Ochenta pueblos etíopes caben en el Museo Etnográfico de Addis Abeba

Ubicado dentro del frondoso campus principal de la Universidad de Addis Abeba, en el histórico Palacio Genete Leul del emperador Haile Selassie, el Museo Etnográfico es una institución cultural de referencia en el país, ofreciendo un recorrido antropológico exhaustivo por las más de ochenta etnias de Etiopía.

Por

Edificio del palacio imperial de Haile Selassie que alberga el prestigioso Museo Etnográfico.
Insights Unspoken (CC BY-SA 2.0)
Ubicación
Campus de Sidist Kilo, Universidad de Addis Abeba
Edificio
Palacio imperial Genete Leul ('Paraíso de los Príncipes')
Aposentos históricos
Dormitorio, estudio y ropas bordadas de Haile Selassie
Temática
Ciclo vital humano: nacimiento, ritos de iniciación, matrimonio y muerte

El ciclo vital de los pueblos de Etiopía

A diferencia de los museos etnográficos convencionales ordenados por tribus o regiones, este museo estructura su planta principal en torno al ciclo de la existencia humana: infancia, ritos agrarios y ganaderos, ceremonias de circuncisión y salto del toro, cortejo nupcial, indumentaria de gala y rituales funerarios.

Los aposentos privados del emperador

En la segunda planta se conservan intactas las estancias privadas de Haile Selassie, incluyendo su dormitorio, su estudio y sus ropas bordadas, escenario donde en 1960 se produjo el fallido golpe de Estado de la Guardia Imperial que marcó el inicio del ocaso imperial.

Colección magistral de iconos y música tradicional

El museo exhibe una de las colecciones de instrumentos musicales tradicionales más ricas del continente —liras krar, tambores kebero, flautas washint y trompetas malakat—, junto a una sala dedicada al icono religioso pintado sobre madera.

Del palacio imperial a la universidad

El palacio Genete Leul fue durante años residencia de Haile Selassie. Su destino cambió tras el intento de golpe de Estado de 1960, cuando un grupo de militares de la Guardia Imperial aprovechó un viaje del emperador al extranjero para intentar tomar el poder.

La rebelión fracasó, pero terminó de forma trágica en el propio palacio, donde fueron asesinados varios altos dignatarios que los golpistas mantenían como rehenes.

Tras aquellos hechos, el emperador decidió no volver a vivir en el edificio y lo cedió a la universidad que llevaba su nombre, hoy Universidad de Adís Abeba.

El palacio pasó a acoger el Instituto de Estudios Etíopes, un centro de investigación dedicado a la historia, las lenguas y las culturas del país, que es el responsable del museo y de una biblioteca especializada de gran valor para investigadores de todo el mundo.

Cómo recorrer el museo

Lo más recomendable es empezar por la planta dedicada al ciclo vital, que es la parte más original del museo.

En lugar de separar a los pueblos por regiones, las vitrinas muestran cómo distintas comunidades afrontan los mismos momentos de la vida, de modo que puedes comparar en una misma sala objetos de pueblos agricultores, pastores o de las tierras altas.

Tómate tiempo para leer los paneles: explican el uso de cada pieza y el significado de los rituales.

A continuación, sube a las estancias del emperador para ver cómo era la vida cotidiana en el palacio.

Además del dormitorio, llama la atención un espejo que conserva impactos de bala atribuidos a los enfrentamientos de 1960, un detalle que conecta la visita con la historia política del país.

El contraste entre la sobriedad de algunas habitaciones y el peso histórico de lo ocurrido allí es uno de los momentos más impactantes del recorrido.

Termina con las salas de arte religioso e instrumentos musicales.

Los iconos permiten seguir la evolución de la pintura sacra etíope, con sus rostros de grandes ojos y sus colores planos, mientras que la colección de instrumentos muestra la variedad de tradiciones musicales del país, desde los cantos litúrgicos ortodoxos hasta la música de celebración de las distintas comunidades.

Una ventana a la diversidad de Etiopía

Etiopía es uno de los países más diversos de África, con decenas de pueblos y lenguas distintas, entre ellas el amárico, el oromo, el tigriña o el somalí.

El museo es probablemente el mejor lugar de la capital para hacerse una idea de esa variedad antes de viajar por el país.

Si tu itinerario incluye el valle del Omo, las tierras altas del norte o el este musulmán en torno a Harar, verás aquí objetos, tejidos y utensilios que después reconocerás en el camino.

Presta atención también a las piezas relacionadas con la escritura y los manuscritos.

El alfabeto ge'ez, del que derivan las escrituras del amárico y el tigriña, es uno de los sistemas de escritura propios de África, y su presencia en libros litúrgicos y amuletos ayuda a entender la antigüedad de la tradición letrada etíope.

Curiosidades del museo

  • El nombre Genete Leul se traduce como Paraíso del Príncipe, y los jardines del campus conservan parte del ambiente arbolado que tuvo la residencia imperial.

  • Junto al edificio se conserva una escalinata monumental levantada durante la ocupación italiana, que después de la liberación fue coronada con un León de Judá como símbolo de la independencia recuperada.

  • La biblioteca del Instituto de Estudios Etíopes guarda manuscritos, libros y documentos sobre el Cuerno de África y es una referencia para el estudio de la región.

Consejos para la visita

El museo se encuentra dentro de un campus universitario en funcionamiento, así que en la entrada del recinto puede pedirse identificación; lleva el pasaporte o una copia.

Los extranjeros pagan una entrada y, en algunos casos, se cobra aparte el permiso para hacer fotos; conviene consultar horarios y precios antes de ir, ya que pueden variar en periodos de vacaciones o por actividades académicas.

Reserva al menos dos horas para recorrerlo sin prisas, y algo más si te interesan especialmente la antropología o el arte religioso. Las mañanas entre semana suelen ser más tranquilas.

Si viajas con poco tiempo, prioriza la planta del ciclo vital y los aposentos imperiales, que son lo más característico del museo. Un guía o los paneles explicativos ayudan mucho a entender el contexto de las piezas, porque muchas pertenecen a tradiciones poco conocidas fuera de Etiopía.

Pasear después por el campus de Sidist Kilo también merece la pena: es uno de los espacios verdes más agradables del centro y permite ver de cerca la vida estudiantil de la capital, con un ambiente muy distinto al de los mercados y avenidas.

Qué ver cerca

El museo es un buen complemento del Museo Nacional de Etiopía, situado a poca distancia en dirección a Arat Kilo: mientras uno se centra en la paleontología, la arqueología y la historia, el otro muestra la diversidad cultural del país.

En el mismo barrio se encuentra la Catedral de la Santísima Trinidad, donde está enterrado Haile Selassie, de modo que en una sola jornada puedes visitar su antiguo palacio y su tumba. Si te sobra tiempo, el Monte Entoto queda al norte y se alcanza fácilmente en taxi.

Explora más destinos y recursos