En el bosque de Jozani viven los colobos rojos de Zanzíbar
Jozani Chwaka Bay es el único parque nacional de Zanzíbar: unos 50 km² de bosque, manglar y marisma en la isla de Unguja. Es uno de los lugares donde se puede ver al colobo rojo de Zanzíbar, un mono endémico en peligro, y su visita combina un paseo guiado por el bosque con una pasarela sobre el manglar.
Por Daniel
Los colobos rojos de Jozani no se parecen a los monos que uno imagina en una selva. Tienen la cara negra enmarcada por pelo largo y blanco, la espalda rojiza y un aire de calma que sorprende. Comen, se acicalan y se mueven por las ramas sin prestar demasiada atención a quienes los miran desde el suelo.
El parque está en el centro-sur de Unguja, la isla principal del archipiélago, y protege lo que queda de bosque natural en un territorio muy transformado por el cultivo. Cubre unos 50 km² y se declaró parque nacional en 2004. Es una visita corta, pero con más contenido del que parece.
- Ubicación
- Centro-sur de Unguja (Zanzíbar), bahía de Chwaka
- Superficie
- Unos 50 km²; parque nacional desde 2004
- Cómo llegar
- Coche, taxi o excursión organizada
- Duración
- Algo más de una hora, según una web de viajes
- Horario
- Sin web oficial; confirmar antes de ir
- Entrada
- Sin web oficial; las tarifas publicadas no coinciden
Un bosque pequeño que vale por lo que queda a su alrededor
Según Wikipedia, el parque es el único parque nacional de Zanzíbar y se asienta sobre una terraza marina de caliza coralina. Alterna bosque de aguas subterráneas, bosque costero y pastizal, y en la costa de la bahía de Chwaka aparecen manglares y marismas. La UICN lo describe como la mayor extensión de bosque casi natural de la isla.

El área protegida más amplia incluye 168 especies de aves y 291 de plantas, de las cuales 21 están amenazadas. Además, parte de lo recaudado con las entradas se reparte con los pueblos del entorno, donde ha servido para financiar escuelas y clínicas, según la misma fuente. Es una razón más para no saltarse la visita guiada.
El colobo rojo, visto de cerca
El colobo rojo de Zanzíbar (Piliocolobus kirkii) vive solo en Unguja. Su nombre honra a sir John Kirk, residente británico en la isla que lo dio a conocer a la ciencia.
Los machos pueden superar los 12 kg. Tiene la cola larga, que usa para el equilibrio, y cuatro dedos largos a modo de gancho, porque el pulgar está muy reducido.
En suajili lo llaman kima punju, «mono veneno», por su fuerte olor. Los grupos suelen reunir entre 30 y 50 individuos. Se mueven en grupo, juegan y se acicalan en los descansos, y los machos lanzan llamadas fuertes para indicar cuándo cambiar de árbol. Cerca de Jozani es frecuente oír esas voces antes de verlos.
Su situación es delicada. La UICN lo clasifica como «En peligro», y Wikipedia habla de entre 1.600 y 3.000 individuos, de los cuales cerca de la mitad vive fuera de zonas protegidas. Jozani no es el único lugar donde vive, pero sí uno de los más accesibles para verlo.
Carbón, hojas y por qué no se les da de comer
Es un folívoro: come sobre todo hojas, brotes, flores y corteza. No digiere los azúcares de la fruta madura. Por eso alimentarlo con plátano o dulces es una mala idea. Los guías lo saben y lo explican al principio del recorrido; hazles caso y guarda tu comida lejos de las manos.
Hay un hábito curioso: a veces comen carbón vegetal. Se cree que les ayuda a neutralizar toxinas de las hojas jóvenes de árboles como el almendro de la India y el mango, y que lo aprenden de sus madres. No todas las poblaciones lo hacen.
La pasarela sobre el manglar
La visita suele combinar dos partes. La primera es un paseo guiado por el bosque, corto, donde se buscan los colobos en las copas.
La segunda es una pasarela de madera que recorre el manglar por encima del agua y de las raíces.
Las condiciones varían de una fuente a otra: según una web de viajes, el guía es obligatorio en la parte del bosque, y en la pasarela puede haber otras reglas. Cuenta con algo más de una hora en total. La marea cambia la imagen del manglar, y con el agua alta las raíces quedan parcialmente cubiertas.
