Cara a cara con Lucy en el Museo Nacional de Etiopía

Ubicado en el distrito universitario de Addis Abeba, el Museo Nacional de Etiopía custodia uno de los mayores tesoros paleontológicos del mundo: la réplica y restos originales de Lucy ('Dinknesh'), homínido Australopithecus afarensis de 3,2 millones de años descubierto en 1974 en Hadar, junto a tronos imperiales y coronas históricas.

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Exposición del célebre esqueleto fósil homínido de Lucy (Dinknesh) en el Museo Nacional de Etiopía.
Richard van Alphen (Public domain)
Ubicación
King George VI Street (distrito de Arat Kilo), Addis Abeba
Fósil estrella
Lucy (Australopithecus afarensis, 3,2 millones de años)
Secciones
Paleontología, historia imperial, arte tradicional y etnografía

El encuentro con Lucy: cuna de la Humanidad

En la planta sótano del museo se encuentra la sala paleontológica más célebre del continente.

Allí se exhibe 'Dinknesh' ('Eres maravillosa' en amárico), conocida mundialmente como Lucy, cuyo hallazgo en la región de Afar revolucionó la comprensión científica de la bipedestación humana y la evolución de los primates homínidos.

Vestigios del Reino de Axum y arte Monárquico

En la planta principal se exponen piezas arqueológicas del glorioso Reino de Axum, inscripciones sabeas en piedra de los siglos VI y V a.C. y objetos y símbolos reales de los emperadores etíopes, entre ellos Haile Selassie I, testimoniando la milenaria continuidad dinástica etíope.

Iconografía cristiana y pintura tradicional

La planta superior alberga una nutrida colección de dípticos y trípticos de madera pintada, cruces procesionales de bronce y plata de Gondar y Lalibela, e indumentaria tradicional de los diversos pueblos y etnias que componen el mosaico cultural de la federación etíope.

La historia del hallazgo de Lucy

Lucy fue descubierta en 1974 en Hadar, en la región de Afar, por un equipo internacional de investigadores dirigido por el paleoantropólogo estadounidense Donald Johanson.

El nombre por el que se la conoce en todo el mundo procede de la canción de los Beatles Lucy in the Sky with Diamonds, que sonaba en el campamento la noche en que celebraron el descubrimiento. En Etiopía, en cambio, se la llama Dinknesh, un nombre que expresa admiración.

Lo que hizo excepcional el hallazgo fue la cantidad de huesos recuperados de un mismo individuo, algo muy poco habitual en fósiles de esa antigüedad. El esqueleto parcial permitió estudiar la pelvis y las piernas y confirmar que Lucy caminaba erguida, aunque su cerebro seguía siendo pequeño.

Esa combinación ayudó a demostrar que la marcha bípeda apareció antes que el gran aumento del tamaño del cerebro en la evolución humana.

Original y réplica: qué ves realmente

Conviene saber que, por razones de conservación, los huesos originales de Lucy se guardan normalmente en condiciones controladas y no siempre están expuestos al público. En la sala suele mostrarse una réplica muy precisa del esqueleto, junto a una reconstrucción de cómo pudo ser su cuerpo.

Esto no le quita interés a la visita: la exposición explica con claridad el contexto del hallazgo y la importancia científica de la pieza.

Durante unos años, los restos originales viajaron en una exposición itinerante por Estados Unidos, una decisión que generó debate entre científicos preocupados por la fragilidad de los fósiles. Hoy Lucy es un símbolo nacional, y muchos etíopes se refieren a ella con orgullo como la abuela de la humanidad.

Otros fósiles de la sala de paleontología

Lucy es la estrella, pero no la única protagonista. Etiopía ha dado algunos de los hallazgos más importantes de la paleoantropología, y la sala del sótano presenta otros fósiles y réplicas que ayudan a reconstruir la historia de nuestros antepasados.

Entre ellos destaca Selam, el esqueleto de una niña de la misma especie que Lucy encontrada en la zona de Dikika, también en Afar, junto con otros restos de homínidos hallados en el país.

La sala también dedica espacio a la fauna que convivió con estos homínidos y a las herramientas de piedra, lo que permite seguir, vitrina a vitrina, los cambios en el cuerpo y en la tecnología de los primeros humanos.

Si te interesa la ciencia, reserva tiempo para esta planta: es lo que da al museo su mayor interés.

Al subir desde el sótano, el recorrido cambia de escala: de los millones de años de la paleontología se pasa a los siglos de la historia etíope.

Esa transición es una de las ideas más interesantes del museo, porque muestra en un solo edificio la continuidad entre los primeros homínidos de la región y las civilizaciones que surgieron después en las tierras altas, como el reino de Axum.

Curiosidades del museo

  • El valle bajo del río Awash, donde se encuentra Hadar, está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por la importancia de sus yacimientos paleontológicos.

  • En los jardines del museo se exponen esculturas y algunas piezas de gran tamaño, así que merece la pena dar un paseo por el exterior antes o después de la visita.

  • Las plantas superiores reservan espacio al arte etíope del siglo XX, que permite ver cómo los pintores modernos reinterpretaron la tradición de los iconos y los temas históricos del país.

Consejos para la visita

El museo es de tamaño manejable: con una hora y media o dos horas puedes recorrer todas las plantas con tranquilidad.

Empieza por el sótano para ver a Lucy antes de que lleguen los grupos y continúa hacia arriba siguiendo el orden cronológico, de la prehistoria a la historia imperial y el arte.

Algunas vitrinas tienen explicaciones breves, por lo que un guía, o una buena lectura previa, te ayudará a sacar más partido a la visita.

Los datos de la ficha sobre horarios y entrada pueden haber cambiado, así que conviene consultar horarios y precios en fuentes oficiales o en tu alojamiento antes de ir. Si vas a fotografiar las piezas, pregunta al entrar si está permitido y evita el flash.

Las mañanas entre semana suelen ser las más tranquilas, mientras que en fines de semana y periodos escolares es más habitual encontrar grupos de estudiantes.

Qué ver cerca del Museo Nacional

El museo se sitúa en la zona universitaria del norte del centro, una de las áreas con más oferta cultural de la ciudad.

A pocos minutos está el Museo Etnográfico, en el antiguo palacio de Haile Selassie dentro del campus de Sidist Kilo, que completa perfectamente la visita con una mirada a las culturas vivas del país.

También muy cerca, en Arat Kilo, se alza la Catedral de la Santísima Trinidad, donde reposan el emperador y la emperatriz Menen. Con estas tres paradas tienes un recorrido completo por la historia de Etiopía, desde sus orígenes hasta el siglo XX.

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