En la catedral de la Santísima Trinidad reposa Haile Selassie
Erigida en el corazón institucional de Addis Abeba para conmemorar la liberación del país tras la ocupación fascista, la Catedral de la Santísima Trinidad (Kidist Selassie) es el templo cristiano ortodoxo más importante de la era moderna en Etiopía, albergando en su nave el mausoleo de granito del emperador Haile Selassie I.
Por Daniel

- Ubicación
- Cerca del Parlamento Nacional, distrito de Arat Kilo
- Consagración
- 1942 (iniciada por el emperador Haile Selassie en 1931)
- Estilo arquitectónico
- Ecléctico neobarroco europeo combinado con liturgia ortodoxa etíope
- Personajes ilustres
- Sepulcros de Haile Selassie, la emperatriz Menen y patriarcas ortodoxos
- Vestimenta obligatoria
- Descalzarse antes de entrar; mujeres y hombres deben cubrirse hombros y piernas
Arquitectura monumental y cripta imperial
La catedral sorprende por su diseño basilical coronado por una gran cúpula y estatuas de piedra en el exterior, algo infrecuente en la tradición etíope.
En el transepto reposan los sarcófagos monumentales de granito pulido del emperador Haile Selassie I y su consorte, la emperatriz Menen Asfaw, punto de veneración universal para fieles y seguidores del movimiento rastafari.
Vidrieras bíblicas y pinturas religiosas
El interior está iluminado por magníficas vidrieras de cristal tallado que representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, así como murales monumentales que narran la historia nacional, como la entrada triunfal de las tropas de liberación etíopes en Addis Abeba en mayo de 1941.
Panteón Nacional de héroes y patriotas
En los jardines arbolados que rodean el templo se encuentran las tumbas de los patriotas etíopes caídos en la lucha contra la invasión italiana, así como el monumento sepulcral de la célebre activista y sufragista británica Sylvia Pankhurst, ferviente defensora de la soberanía de Etiopía.
Historia de Kidist Selassie
La catedral se conoce en amárico como Kidist Selassie, que significa Santísima Trinidad, y su historia está ligada a uno de los momentos más difíciles del país. El proyecto arrancó en tiempos de Haile Selassie, pero la invasión italiana de 1935 y los cinco años de ocupación interrumpieron las obras.
Cuando el emperador regresó del exilio en 1941, el templo se completó como una ofrenda de gratitud por la liberación, y por eso muchos etíopes lo ven tanto como un lugar de culto como un monumento nacional.
Desde entonces ha ocupado un lugar central en la vida religiosa de Adís Abeba. Es una de las iglesias de mayor rango de la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo en la capital y acoge funerales de Estado, ceremonias oficiales y grandes celebraciones litúrgicas.
Su ubicación, a pocos pasos del Parlamento y de los edificios de gobierno del barrio de Arat Kilo, subraya esa doble condición de templo y símbolo del Estado.
El largo camino hasta el mausoleo del emperador
La tumba de Haile Selassie tiene una historia que muchos visitantes desconocen. Tras el golpe militar de 1974 que puso fin a la monarquía, el emperador murió en 1975 bajo custodia del régimen del Derg, y sus restos permanecieron ocultos durante años en el recinto del palacio.
Sólo después de la caída del Derg, a comienzos de los años noventa, fueron localizados y exhumados.
La sepultura en la catedral llegó en el año 2000, con una ceremonia multitudinaria a la que asistieron fieles etíopes, miembros de la familia imperial en el exilio y numerosos rastafaris llegados de Jamaica y otros países.
Desde entonces, el sarcófago de granito junto al de la emperatriz Menen se ha convertido en un lugar de peregrinación y en uno de los rincones más fotografiados de la ciudad. Conviene recordar que es un lugar sagrado y que el silencio y el respeto son la norma.
Qué mirar dentro de la catedral
Al entrar, fíjate en cómo conviven dos mundos: la planta y la cúpula recuerdan a las iglesias europeas, pero la liturgia y la disposición del espacio siguen la tradición etíope.
Como en todas las iglesias ortodoxas del país, el santuario guarda el tabot, la réplica consagrada de las Tablas de la Ley, que sólo pueden ver los sacerdotes. Por eso hay zonas cerradas al público y cortinas que separan el espacio más sagrado.
Junto al altar se conservan dos tronos ceremoniales destinados al emperador y a la emperatriz, un recordatorio de la estrecha relación entre la monarquía y la Iglesia durante siglos.
Las vidrieras merecen una mirada detenida a distintas horas: con el sol de la mañana o de la tarde, la luz tiñe el interior de colores y resalta las escenas bíblicas.
En las paredes, las pinturas mezclan temas religiosos con episodios de la historia reciente, algo poco habitual en otros templos.
En el exterior, dedica un rato a las esculturas y relieves de la fachada y a los jardines. Allí, además de la tumba de Sylvia Pankhurst, hay sepulturas de patriotas de la resistencia y de personalidades vinculadas al Estado etíope.
Recorrer el cementerio ayuda a entender por qué este lugar funciona como un panteón nacional y no sólo como una iglesia.
Curiosidades de la Santísima Trinidad
Sylvia Pankhurst, sufragista británica que defendió la causa etíope durante la ocupación italiana, se instaló en Adís Abeba al final de su vida y es una de las pocas extranjeras enterradas en este recinto de honor.
La catedral es un punto de referencia para el movimiento rastafari, que considera a Haile Selassie una figura sagrada; no es raro ver visitantes con los colores verde, amarillo y rojo junto al mausoleo.
El recinto incluye un pequeño museo con objetos litúrgicos y piezas vinculadas a la familia imperial, que suele abrirse a los visitantes junto con la visita al templo.
Consejos para la visita
Como en cualquier iglesia ortodoxa etíope, te conviene vestir con ropa que cubra hombros y rodillas, y las mujeres suelen cubrirse la cabeza con un pañuelo. Es costumbre descalzarse en determinadas zonas del interior, así que lleva calzado fácil de quitar.
Los extranjeros suelen pagar una entrada que incluye la visita al templo y al museo; conviene consultar horarios y precios antes de ir, porque durante las misas y ceremonias el acceso turístico puede estar restringido.
Para verla con calma, calcula entre una y dos horas, sobre todo si quieres recorrer el cementerio y el museo. Las primeras horas del día permiten presenciar la actividad de los fieles, con cantos y oraciones que dan una idea viva de la tradición ortodoxa.
Si coincides con una festividad importante, como Timket en enero, la experiencia será mucho más intensa, aunque también más concurrida. Pide permiso antes de fotografiar a personas que estén rezando.
Qué ver cerca de la catedral
La catedral está en el barrio de Arat Kilo, una de las zonas con más historia de la capital.
A poca distancia se encuentra el Museo Nacional de Etiopía, conocido por los restos fósiles de Lucy, y un poco más al norte, en el campus de Sidist Kilo, el Museo Etnográfico instalado en un antiguo palacio de Haile Selassie.
Muy cerca también se alza la iglesia de Ba'eta Le Maryam, donde descansa el emperador Menelik II, lo que permite hilar en una misma mañana la historia de los dos grandes emperadores modernos del país.





