Guepardos y licaones rescatados en el santuario N/a'an ku sê

La Fundación de Fauna Silvestre N/a'an ku sê (N/a'an ku sê Wildlife Sanctuary) es un santuario ético de rescate y rehabilitación de animales heridos o huérfanos situado a cuarenta y cinco kilómetros al este de Windhoek. Fundado por la conservacionista Marlice van Vuuren, protege grandes carnívoros como guepardos, leones, leopardos y licaones con el objetivo primordial de reintroducirlos en la naturaleza.

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Ubicación
A 45 km al este de Windhoek (cerca del aeropuerto Hosea Kutako)
Filosofía
Conservación ética contra la caza en granjas y mitigación de conflictos con ganaderos
Especies residentes
Guepardos, perros salvajes africanos (licaones), caracales y babuinos
Actividades guiadas
Alimentación de carnívoros (Carnivore Feeding Tour) y senderos de rastreo

A muy corta distancia del aeropuerto internacional en las colinas orientales de Windhoek, el santuario N/a'an ku sê realiza una labor pionera de coexistencia pacífica entre ganaderos locales y grandes depredadores en Namibia.

Guepardo en semilibertad en el santuario de rescate de fauna salvaje N/a'an ku sê en Windhoek.
nearsjasmine (CC BY-SA 2.0)

Rehabilitación de guepardos y mitigación de conflictos

Namibia alberga la mayor población mundial de guepardos en libertad, muchos de los cuales entran en conflicto con las granjas de ganado.

El equipo veterinario de N/a'an ku sê responde a avisos de ganaderos para capturar vivos a los felinos, equiparlos con collares GPS de seguimiento y liberarlos en amplias reservas protegidas.

Los recorridos guiados permiten contemplar a ejemplares que no pueden ser reintroducidos por secuelas físicas en recintos de semilibertad de cientos de hectáreas, aprendiendo sobre su comportamiento y participando activamente en su programa de apadrinamiento.

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Hospital veterinario y protocolos de reintroducción

El santuario N/a'an ku sê opera una clínica veterinaria especializada en fauna silvestre en una finca de miles de hectáreas de sabana arbustiva. El equipo médico atiende ejemplares heridos por cepos ilegales, crías huérfanas rescatadas y animales afectados por colisiones en carreteras rurales.

La política central del centro prioriza la rehabilitación física y conductual para devolver a los animales a su hábitat natural. Aquellos individuos que recuperan plenamente sus facultades de caza son equipados con collares de seguimiento por satélite y trasladados a grandes parques nacionales y concesiones comunitarias de Namibia.

Mitigación del conflicto entre carnívoros y ganaderos

Uno de los programas más relevantes del santuario aborda la coexistencia entre los grandes depredadores y las explotaciones ganaderas extensivas.

Cuando un agricultor detecta la presencia de un guepardo o un leopardo en sus pastos, los técnicos acuden para capturar al animal de forma incruenta en lugar de permitir su sacrificio.

Los ejemplares que presentan secuelas físicas irreversibles o que sufrieron una impronta humana excesiva encuentran cobijo permanente en amplios recintos vallados. En estos recintos naturales de semilibertad, los visitantes pueden observar de cerca a licaones, caracales y babuinos mientras los guías explican la ecología de cada especie.

Integración comunitaria con la población San

La fundación desarrolla una estrecha colaboración con familias de la etnia san que residen en los alrededores de la reserva. A través de este programa social, el santuario sostiene una escuela comunitaria y un dispensario médico que atienden a los habitantes del entorno rural.

Los viajeros pueden participar en recorridos interpretativos a pie guiados por rastreadores bosquimanos. Durante la caminata por el monte, los guías enseñan a interpretar huellas sobre la arena roja, identificar plantas medicinales del desierto y comprender las técnicas tradicionales de supervivencia en el semidesierto.

Acceso desde el aeropuerto y planificación de la visita

El santuario se sitúa a unos cuarenta y cinco kilómetros al este del casco urbano de Windhoek, muy próximo al aeropuerto internacional Hosea Kutako.

Para llegar se debe tomar la carretera nacional B6 y continuar por un tramo señalizado de pista de tierra bien compactada, transitable con turismos altos o vehículos todoterreno.

Para participar en las rutas de alimentación de carnívoros o en las caminatas botánicas resulta fundamental concertar una reserva previa con el centro. Esta antelación permite regular los grupos para minimizar el impacto acústico sobre los animales en recuperación.

Qué significa el nombre del santuario

N/a'an ku sê procede de una lengua san y se suele traducir como «Dios nos protegerá».

En la escritura de estas lenguas, los símbolos como la barra o el apóstrofo representan chasquidos y otros sonidos que no existen en el español, por lo que la pronunciación exacta resulta difícil para un visitante.

Los guías agradecen el intento, y preguntar cómo se dice suele ser una buena manera de iniciar la conversación.

Que el santuario lleve un nombre de origen san no es casual. Las comunidades san figuran entre los pueblos más antiguos del sur de África y mantienen un conocimiento profundo del entorno, de las huellas y de las plantas.

El proyecto reconoce esa herencia y la integra en sus actividades educativas, de modo que la visita combina naturaleza y cultura.

Cómo elegir un santuario con criterio

Antes de visitar cualquier lugar donde se muestren animales silvestres conviene hacerse algunas preguntas. Se pueden tocar o acariciar los cachorros, o la interacción está limitada para proteger a los animales. Existe un objetivo claro de rescate y de devolución a la naturaleza cuando es posible.

Qué ocurre con los ejemplares que no pueden volver al medio natural. Las respuestas dicen mucho sobre la ética del lugar.

En un santuario bien planteado, el contacto con los animales es discreto, los grupos son pequeños y los guías explican por qué cada ejemplar vive allí. Lleva ropa de colores neutros, mantén la distancia que te indiquen y evita los gritos o los movimientos bruscos.

La mejor visita es aquella en la que los animales apenas notan tu presencia y tú sales con más preguntas que respuestas sobre la convivencia entre personas y fauna.