las grandes concentraciones políticas del país.
Pasear por ella es una forma de acercarse a la historia contemporánea de Madagascar, más allá de los palacios y las colinas reales que dominan el paisaje de la ciudad.
Consejos para la visita
Analakely es un lugar muy animado, pero también una de las zonas de Antananarivo con más carteristas, así que conviene ir preparado. Lleva sólo el dinero que vayas a gastar, repartido en varios bolsillos, deja las joyas en el alojamiento y no saques el teléfono en medio de las multitudes.
Una mochila pequeña llevada por delante o una riñonera bajo la ropa son buenas opciones. Si es tu primera vez, ir con un guía local te permite moverte con más confianza y entender mejor lo que ves.
Las mañanas son el mejor momento: el mercado está en plena actividad, la fruta está fresca y todavía no aprieta el calor. Pide permiso antes de fotografiar a los vendedores, que en general aceptan con una sonrisa si primero saludas y muestras interés por lo que venden.
Unas pocas palabras en malgache, como salama para saludar o misaotra para dar las gracias, abren muchas puertas. Con una o dos horas tienes tiempo de sobra para recorrer los pabellones y la avenida.
Si piensas comprar vainilla, tómate tu tiempo para elegir. Las buenas vainas son flexibles, de color oscuro y brillo aceitoso, y desprenden un aroma intenso en cuanto las acercas a la nariz; las que están secas, quebradizas o casi sin olor suelen ser de peor calidad.
Pide que te dejen tocarlas, compara en varios puestos y, antes de volver a casa, infórmate de las normas de tu país sobre la entrada de productos vegetales.
Qué ver cerca de Analakely
Desde el mercado, las escalinatas de piedra suben hacia Antaninarenina y, más arriba, hacia la Haute Ville, donde se encuentran la catedral de Andohalo, el Palacio de Andafiavaratra y el Rova. Es una buena manera de pasar en un mismo día de la ciudad comercial a la ciudad histórica.
Hacia el otro lado, el lago Anosy queda a poca distancia en taxi, y si te interesa la artesanía más que las compras del día a día, el mercado de La Digue, en el camino al aeropuerto, completa bien la experiencia.





