Perderse entre los gremios del Merkato de Addis Abeba
Extendido sobre varios kilómetros cuadrados en el distrito occidental de Addis Ketema, el Merkato de Addis Abeba está considerado uno de los mayores mercados al aire libre de África. Con miles de tenderetes organizados por gremios, es el epicentro del comercio etíope, desde montañas de especias rojas berbere hasta granos de café y artesanía en plata.
Por Daniel
Extendido sobre varios kilómetros cuadrados en el distrito occidental de Addis Ketema, el Merkato de Addis Abeba está considerado uno de los mayores mercados al aire libre de África.
Con miles de tenderetes organizados por gremios, es el epicentro del comercio etíope, desde montañas de especias rojas berbere hasta granos de café y artesanía en plata.

- Ubicación
- Distrito de Addis Ketema, al oeste de la capital
- Secciones célebres
- Mercado de especias, zoco del café, reciclaje de chatarra y plata
- Consejo de seguridad
- Vigilar bolsos y pertenencias en aglomeraciones y acudir con guía local
- Especialidad gastronómica
- Granos de café verde Yirgacheffe y Harar para tostar
Laberinto comercial y gremios tradicionales
Nacido durante el periodo de ocupación italiana como mercado reservado para la población autóctona, Merkato ha crecido hasta convertirse en una ciudad dentro de la ciudad.
Sus callejones se dividen en gremios minuciosos: zonas exclusivas para cestas tejidas de paja (mesob), alfombras de lana, alfarería y herramientas agrícolas forjadas a mano.
El espectáculo sensorial de las especias
El sector de las especias es un festival de aromas y colores intensos: pirámides de polvo carmesí de berbere (mezcla de guindillas secas, jengibre, clavo, cardamomo y ruda), montículos de cúrcuma dorada, sal gema de Danakil y granos de teff blanco y marrón con los que se fermenta la injera diaria.
El rincón del reciclaje y artesanía Utilitaria
Una de las áreas más curiosas es la sección de artesanos metalúrgicos, donde neumáticos gastados, bidones de aceite y restos de chatarra son transformados ingeniosamente en candados, estufas de carbón, cafeteras tradicionales y maletas de viaje, ejemplificando la resiliencia y el ingenio del pueblo etíope.
De la Arada al Merkato: el origen del mercado
Antes de la ocupación italiana, el gran mercado de Adís Abeba se celebraba en la zona de Arada, en torno a la actual Piazza y la iglesia de San Jorge.
Durante la ocupación, la administración colonial reorganizó la ciudad con criterios de segregación y trasladó el comercio de la población local hacia el oeste, a la zona que hoy ocupa el Merkato. El propio nombre deriva de la palabra italiana mercato, un recuerdo lingüístico de aquella época.
Tras la liberación, el mercado no volvió a su antiguo emplazamiento, sino que siguió creciendo donde estaba. Con las décadas fue absorbiendo calles, almacenes y talleres hasta formar el enorme distrito comercial actual, al que llegan mercancías de todo el país y desde donde se redistribuyen productos hacia otras regiones.
Hoy es tanto un lugar de compra para los vecinos como un centro mayorista clave para la economía etíope.
Cómo recorrer el Merkato
Lo primero que conviene saber es que no se puede ver entero. El Merkato no es un edificio, sino un barrio completo formado por calles, naves y callejones, y cada zona tiene su especialidad.
La mejor estrategia es elegir dos o tres sectores que te interesen y centrarte en ellos, en lugar de intentar abarcarlo todo.
Un guía local te ayudará a orientarte, a ir directamente a las zonas más interesantes y a evitar las calles de carga, donde los camiones y los porteadores no dejan de circular.
Entre los sectores más llamativos para el visitante están las zonas de especias y granos, los puestos de café, las calles de tejidos y ropa tradicional, las tiendas de cestería y los talleres de reciclaje.
Este último, conocido popularmente como Minalesh Tera, es uno de los espectáculos más singulares del mercado: allí se desmontan, se clasifican y se reutilizan todo tipo de materiales, y el sonido de los martillos acompaña todo el recorrido.
Presta atención también al trabajo de los porteadores, que cargan a la espalda bultos enormes, y a los burros que siguen transportando mercancías por calles donde los vehículos no pasan.
Estas escenas muestran que el Merkato es, ante todo, un lugar de trabajo, y ayudan a entender la logística que alimenta a una ciudad de varios millones de habitantes.
Lugares de referencia dentro del mercado
En el corazón del Merkato se levanta la Gran Mezquita Anwar, uno de los principales templos musulmanes de la capital, que recuerda el papel histórico de los comerciantes musulmanes en el comercio etíope.
Muy cerca se encuentran también iglesias ortodoxas, lo que refleja la convivencia religiosa que caracteriza a buena parte del país. Si vas un viernes al mediodía, verás las calles de alrededor de la mezquita llenas de fieles durante la oración.
Otro punto de referencia es la zona de autobuses, desde donde tradicionalmente han salido muchos buses y minibuses hacia otras regiones.
Esa conexión con el resto del país explica por qué el mercado atrae a compradores y vendedores de lugares tan distintos y por qué se escuchan tantas lenguas en sus calles.
Curiosidades del Merkato
Se suele decir que en el Merkato se puede encontrar cualquier cosa, desde un saco de café hasta piezas de maquinaria, y recorrerlo confirma que la expresión no es exagerada.
Muchas calles se identifican por el producto que se vende en ellas, más que por un nombre oficial, y los habitantes de la ciudad se orientan así.
Buena parte de la actividad es mayorista: muchos compradores son comerciantes que se abastecen aquí para vender después en tiendas de otros barrios y ciudades.
Consejos para la visita
Ve por la mañana, cuando la actividad es intensa pero el calor y el cansancio aún no pesan, y reserva entre dos y tres horas si quieres ver varios sectores sin prisas.
Lleva calzado cerrado y cómodo, porque hay tramos sin asfaltar, charcos en época de lluvias y mucho tránsito de carretillas. Conviene consultar horarios en tu alojamiento, ya que la actividad varía según el día de la semana y las festividades.
Como en cualquier gran mercado, las aglomeraciones favorecen a los carteristas: lleva sólo el dinero necesario, en efectivo y en billetes pequeños, deja los objetos de valor en el alojamiento y mantén el teléfono guardado cuando no lo uses.
Evita sacar fotos de forma insistente, porque muchas personas trabajan bajo presión y no siempre lo agradecen; si quieres retratar a alguien, pide permiso primero. Con estas precauciones, la visita es una de las experiencias más memorables de la ciudad.
Qué ver cerca
Desde el Merkato puedes desplazarte hacia el este hasta Piazza, el antiguo centro comercial, y visitar la Catedral de San Jorge, cerrando así el círculo histórico entre el primer mercado de la ciudad y el actual.
Si te quedaste con ganas de mercados, el Mercado Tradicional Sholla, en el este de la capital, ofrece una experiencia más tranquila y a menor escala que complementa muy bien esta visita.





