Beit al Ajaib fue el primer edificio de África Oriental con electricidad

Beit al Ajaib, conocido universalmente como el Palacio de las Maravillas, es el edificio ceremonial más grandioso de Stone Town. Construido en 1883 por el sultán Barghash bin Said, fue el primer edificio de Zanzíbar con electricidad y el primero de África Oriental con ascensor, simbolizando la edad de oro y el refinamiento tecnológico del Sultanato de Zanzíbar.

Por

Año de construcción
1883 (diseñado por un ingeniero de la marina británica)
Promotor
Sultán Barghash bin Said de Zanzíbar
Hitos tecnológicos
Primera edificación de Zanzíbar con luz eléctrica y primera de África Oriental con ascensor
Dimensiones
Unos 39 m de altura y 50 m de largo y ancho, con columnas de hierro fundido

Flanqueando el frente marítimo de Stone Town junto a los Jardines Forodhani, la silueta neoclásica y colonial del Palacio de las Maravillas (Beit al Ajaib) encarna la cúspide del poder y cosmopolitismo que ostentó Zanzíbar en las rutas marítimas de Tanzania.

Fachada monumental del palacio Beit al Ajaib con sus altas columnas y torre del reloj en Stone Town.
Richard Mortel from Riyadh, Saudi Arabia (CC BY 2.0)

Una fusión vanguardista de hierro fundido y balconadas de teca

El sultán Barghash concibió el palacio con fines eminentemente ceremoniales y de recepción diplomática. Para desafiar la arquitectura tradicional de adobe y coral, empleó columnas de hierro fundido y vigas de acero sobre las que se abren amplias galerías perimetrales para capturar las brisas marinas del Índico.

La puerta principal de acceso es tan ancha que, según se cuenta, el sultán podía entrar por ella a lomos de un elefante.

Superviviente del conflicto más corto de la historia

Durante la célebre Guerra Anglo-Zanzibarí del 27 de agosto de 1896 —que duró menos de una hora—, la armada británica bombardeó intensamente el complejo palaciego vecino, pero Beit al Ajaib sufrió solo daños menores.

En el siglo XXI, el edificio ha sido objeto de proyectos de restauración con financiación de Omán para recuperar su función como museo del patrimonio y cultura suajili.

Perspectiva fotográfica: Una buena perspectiva exterior de Beit al Ajaib se obtiene desde los jardines Forodhani a media tarde o con la luz suave del final del día.

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El patio central y el mtepe de navegación tradicional

El diseño interior de Beit al Ajaib destaca por un monumental atrio cubierto de varias alturas sostenido por esbeltos pilares metálicos. En este espacio ceremonial se instaló una imponente embarcación tradicional mtepe a escala real, representativa de las antiguas técnicas marineras de la costa oriental africana.

Estas naves históricas no utilizaban clavos de hierro en su ensamblaje, sino tablones de madera cosidos a mano con resistentes cuerdas de fibra de coco trenzada.

Alrededor de las galerías voladas del atrio se distribuían salas de exhibición dedicadas a la civilización suajili. Entre sus piezas figuraban cañones portugueses, un retrato de Tippu Tip y un coche del presidente Karume.

La disposición diáfana del patio favorecía la circulación de corrientes de aire fresco, logrando un control térmico natural admirable en un clima plenamente tropical.

La torre del reloj y la visión modernizadora del sultán

Tras el fulgurante bombardeo naval de 1896, que destruyó el faro que se alzaba frente a la fachada, se acometió la construcción de una nueva torre campanario central. En su cúspide se instaló un reloj mecánico monumental que marcaba las horas para marineros y mercaderes en toda la rada portuaria.

Esta adición coronó el perfil urbano del edificio con una estampa distintiva que recuerda tanto a palacios venecianos como a mansiones victorianas.

El sultán Barghash impulsó esta obra dentro de su empeño por modernizar la ciudad. Durante su reinado, Stone Town recibió agua corriente, baños públicos, parques y hospitales.

Su determinación por transformar Zanzíbar en una potencia moderna quedó plasmada para siempre en la monumentalidad vanguardista de Beit al Ajaib.

El reto de conservación patrimonial y el respaldo de la UNESCO

En diciembre de 2020, el edificio sufrió un grave percance estructural cuando se desplomaron parte de la fachada frontal y la torre del reloj.

El derrumbe causó dos muertos y llevó a Omán, que ya financiaba la restauración, y a la UNESCO a plantear su reconstrucción. Arquitectos e ingenieros de ambos países estudiaron cómo reconstruir el edificio con su aspecto original.

Conviene comprobar antes de ir en qué estado se encuentra, porque el edificio ha estado en rehabilitación desde el derrumbe. Aunque el acceso a los salones interiores permanezca restringido temporalmente, contemplar su monumental silueta exterior desde los jardines Forodhani sigue siendo una experiencia sumamente evocadora.

El edificio permanece como el símbolo más elocuente de la grandeza histórica y el espíritu cosmopolita de Stone Town.