Lleva repelente de mosquitos para el tramo del manglar, calzado cerrado para el barro y una cámara con buena respuesta a poca luz, porque la bóveda del bosque es densa. En ninguna visita está asegurado ver monos, así que lleva paciencia y no insistas a los guías con los monos.
Los manglares de la bahía de Chwaka y sus praderas de fanerógamas son zona de cría de organismos marinos. En la orilla sur crían aves como el chorlito arenero grande, el chorlito cangrejero y el charrán de Saunders. Si te interesan las aves, pide al guía que se detenga y mira con calma, sin salirte de la pasarela.
Más que monos: duiker, hyrax y mariposas
El parque tiene más de 50 especies de mariposas, según Wikipedia. Entre los mamíferos hay monos de Sykes, gálagos, el duiker de Ader (en peligro), el híbrax arborícola de Zanzíbar y la gineta servalina de Zanzíbar. Los gálagos son nocturnos, así que de día es raro verlos.
El duiker de Ader es pequeño y esquivo, y lo normal es no verlo. Parte del interés del paseo está en que el guía te enseñe plantas y te cuente cómo se usan en la vida cotidiana de las aldeas vecinas, si preguntas.
El leopardo de Zanzíbar: lo que sí se sabe
Se habla mucho del leopardo de Unguja. Según Wikipedia, se considera extirpado: el último avistamiento confirmado fue a principios de los años ochenta, y el proyecto de conservación del leopardo se abandonó en 1997, cuando no se hallaron pruebas. Sigue habiendo quien dice haber visto alguno.
En 2018 apareció una grabación de cámara trampa que algunos presentan como prueba, pero varias autoridades dudan por no saberse el lugar exacto, y podría tratarse de un leopardo continental introducido. Conviene no esperar nada: en Jozani, el protagonista es el colobo.
Cómo y cuándo visitarlo
No hemos encontrado una web oficial del parque con horarios y tarifas, así que no los damos. Las webs de viajes publican datos que no siempre coinciden entre sí. Confirma el horario, el precio y si la entrada incluye guía, o hazlo a través de la agencia que contrates.
Se puede ir por libre en coche de alquiler o taxi, o con una excursión organizada, que a menudo se combina con Stone Town o con una playa de la costa este.
Si vas por tu cuenta, ten en cuenta que no todo el transporte público llega a la puerta. Pregunta por el tiempo del trayecto en tu alojamiento.
Procura llegar por la mañana, cuando los monos están más activos y hace menos calor. Vístete con ropa ligera pero que cubra, bebe agua y respeta al personal del parque y a los vecinos de las aldeas colindantes. Es un ejemplo de cómo el turismo puede aportar algo a quienes cuidan el bosque.
Más allá de sus playas de ensueño, Zanzíbar conserva en el Bosque de Jozani un relicto de la selva virgen que cubría la isla hace siglos. Administrado en estrecha cooperación con las aldeas locales, este parque nacional de Tanzania permite observar primates silvestres a apenas dos metros de distancia.
Si te quedas más días en Zanzíbar, puedes seguir por Al caer el sol, los Jardines Forodhani se llenan de puestos de marisco, Puertas talladas y callejas de piedra coralina en Stone Town o Viento constante y laguna protegida hacen de Paje un sitio de kitesurf.
¿Se puede ver al colobo rojo con seguridad en Jozani?
No hay seguridad de verlos: son animales silvestres y los avistamientos no están asegurados. Los guías conocen los grupos que rondan el bosque y ayudan a localizarlos. Si no los ves a una hora, quizá lo logres en otra. No los alimentes.
¿Es obligatorio ir con guía?
En la parte del bosque, sí, según una web de viajes. La pasarela del manglar puede tener otras reglas. Confirma las condiciones en la puerta o con la agencia que contrates, porque no existe una web oficial clara del parque.
¿Cuánto dura la visita?
Una web de viajes calcula algo más de una hora entre el paseo por el bosque y la pasarela del manglar. Cuenta con más tiempo si llegas a una hora con mucha gente.
¿Puedo ver el leopardo de Zanzíbar?
No. Se considera extirpado, y el último avistamiento confirmado fue a principios de los años ochenta. Una grabación de 2018 está en disputa. En Jozani, lo que sí se ve con buena suerte son los colobos rojos.





